Teoría de la personalidad de Freud: ello, yo, superyó y mecanismos de defensa ante el estrés
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La teoría de la personalidad de Freud
La teoría de la personalidad de Freud: La base de la teoría freudiana es la escisión del yo. Ejemplos se observan en enfermos mentales, dominados o poseídos por fuerzas que no controlan, o en sujetos agobiados por pensamientos, impulsos o comportamientos. Freud explicó el conflicto como una lucha entre diferentes centros psíquicos, como si en la personalidad se dieran tres sujetos en vez de uno solo: ello, yo y superyó.
Modelo estructural: ello, yo y superyó
Freud lo explica a partir del desarrollo evolutivo del niño:
Fase oral
Al principio la mente del niño es sólo ello, regida por el principio de placer y que obtiene su gratificación del pezón materno: la zona erógena dominante es la boca. Este primer periodo es la fase oral.
Fase anal
A partir del segundo año, el niño retiene las heces y, al mismo tiempo, descubre la existencia de la autoridad, que pone un límite a sus impulsos. Aparece así el principio de realidad y una parte del ello se separa del resto, constituyendo el núcleo de la personalidad (yo). La sexualidad se focaliza en el esfínter anal; a esto se le llama fase anal.
Formación del superyó y fase fálica
El superyó aparece como consecuencia del complejo de Edipo: el niño renuncia a su madre como objetivo sexual y toma al padre como referencia. De esta forma, el castigo o la amenaza del padre es asumido por el niño, que lo transforma en sentimiento de culpa. Tiene lugar en el primer despertar de la sexualidad genital (alrededor de los 4-5 años) y necesitará para asentarse un periodo de latencia.
La personalidad amenazada: estrés, afrontamiento y mecanismos de defensa
La personalidad amenazada: estrés, afrontamiento y mecanismos de defensa: El estrés, o síndrome general de adaptación (SGA), es la situación de presión o tensión psicológica que afecta a un organismo y le provoca ansiedad, desencadenada por estresores. El psicoanálisis ha sido la corriente psicológica que ha llevado a cabo la enumeración y definición de los mecanismos de defensa, estrategias utilizadas por una personalidad que percibe una amenaza y se autoengaña para no tener que afrontarla.
Los psicoanalistas señalan la represión, por la cual se convierte en inconsciente aquello que no se quiere admitir. Otros mecanismos de defensa son:
- Negación: Consiste en no reconocer la realidad que nos asusta o incomoda, haciendo como si no fuera real, aunque sepamos que sí lo es. Ejemplo: negar las evidencias de un cáncer incurable.
- Distorsión: En primer lugar, nos podemos engañar sobre las causas del problema: atribuir a otro lo que en realidad me pertenece (por ejemplo, en matrimonios), imitar o adoptar las actitudes de alguien para apropiarse de sus éxitos y olvidar los propios fracasos, o teorizar sobre un problema en vez de acometer su solución práctica. Estos procesos se denominan proyección, identificación e intelectualización, respectivamente.
- Negación por distorsión de efectos: Se puede negar un problema distorsionando sus efectos: desplazar las emociones reprimidas de unas personas a otras —por ejemplo, el empleado que no levanta la voz ante el jefe que lo humilla pero se desahoga en casa— o, en el caso contrario, quien pretende disimular la envidia. Podemos convertir deseos o impulsos de los que nos avergonzamos en sentimientos que la sociedad valora positivamente, y, finalmente, es posible regresar a comportamientos anteriores. Estos mecanismos se llaman desplazamiento, formación reactiva, sublimación y regresión.
Resumen: La teoría freudiana propone una estructura tripartita de la personalidad (ello, yo y superyó) que se desarrolla a través de fases psicosexuales (oral, anal, fálica y latencia). Cuando la personalidad percibe una amenaza —por estrés o conflicto interno—, pone en marcha mecanismos de defensa (represión, negación, proyección, identificación, intelectualización, desplazamiento, formación reactiva, sublimación, regresión) para protegerse y mantener el equilibrio psíquico.