El Sexenio Democrático en España: De la Caída de Isabel II a la Primera República
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El Sexenio Democrático (1868-1874)
Final del reinado de Isabel II: La Revolución Gloriosa
El 19 de septiembre de 1868, el brigadier Juan Bautista Topete encabezó un pronunciamiento militar en Cádiz contra la reina Isabel II. A este levantamiento, conocido como "La Gloriosa", se unieron otros militares y el pueblo, extendiéndose rápidamente por toda España. Tras la derrota de las tropas isabelinas en la Batalla de Alcolea, la reina se vio obligada a exiliarse en Francia el 29 de septiembre de 1868, lo que supuso el colapso de su monarquía.
El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869
Tras el triunfo de la revolución, en octubre de 1868 se formó un Gobierno Provisional presidido por el general Francisco Serrano, con el general Juan Prim como ministro de Guerra.
Medidas del Gobierno
- Derechos y libertades: Se reconocieron libertades fundamentales como la de imprenta, asociación y reunión, y se promovió la libertad religiosa.
- Reformas económicas: Se suprimió el impopular impuesto de consumos y se implementaron medidas de corte liberal para intentar reducir la deuda pública.
Además, se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino en enero de 1869. Durante la campaña electoral, el principal debate giró en torno a la forma del nuevo Estado: monarquía o república.
La Constitución de 1869
La Constitución de 1869, promulgada el 1 de junio, fue una de las más avanzadas de su tiempo y estableció un régimen democrático con principios como:
- Soberanía nacional y sufragio universal masculino (para varones mayores de 25 años).
- Monarquía constitucional como forma de gobierno, con un poder real muy limitado.
- Estricta división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.
- Amplia declaración de derechos y libertades, garantizando la libertad de expresión, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de cultos.
Aunque no satisfacía las aspiraciones de los republicanos, representó un avance fundamental para la democracia en España.
La Regencia de Serrano (1869-1870)
Una vez aprobada la Constitución, que definía a España como una monarquía, las Cortes nombraron regente al general Serrano, mientras que Prim fue designado presidente del Gobierno. La principal tarea durante este período fue:
- Intentar estabilizar el nuevo régimen político, aunque la unión de los partidos que apoyaron la revolución fue frágil.
- Buscar un candidato adecuado para ocupar el trono de España, con la condición de que no perteneciera a la dinastía de los Borbones. Tras barajar varios nombres, la elección recayó en Amadeo de Saboya, un príncipe de la casa real italiana.
El Reinado de Amadeo I de Saboya (1871-1873)
Amadeo I llegó a España en diciembre de 1870, pero su reinado comenzó de forma trágica: su principal valedor, el general Prim, fue asesinado días antes de su llegada. El nuevo rey tuvo que enfrentarse a un clima de enorme inestabilidad y a una fuerte oposición desde múltiples frentes:
- La hostilidad de los republicanos, que rechazaban la forma monárquica del Estado.
- El estallido de la Tercera Guerra Carlista en el norte de España.
- El rechazo de los sectores conservadores y de la aristocracia, que apoyaban el regreso de los Borbones en la figura de Alfonso, hijo de Isabel II.
- La creciente conflictividad social y el inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba.
A pesar de sus esfuerzos y su talante democrático, Amadeo I no logró consolidar su posición. Aislado y sin apoyos políticos sólidos, tras dos años de constantes crisis y cambios de gobierno, abdicó el 11 de febrero de 1873, lo que condujo a la inmediata proclamación de la República.
La Primera República Española (1873-1874)
Tras la abdicación de Amadeo I, las Cortes proclamaron la Primera República el 11 de febrero de 1873. Este nuevo régimen, que apenas duró once meses, fue un período de extrema inestabilidad política y social, con cuatro presidentes en menos de un año (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar). No logró consolidarse debido a la profunda división interna de los republicanos y a la acumulación de graves problemas.
Principales problemas de la República
- División interna del republicanismo: La lucha entre los republicanos federales (partidarios de un Estado descentralizado) y los unitarios (defensores de un Estado centralista) paralizó al gobierno.
- Falta de apoyo social: El régimen republicano contó con escaso respaldo entre las élites económicas y las clases medias, que temían la inestabilidad.
- La insurrección cantonal: El problema más grave fue el cantonalismo, un movimiento radical que proclamó la independencia de numerosos cantones (ciudades y regiones), desafiando la autoridad del gobierno central.
- Conflictos bélicos: La República tuvo que hacer frente simultáneamente a la intensificación de la Tercera Guerra Carlista y a la Guerra de Cuba.
El país se sumió en el caos. A pesar de los esfuerzos por redactar una nueva Constitución Federal en 1873 (que nunca llegó a aprobarse), la situación se deterioró rápidamente, abriendo el camino a una solución autoritaria.
El fin de la República y la Restauración Borbónica
El 3 de enero de 1874, ante el caos reinante, el general Manuel Pavía dio un golpe de Estado disolviendo las Cortes republicanas. Se estableció un gobierno de emergencia, una especie de república autoritaria, presidido por el general Serrano, que suspendió las garantías constitucionales e intentó restablecer el orden por la fuerza.
Este régimen de transición finalizó el 29 de diciembre de 1874, cuando el general Arsenio Martínez Campos lideró un pronunciamiento militar en Sagunto, proclamando a Alfonso XII (hijo de Isabel II) como rey de España. Este acto marcó el fin del Sexenio Democrático y el inicio de la Restauración Borbónica.