Teatro español de la segunda mitad del siglo XX: Del comercial al experimental
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Teatro comercial
En los años sesenta, el público seguía interesado en las comedias burguesas humorísticas, además de las revistas musicales, las zarzuelas y los espectáculos de variedades. La comedia de evasión era una garantía de éxito comercial. Destacan autores como Juan José Alonso Millán (El cianuro, ¿solo o con leche?) o Alfonso Paso.
Alfonso Paso
Alfonso Paso fue uno de los autores más importantes de la época. Su producción, extraordinariamente extensa, parte del humor realista para desembocar en una crítica social de escasa profundidad. Se inició como director teatral al frente de dos grupos universitarios.
En la trayectoria teatral de Alfonso Paso se advierten dos etapas:
- En la primera, abordó la tragicomedia, destacando títulos como Los pobrecitos, Cena de matrimonios…
- En la segunda, se volcó en comedias más netamente comerciales. Al igual que hiciera Jardiel Poncela, y fuertemente influenciado por este, erigió al humor como protagonista de sus obras; para ello se sirvió de situaciones absurdas y extravagantes con personajes peculiares. Entre sus obras más destacadas se encuentran Aurelia y sus hombres, Sí, quiero, Querido Profesor…
La segunda generación del realismo social
Un grupo de autores jóvenes, siguiendo los planteamientos realistas iniciados por Buero Vallejo y Sastre, ofrecieron en la década siguiente una propuesta teatral caracterizada por una actitud testimonial y un teatro políticamente comprometido.
- Se valieron de un realismo directo y crítico que tiene al pueblo como protagonista, de inspiración popular y costumbrista, próximo al sainete, a la tragedia grotesca de Arniches, al esperpento de Valle-Inclán…
- Los personajes, de extracción humilde, obreros y empleados que malviven, son víctimas de la explotación económica.
- Emplean un lenguaje violento, con formas populares y coloquiales, y voces malsonantes.
Entre los autores más destacados se encuentran Lauro Olmo (La camisa), José Martín Recuerda (Las arrecogías en el beaterio de Santa María Egipcíaca), Carlos Muñiz (El grillo), José María Rodríguez Méndez (Los inocentes de la Moncloa, Bodas que fueron famosas del pingajo y la Fandanga), etc.
Teatro experimental
Hacia 1970 irrumpe en la escena española un grupo de dramaturgos que se proponen superar las limitaciones del realismo, incorporando corrientes experimentales extranjeras. La reacción antirrealista no lleva aparejada la renuncia al contenido social, más bien al contrario: les preocupan los temas políticos, sociales y morales referidos a España. Sigue siendo, pues, un teatro de protesta y denuncia sobre la dictadura, la falta de libertad, la injusticia, etc.
Entre estos dramaturgos, aunque cada uno posee una voz diferenciada, coinciden en:
- Considerar el texto dramático solo como base de la creación teatral.
- Utilizar un lenguaje poético-alegórico vanguardista.
- Presentar personajes bajo una apariencia simbólica.
- Concebir el teatro como una representación en la que el espectador tiene que participar activamente. De ahí la importancia que adquieren los efectos especiales, la escenografía, el sonido, el vestuario y la música. Se pretende romper con la división entre el escenario y los espectadores, convirtiendo la escena en un espacio dinámico.
En bastantes ocasiones, estas obras encontraron pocas facilidades para ser representadas, tanto por la censura, como porque no encontraron fácil eco en un público acostumbrado a formas más tradicionales.
Francisco Nieva
Francisco Nieva no empieza a estrenar hasta los años 70. Es también director y escenógrafo. Su teatro es de gran calidad, vanguardista y alejado de los cánones tradicionales. España, el erotismo y la religión son temas reiterados. Tiene la idea de un teatro catártico y liberador, cuya finalidad es mostrar la esencia del hombre.
Escribió tres tipos de teatro:
- Teatro furioso (Pelo de tormenta)
- Teatro de farsa y calamidad (Malditas sean Coronada y sus hijas)
- Teatro de crónica y estampa (Sombra y quimera de Larra)
Fernando Arrabal
Uno de los autores más personales, interesantes y polémicos del teatro del siglo XX. Ha escrito también en francés y estrenado en Francia. Es uno de los máximos exponentes del “teatro pánico”, presidido por la confusión, el humor, la búsqueda formal y elementos surrealistas.
El teatro de Arrabal, vanguardista y transgresor, abunda en aspectos religiosos, eróticos y políticos. Sus obras están a medio camino entre el esperpento, el surrealismo y el teatro del absurdo. Destacan Pic-Nic, El jardín de las delicias, etc. Los temas más frecuentes son la sexualidad, la religión, la política, el amor y la muerte.
Teatro independiente
La renovación teatral que se produce en torno a 1970 no solo la traen los autores. También surgen grupos de teatro independiente, que crean textos propios, hacen montajes colectivos y actúan fuera de los circuitos comerciales.
Destacan Los Goliardos y Tábano (Madrid), Els Joglars, Teatre Lliure, Els Comediants, La Fura Dels Baus (Cataluña). Aunque algunos de estos grupos han desaparecido, la mayoría de ellos aún continúan en activo.