Simbolismo y metáforas en la poesía de Miguel Hernández
Enviado por samueluzumaki y clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 3,13 KB
El universo simbólico en la obra de Miguel Hernández
Otros símbolos utilizados son aquellos que rodean la vida cotidiana del poeta en su Orihuela natal: las palmeras, la sandía, la granada, el gallo, las culebras, las ovejas y la higuera.
La simbología de la muerte y el erotismo
- El toro: Es empleado con el significado de sacrificio y muerte (sus cuernos son “mi luna menos cuarto” y los toreros, “émulos imprudentes del lagarto”).
- Imágenes de época: En su primer libro, Hernández utiliza símbolos de su tiempo, como al calificar a las veletas de “danzarinas en vértices cristianos”.
- Erotismo masculino: En “Negros ahorcados por violación”, abundan los símbolos referidos al sexo masculino: “su más confusa pierna”, “náufraga higuera fue de higos en pelo”, “remo exigente”.
- La virilidad: En “Sexo en instante, 1”, canto impuro al onanismo, la virilidad queda expresada a través de “la perpendicular morena de antes / bisectora de cero sobre cero”.
El rayo que no cesa: amor y tragedia
En El rayo que no cesa, existe un complejo cuadro de imágenes que reflejan el atormentado mundo de amor y muerte de Miguel Hernández. El tema fundamental del poemario es el amor, eje sobre el cual giran todos los símbolos presentes:
- El rayo: Representa el deseo como fuego y quemazón.
- El cuchillo: Es el instrumento de sacrificio por excelencia (en el poema “Un carnívoro cuchillo”, cumple un papel semejante al del rayo: fuerza amorosa predestinada trágicamente).
- La sangre: Simboliza el deseo sexual.
- La camisa: Representa el sexo masculino.
- El limón: Simboliza el pecho femenino, como se observa en el soneto “Me tiraste un limón, y tan amargo”.
La frustración que produce en el poeta la esquivez de la amada (Josefina Manresa) se traduce en la pena, uno de los grandes asuntos de este libro, presente en el soneto “Umbrío por la pena, casi bruno”.
El paralelismo con el toro
Todos estos temas quedan resumidos en “Como el toro he nacido para el luto”, donde hay un paralelismo simbólico entre el poeta y el toro de lidia, destacando en ambos su destino trágico al dolor y a la muerte, su virilidad, su corazón desmesurado, la fiereza, la burla y la pena.
Influencias y procedimientos estilísticos
Algunos poemas nos hablan de una relación sexual más plena. En “Me llamo barro aunque Miguel me llame”, expresa una entrega servil hacia la amada, al igual que en el soneto “Por tu pie, tu blancura más bailable”. El símbolo clave de estos dos poemas es el pie y ambos acusan la influencia de Residencia en la tierra (1935), de Pablo Neruda.
En general, se puede afirmar que la gran riqueza y fuerza de las imágenes hernandianas depende de dos procedimientos. Uno es la acumulación. Por ejemplo, en “Un carnívoro...”