Subjetivismo Moral: Crítica a sus Proposiciones Fundamentales
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El Subjetivismo Moral
El relativismo contemporáneo actúa como si la moral fuera una cuestión de reacciones subjetivas. Por eso, vamos a explicar el relativismo dentro del subjetivismo como conjunto mayor que envuelve al primero.
El subjetivismo se resume en tres proposiciones:
- Los juicios morales (refiriéndonos a la expresión de nuestras ideas, actitudes, pensamientos y actitudes) de un hombre meramente consignan o expresan sus propias actitudes.
- De los juicios morales no se puede probar, decidir o mostrar que sean verdaderos como puede hacerse con los enunciados científicos, ya que son cuestión de opinión individual.
- No hay derechos morales; solo hay la clase de hechos que la ciencia o la observación común pueden describir, como son los valores que los hombres asignan a estos hechos.
El subjetivismo nace con la revolución científica y trae consigo una serie de críticas a estas proposiciones:
Críticas a la Propuesta 1
a) El enunciado 1 es falso
Si realmente el enunciado moral fuera la expresión de una actitud, todos los enunciados tendrían formato autobiográfico. Pero si así fuera, no existirían desacuerdos morales entre personas. Resulta que la forma en que usamos los juicios morales no tiene formato autobiográfico.
Explicación:
Si realmente el enunciado moral (por ejemplo, "robar está bien") fuera la expresión de una actitud o sensación (estoy atento, concentrado, no me interesa la clase, o tengo calor, tengo frío, hambre, estoy cansado, etc.), todos los juicios morales tendrían una forma de expresión parecida a la de alguien que relata su autobiografía o una experiencia vivida: me enfrenté a mi jefe con una actitud de soberbia, mi sensación del partido ha sido negativa, fui el año pasado a los Pirineos, etc. ¿En este tipo de juicios podría alguien decirte que te equivocas? ¿O que estás en un error? No (a no ser que mientas, que entonces ya estamos hablando de otra cuestión). ¿Puedes decirle a alguien que tiene hambre que no estás de acuerdo con él? En efecto, no tendría sentido hacerlo.
Ahora bien, resulta que en la realidad, en nuestra forma de hablar sobre juicios morales sí que cabe, contrariamente a una sensación, estar en desacuerdo con una persona.
Por tanto, los juicios morales no tienen formato autobiográfico, y, por ello, los juicios morales no tienen un carácter subjetivo: no es lo mismo tratar una sensación de calor que decir que el adulterio está bien.
b) El enunciado 1 es inofensivo
Si una persona emite un enunciado moral, no se tendría en cuenta si está en un error o si es un juicio recto. Pero resulta que no es así. Si fuera una expresión subjetiva, no se tendría en cuenta si es un error o un juicio correcto.
c) En la práctica, ser coherentes con el “todo vale”
Significa que si surgiera alguna clase de conflicto grave con otra persona, no podríamos reclamarle nada, porque claro, todo es subjetivo. Si el subjetivista radical es coherente, entonces la actitud de indiferencia se apoderaría de él.