El Superhombre de Nietzsche y la Transformación de la Moral Occidental
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El Superhombre: La Meta de la Historia Humana
El Superhombre es la meta hacia donde camina la historia; no es una nueva raza pero tampoco un extraterrestre (si algo caracteriza al superhombre es su carácter terrestre). El superhombre no aparece de súbito, sino que es fruto de sucesivas transformaciones de la humanidad. Nietzsche utiliza las imágenes del camello, el león y el niño para explicarlas:
- El camello: representa el aguante de la pesada carga del deber.
- El león: es la fuerza de la humanidad que se rebela y no está dispuesta a ser sometida a leyes.
- El niño: representa la inocencia, ve la vida como un juego que destruye y crea nuevos valores: hace un mundo nuevo.
Surge una nueva visión de:
- a) La moral: la muerte de Dios impulsa la voluntad y libertad del hombre que rompe las viejas cadenas de leyes obsoletas que le ataban.
- b) El mundo: se borra la imagen del mundo ideado por los metafísicos y se afirma un nuevo mundo con toda su carga trágica.
- c) El ser humano: se rompe con el viejo dualismo que despreciaba el cuerpo y se preocupaba en exclusiva por el alma.
1. La Crítica de la Tradición Occidental
El objeto de la crítica nietzscheana (Más allá del bien y del mal) es la filosofía dogmática, entendiendo por tal el platonismo. Platón, a juicio de Nietzsche, instauró el error dogmático más duradero y peligroso: el “espíritu puro” y el “bien en sí”. El platonismo significa poner cabeza abajo el perspectivismo, condición fundamental de toda vida. Junto a la crítica del platonismo, Nietzsche presenta su propia ontología.
Podemos estudiar tres directrices en su crítica:
- Crítica de la moral.
- Crítica de la metafísica tradicional.
- Crítica de las ciencias positivas.
2. La Crítica a la Moral
Nietzsche se refiere a la moral como “contranaturaleza”, una moral que se opone a la vida, que establece leyes en contra de los instintos vitales y señala que la moral enseñada hasta ahora (contranatural) es una condena de esos instintos. La base filosófica de la moral contranatural es el platonismo; el mundo de las ideas sirve al “más allá” religioso de los cristianos.
La moral, según ha sido enseñada e impuesta como “norma de conducta” en Occidente, no es sino un síntoma de decadencia, de nihilismo, un juicio negativo, por ser antitético a la vida misma. Lo paradójico de este juicio es que se justifique en Dios y no en el hombre mismo; por ello, la moral, como contranaturaleza, tiene un primer objetivo: demostrar la voluntad libre del ser humano. Y aquí entra en escena el planteamiento moralista del cristianismo: para pecar y ser objeto de las iras divinas hemos de estar capacitados moralmente, es decir, ser libres. Pero Nietzsche invierte el argumento: la responsabilidad es posible si el hombre es libre, y esto es posible porque al ser humano y al mundo se les ha hecho previamente “culpables”. El cristianismo, dice Nietzsche, es “una metafísica del verdugo”.
Nietzsche es el gran crítico de la moral antinatural, que él identifica con la tradicional. Su moral va por caminos muy diferentes a los del cristianismo, pero no deja de tener una moralidad: la exaltación de la vida en su completo desarrollo, creatividad y destrucción naturales, en el originario devenir del ser.