Técnicas de Grabado: Punta Seca y Media Tinta (Manera Negra)
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La Técnica de la Punta Seca
Las rebabas producidas al grabar pueden dejarse o eliminarse con un rascador. El efecto más característico de la punta seca se obtiene al dejar las limaduras, conocidas como barbas, formadas a los lados del surco. Estas barbas también se cargan de tinta, con lo que se obtiene una línea de impresión que parece ancha y difuminada lateralmente. Este trazado suave es parecido al del aguafuerte.
Otra característica de la impresión es que se aprecian dos filetes blancos entre las marcas difuminadas de las barbas, los cuales corresponden a las crestas de los bordes, ya que son las primeras en limpiarse de tinta. Las barbas tienen una limitación: son frágiles y se van aplastando a medida que se realizan copias, durando aproximadamente entre 20 y 30 tiradas. Actualmente, se pueden reforzar mediante electrólisis.
Características y Estilo
El trazo de la punta seca es fino, muy negro y más libre que el del buril por la facilidad de su ejecución. Puede llegar a confundirse con el aguafuerte.
Historia y Artistas Relevantes
Comenzó a utilizarse como complemento del trabajo con buril para conseguir difuminados más precisos. Se empleó a finales del Quattrocento y fue utilizada por Durero y otros grabadores del siglo XVI. Sin embargo, resultó poco atractiva por la fragilidad de las «barbas». Más tarde, fue revalorizada por Rembrandt, quien supo aprovechar las posibilidades de su factura suave, usándola tanto de forma independiente como asociada al aguafuerte.
Tras el siglo XVII, se usó principalmente como complemento de otras técnicas, pero a finales del siglo XIX volvió a revalorizarse. Ejemplos de ello son las obras de Munch, los Nabis y los expresionistas alemanes.
Proceso de Realización de una Estampa con Punta Seca
El proceso para realizar un grabado en cobre a punta seca implica el uso de una punta afilada para dibujar directamente sobre la plancha, creando surcos y las características barbas que retendrán la tinta.
Media Tinta, Manera Negra o Grabado al Humo (Mezzotinta)
También conocida con el término italiano mezzotinta o como grabado al humo, esta técnica nació en Alemania a mediados del siglo XVII y se perfeccionó en Holanda en la segunda mitad del mismo siglo (C. Dusart, A. Blooteling, etc.). De Holanda pasó a Inglaterra, donde tuvo un gran éxito durante el siglo XVIII y parte del XIX. Fue especialmente utilizada por los grabadores de los talleres de Reynolds y Gainsborough.
Características Tonales
Esta técnica se empleó sobre todo para reproducir pinturas, ya que consigue plasmar matices y claroscuros, a diferencia del buril y la punta seca, que son técnicas lineales. Representa la tendencia del siglo XVIII a superar las limitaciones del grabado tradicional.
Se le llama «manera negra» porque, una vez preparada la plancha con el «graneador», la impresión resultante es un negro uniforme. Al pasar el graneador por la plancha, se produce en ella una rugosidad (granos) que retiene la tinta y da ese color negro. El trabajo del artista consiste en ir aplastando o eliminando esos «granos» para crear los «blancos» y los medios tonos, logrando así una gran riqueza tonal.
Materiales Utilizados
- Graneador (berceau, rocker, Wiegestahl): Herramienta en forma de media luna dentada cuya función es «poner grano» en la plancha. La hoja semicircular está densamente rayada y con ella se forman en la plancha unos finos surcos paralelos.
- Perfil del graneador: Presenta líneas grabadas para formar las puntas, con un chaflán donde se graban y otro más pequeño para afilar el instrumento.
- Pequeño graneador: Similar al principal, se utiliza para añadir grano en áreas específicas.
- Raedor: Herramienta para grabar eliminando el grano.
- Perfil del raedor: Describe la forma de la herramienta.
- Bruñidor y rascador: Se usan para aplastar o arrancar el grano y obtener los tonos blancos y grises.
Proceso de Realización
Preparación de la plancha
El primer paso es preparar la plancha de cobre, cuya superficie debe quedar uniformemente rugosa. Para ello, se emplea el graneador. Se pasa sobre la plancha primero en una dirección, luego en sentido perpendicular y finalmente en diagonal. Este proceso se repite múltiples veces (tradicionalmente, unas 20 vueltas, lo que supone unas 60 pasadas) hasta que la superficie queda finamente granulada. Esta preparación, unida al entintado, da como resultado una impresión completamente negra, de un tono profundo y aterciopelado.
Creación de la imagen
A partir de esta base negra, comienza el trabajo del grabador. Consiste en eliminar la rugosidad para obtener los medios tonos y los blancos de la imagen. El grano se elimina aplastándolo con un bruñidor o arrancándolo con un rascador. Cuanto más se alisa una zona, menos tinta retiene y más clara aparece en la estampación. Si se imprimiera la plancha solo con el granulado, sin trabajarlo, se obtendría una mancha completamente negra.