Teatro Español del Exilio y Posguerra: Autores y Tendencias
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El Teatro del Exilio y la Posguerra Española
Este documento explora el panorama teatral español durante y después de la Guerra Civil, centrándose en las figuras clave del exilio y las tendencias que marcaron la escena en los años cuarenta.
A) El Teatro del Exilio
Tras la Guerra Civil, muchos escritores y dramaturgos españoles se vieron obligados a exiliarse, encontrando en países americanos un terreno fértil para continuar la renovación dramática iniciada en los años 30. Entre los más destacados, encontramos:
- Max Aub
La obra de Max Aub se caracteriza por su análisis y denuncia de la situación política, social e ideológica del hombre contemporáneo. Su objetivo es provocar la reflexión del espectador y fomentar un compromiso con la realidad. Sus temas recurrentes incluyen la lucha contra el sufrimiento humano, la búsqueda de la libertad y la fraternidad, la defensa de un mundo justo, y la representación de las angustias del exiliado. Su obra más importante es El rapto de Europa.
- Rafael Alberti
Durante su exilio, Rafael Alberti escribió obras dramáticas de diversos tipos:
- Un auto vanguardista, El hombre deshabitado, que explora la creación, la tentación y la caída del hombre.
- Teatro político: Noche de guerra en el Museo del Prado (1956), que representa el salvamento de las obras del Museo del Prado para protegerlas de las tropas franquistas.
- Teatro poético: El trébol florido, que expresa el conflicto entre la tierra y el mar a través del amor entre un molinero y una pescadora.
B) El Teatro de los Años Cuarenta
En la posguerra, se retomaron obras clásicas de la literatura española, especialmente del Siglo de Oro, y se adaptaron obras de menor calidad, influenciadas por las duras condiciones socioeconómicas del momento. Se pueden identificar tres tendencias principales:
- Teatro de “continuidad sin ruptura”
Esta tendencia se caracteriza ideológicamente por la defensa de los valores tradicionales y técnicamente por el uso de una escenografía realista, el seguimiento de las normas aristotélicas y la búsqueda de la perfección formal. Destacan Jacinto Benavente y José María Pemán (El divino impaciente).
- Teatro de humor
Se distinguen dos variedades:
- Un teatro cómico que busca la risa fácil.
- Un teatro que renueva la risa mediante situaciones, personajes, argumentos y lenguaje inverosímil, casi absurdo.
El teatro de Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) se destaca por sus situaciones disparatadas e inverosímiles, que a veces se acercan al teatro del absurdo. Algunas de sus obras son Usted tiene ojos de mujer fatal y Eloísa está debajo de un almendro.
Miguel Mihura. Su teatro se relaciona con el teatro del absurdo por la parodia de tópicos y convenciones sociales que desarrolla. Mihura se vio obligado a escribir un teatro más comercial tras la publicación de Tres sombreros de copa, pero no abandonó su tema esencial: el enfrentamiento entre los convencionalismos sociales y el individuo.
- Teatro existencialista
Este teatro busca representar los conflictos existenciales del ser humano y preocupaciones sociales, aunque la crítica y la denuncia social se enfrentan a la censura. Dentro de esta tendencia, se distinguen dos posturas:
- El teatro posibilista, representado por Antonio Buero Vallejo, que introduce la denuncia social de forma indirecta para burlar la censura.
- El teatro radical, que ejerce la denuncia política directamente, representado por Alfonso Sastre.