Superando Obstáculos: Desafíos Clave en la Ejecución Estratégica Empresarial

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Problemas Principales en la Implantación de las Estrategias

La implantación de la estrategia hace referencia al conjunto de actividades y decisiones que son necesarias para hacer efectiva o poner en marcha una estrategia, de modo que se consigan la misión y los objetivos estratégicos previamente planteados.

La literatura sobre dirección estratégica ha dedicado una mayor extensión y esfuerzo al estudio de la formulación o diseño de las estrategias más apropiadas que al estudio de los problemas que se derivan de su implantación. Esta menor atención a la implantación se puede deber a la percepción de que es una tarea menos atractiva que la formulación, o a la creencia generalizada de que se requieren más habilidades para la formulación que para la implantación.

Obstáculos Frecuentes en la Ejecución Estratégica

Los problemas principales que pueden poner en peligro la implantación de la estrategia son:

  • Necesitar más tiempo para la implantación que el inicialmente previsto.
  • Definición pobre y mala coordinación de las tareas y actividades clave de la implantación.
  • Capacidades insuficientes de los empleados implicados, así como un escaso entrenamiento e instrucción.
  • Factores del entorno no controlables.
  • Inadecuada dirección y liderazgo por parte de los directivos implicados.
  • Inadecuado seguimiento de las actividades por parte del sistema de información.

Partes del Control Estratégico y sus Diferencias

La función de control en la empresa puede entenderse como la medición y evaluación de las actividades que se desarrollan, así como las actuaciones necesarias para procurar que las decisiones adoptadas se cumplan y los objetivos propuestos se consigan.

El control estratégico constituye la última etapa del proceso de dirección estratégica y tiene dos partes fundamentales:

Control de la Implantación

Esta parte del control estratégico tendría como propósito la revisión y seguimiento del propio proceso de implantación o puesta en marcha de la estrategia. Se trataría de observar si los planes, políticas o presupuesto diseñados para implantar la estrategia están siendo puestos en práctica de la forma adecuada y si están produciendo los resultados esperados. El control de la implantación consiste en asegurarse de la correcta ejecución de la estrategia formulada.

Desde el punto de vista competitivo, el control de la implantación puede vigilar variables relacionadas con la calidad, la eficiencia o la innovación. Esta parte del control estratégico, fundamentalmente a posteriori, permite detectar posibles anomalías en la implantación de la estrategia.

  • Si dichas anomalías se deben al propio proceso de implantación de la estrategia, pueden ser corregidas por sus responsables en el nivel correspondiente.
  • Si, por el contrario, las anomalías detectadas son atribuidas al diseño de la estrategia, se hace necesaria una reconsideración de sus elementos básicos.

Control de la Estrategia

Esta parte del control estratégico tendría como propósito la revisión y seguimiento de la estrategia empresarial formulada. Para ello es necesario verificar su validez a lo largo del tiempo. Esta validez puede quedar en entredicho bien porque hubo errores en su formulación (información incompleta o inadecuada, evaluación errónea de las ventajas competitivas, no identificación de los factores clave de éxito, etc.) o bien porque los cambios producidos en el entorno o en la propia empresa modifican el contexto sobre el que se formuló la estrategia.

En ambos casos, se hace necesario un cambio estratégico, es decir, una adaptación de la estrategia al nuevo contexto mediante su modificación puntual o mediante su reformulación total.

Componentes y Enfoque del Control Estratégico

Este control de la estrategia tiene algunos componentes de un sistema de control previo o a priori, cuando se trata de detectar, por ejemplo, los cambios en el entorno que pueden modificar la formulación estratégica y anticiparse a ellos mediante acciones adecuadas que impidan un impacto negativo sobre los resultados. Esta anticipación tiene como objetivo evitar que los cambios en el entorno no produzcan efectos deseados, por lo que tiene una importancia crucial en la medida en que el éxito o fracaso de una estrategia condiciona los resultados globales de la empresa a largo plazo.

Desde el punto de vista competitivo, el control de la estrategia puede tener en cuenta aspectos como los cambios en los gustos de los consumidores o la capacidad de respuesta de la empresa ante dichos cambios.

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