Sociedad civil, Estado y quién debe gobernar: Platón y el gobierno de los mejores
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Sociedad civil y Estado
La sociedad civil es algo diferente del Estado, pues se refiere a los individuos que forman la comunidad en la medida en que actúan de manera colectiva para tomar decisiones en el ámbito público, pero al margen de las estructuras gubernamentales. Comprende las distintas organizaciones y asociaciones que se crean con el propósito de promover la participación de los ciudadanos en asuntos de interés público. A lo largo de la historia ha habido diferentes opiniones sobre cuáles son las relaciones adecuadas entre la sociedad civil y el Estado, o, para decirlo de otra manera, sobre quién debe gobernar.
2.2 Quién debe gobernar
2.1.1 Platón: el gobierno de los mejores
Platón (427-347 a. C.), en uno de sus diálogos fundamentales, República, instaura las bases de un Estado ideal, de una utopía, con el objetivo de que ese modelo sirva para cambiar y mejorar las sociedades realmente existentes y como crítica de las mismas. Es en este contexto en el que hay que incluir la crítica de Platón a la democracia como sistema político.
En la democracia, razona Platón, los políticos, lejos de buscar el bien para la ciudad, se dedican a adular a la población para así conseguir su apoyo y lograr el poder, todo con el objetivo de satisfacer sus fines personales. Un ejemplo muy gráfico de esta crítica lo ofrece en República (libro VI): allí establece un paralelismo entre la masa, el pueblo ignorante, y una bestia enorme, muy poderosa y violenta.
De los sofistas y retóricos (los políticos atenienses) dice que serían como los “domadores” de esa bestia, ya que lo que han hecho es estudiarla para poder conocer cuáles son sus instintos, sus apetitos y sus debilidades; saben por dónde acercarse a ella, qué hacer para amansarla y qué hacer para enfurecerla. Pues bien, los políticos de la democracia ateniense harían lo mismo: saben qué hacer para conseguir aplacar a la masa, para enfurecerla, para obtener de ella lo que deseen. De esta forma, Platón presenta la democracia como un sistema de gobierno en el que lo que gobierna es el capricho de la masa.
En Las Leyes habla del sistema de gobierno en el que se le da la posibilidad de gobernar a todos por igual, lo mismo al sabio que al ignorante, al justo que al traidor; el resultado es el gobierno de los ignorantes. En su lugar, propone una especie de aristocracia, es decir, un tipo de sistema político en el que gobernarán los mejores (aristós significa en griego "el mejor").
Veamos ahora quiénes son los mejores, es decir, los más adecuados para gobernar. Platón defiende que el poder político no debe ser un medio para conseguir los propios intereses personales. La política, al contrario, es para Platón un tipo de conocimiento que debe estar orientado a la consecución del bien de la ciudad; por tanto, el buen político es aquel que aplica sus conocimientos para conseguir este bien, no para lograr sus objetivos personales.
Gobernar bien es la tarea más difícil de todas, y por esa razón necesitamos a los mejores para desempeñarla. Los mejores son, en este contexto, los filósofos: pues tienen esas dos cualidades que hacen de un gobernante un buen gobernante: conocimiento y virtud; el primero necesario para saber qué decisiones tomar, y la virtud imprescindible para que ese gobernante actúe correctamente.
Puntos clave de la postura platónica
- Crítica de la democracia: presentada como gobierno regido por los apetitos y caprichos de la masa.
- Desconfianza hacia los sofistas y retóricos: considerados manipuladores de las pasiones populares.
- Propuesta aristocrática: el poder debe estar en manos de quienes poseen conocimiento y virtud.
- Filosofía como criterio de gobernar: la política entendida como saber orientado al bien común.
Observación final
El planteamiento de Platón constituye una reflexión central en la teoría política clásica sobre la legitimidad del gobernante y las condiciones necesarias para que el gobierno tienda hacia el bien común, temas que siguen vigentes en el debate contemporáneo sobre la relación entre sociedad civil y Estado.