Sentidos y percepciones humanas: visión, oído y tacto en el desarrollo infantil
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Introducción
Introducción: Los sentidos y las percepciones son fundamentales en la aprehensión que hace el hombre del mundo y de sí mismo. Pero la valorización o desprestigio de la sensorialidad humana responde a los parámetros vigentes en cada cultura y a los diferentes momentos históricos. El valor que cada hombre le asigna a su universo sensorial estará dado por la educación recibida y su historia personal. No existen verdades en cuanto a la sensorialidad y a las percepciones, sino modos de decodificación según la pertenencia social y cultural. El mundo se le presenta al hombre bajo la cualidad de lo sensible; sin esta particularidad no podría aprehenderse ni entenderse a sí mismo ni a su entorno, relacionarse con los demás hombres ni conocer el mundo. En el desarrollo del niño, las impresiones táctiles y auditivas son las primarias; la visión intervendrá más tarde. El cuerpo del niño va construyendo sus referencias en cuanto a lo sensorial en un universo de sentido que le van otorgando los otros; si estos no estuvieran, no podría constituirse un lazo con el mundo.
Vista – Mirada
Vista – Mirada: La vista es el sentido privilegiado en la sociedad actual. La apreciación del otro por la mirada hace que el rostro adquiera la esencia de la intimidad; en el encuentro con los otros se produce una “evaluación” de los rostros. La visión no es más que un cierto empleo de la mirada. La vista es el sentido al que mayormente apelamos en nuestra cultura; es el sentido más asociado al conocimiento (decimos “veo” por “comprendo”).
Oído – Escucha
Oído – Escucha: Una red de sonidos y de ruidos impregna también nuestra vida cotidiana; forman parte de una realidad con la que convivimos a diario. Los sonidos que nos rodean están cargados de afectividad y de significado; es así como descartamos unos y privilegiamos otros; es así también como podemos abstraernos de muchos de ellos para concentrarnos o descansar. Tanto el ruido como el silencio pueden resultar agradables, molestos, angustiantes o indiferentes. No son datos objetivos; quedan a disposición del juicio personal de quien escucha. Las personas ciegas construyen la representación espacial basándose en el oído además del tacto. Las personas sordas tienen que construir, bajo una educación especial, la posibilidad de emitir la palabra; el cuerpo tiene que poner a disposición todo el entramado sensorial para poder suplir la ausencia de la escucha.
La piel: tacto y contacto
La piel: tacto y contacto: El tacto es uno de los sentidos más primarios en el ser humano. El tacto es la matriz de la relación del cuerpo con el mundo; es la matriz de los otros sentidos: todo lo que viene del exterior hace contacto con el cuerpo, es recibido por la piel que se extiende recubriendo toda la superficie corporal. El contacto de la piel es una de las primeras formas de comunicación que tiene el bebé con los otros y con el mundo, aún antes de saberlos diferentes a él. La piel le da al cuerpo una marca individual, habla del género, de la edad, de la condición social. El tacto nos da la percepción de lo cercano, de lo próximo al cuerpo y también del cuerpo mismo. Los diferentes grupos sociales tienen formas particulares de educar y sensibilizar las formas de contacto y de estimulaciones táctiles propias de ese entorno y de esa sociabilidad. Así como la piel es el órgano privilegiado del sentido del tacto, la mano, con sus funciones de prensión y exploración, es la especialmente elegida para ir al encuentro con los otros y de las otras.