Técnicas de comunicación y lengua: cómo escribir correctamente y mejorar la elocuencia

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20/03/2013 — Pra. Ibn Larbi

1. Escribir bien

2. ¿Basta con saber hablar para saber escribir?

Escribir es más difícil que hablar porque no contamos con los gestos y tonos que pueden ayudar a matizar la expresión. Los fallos y errores en la expresión oral se pueden permitir; sin embargo, en la escritura no se deben permitir.

Las normas de la lengua escrita muchas veces difieren de las normas de la lengua hablada (palabras y expresiones comunes en la lengua oral no siempre son apropiadas en la lengua escrita).

La ortografía y la caligrafía son fundamentales para la escritura.

Los psicolingüistas pueden analizar a las personas por su forma de escribir.

El lenguaje escrito es más complicado que el oral porque en él se evitan las muletillas, que son más frecuentes en el lenguaje hablado.

¿En qué consiste hablar bien?

Saber hablar consiste en pronunciar correctamente, relacionar las palabras y, sobre todo, tener buena elocuencia para expresar una idea según la situación.

La elocuencia es un don que no todos poseen; consiste en la capacidad de transmitir información de forma oral mediante el diálogo.

Habla bien quien expresa con claridad lo que quiere decir; los titubeos y las correcciones importan poco, pues revelan que quien habla se está esforzando por encontrar la expresión justa.

La capacidad para hablar bien se adquiere leyendo atentamente, escuchando a personas cultas y escribiendo con frecuencia.

27/03/2013 — Pra. Ibn Larbi

La ortografía y presentación del escrito

Necesaria unidad de la lengua escrita

El idioma escrito enseñado en la escuela y utilizado en la prensa, la radio y la literatura es un poderoso medio para mantener la unidad del español. Dado que esa unidad resulta conveniente y necesaria para la comunidad hispanohablante, cada uno de sus hablantes debe evitar amenazarla o ponerla en peligro; hay que fortalecerla con un estudio atento de la lengua escrita. Todo ello contribuye a la unidad del idioma con su vocabulario, su sintaxis y con un elemento tan convencional como la ortografía.

La ortografía es convencional

No hay ninguna razón idiomática que obligue a mantener la ortografía actual; es el resultado de dos tendencias que han luchado entre sí a lo largo de la historia. Por un lado, la tendencia etimologista, según la cual el español, como lengua derivada del latín, debe conservar las grafías de la lengua materna. Por otro lado, la tendencia fonética, que prefiere ajustar la ortografía a la pronunciación, prescindiendo de signos inútiles como la «h», por ejemplo, o dejando una sola letra cuando hay más para representar un mismo sonido (manteniendo la «j» y prescindiendo de la «g» en gemir, general…). Así, el conflicto entre ambas tendencias ha resultado en una ortografía española más etimologista que fonética. La Real Academia Española, en el siglo XVIII, vaciló entre mantener el vocablo «oy», como solía escribirse originariamente, o reponer la «h» del latín (hodie); al final triunfó este último criterio y se impuso la escritura «hoy».

La convención ortográfica fomenta la unidad

El cambio de la ortografía para hacerla más —o totalmente— fonética requeriría el acuerdo de muchos países soberanos que tienen el español como lengua nacional. Son, por tanto, previsibles las dificultades ante un intento de reforma, lo que impediría que esta se realizara de modo uniforme en todas partes y sería dañino para la unidad del idioma. A favor de la ortografía actual se pueden añadir otros motivos: su relativa facilidad —aunque hay idiomas con mayores dificultades, por ejemplo el italiano—; y existen lenguas como el inglés o el francés que presentan complejidades gráficas superiores a las del español.

Otra razón es que la corrección ortográfica no consiste solo en el empleo de las letras convenientes; es preciso que todo vaya también puntuado, es decir, con comas, puntos, puntos y comas en sus lugares justos y con los restantes signos (interrogación, exclamación, paréntesis, etc.) cuando sean necesarios.

La observación de la ortografía es un síntoma de pulcritud mental y de hábitos intelectuales de exactitud. 55

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