La Segunda República en Euskadi: Política, Autonomía y Guerra Civil (1931-1937)
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La Proclamación de la República y las Fuerzas Políticas en Euskadi
Las elecciones del 12 de abril de 1931 trajeron la Segunda República. La coalición republicano-socialista consiguió la victoria en las ciudades industriales del norte de Euskal Herria y también en algunas villas de La Rioja. La situación política de ese momento no era fácil y las zonas de influencia de las fuerzas políticas eran variadas:
El Nacionalismo Vasco
El PNV llegó al comienzo de la República tras una importante escisión. Durante la dictadura se habían promulgado leyes contra la secesión, lo que conllevó la detención de algunos políticos vascos. En ese contexto, el nacionalismo vasco cambió de orientación y se centró en impulsar el euskara y las actividades relacionadas con la cultura vasca. Tras la dimisión de Primo de Rivera, llegaron los gobiernos de Berenguer y Aznar, y la división en las fuerzas políticas vascas era patente. A lo largo de la Segunda República, el nacionalismo vasco pasó de ser una fuerza política dividida a ser la primera fuerza política.
Los Partidos de Derecha
Es necesario diferenciar entre el tradicionalismo históricamente arraigado y otras opciones de la derecha. La implantación de la Falange fue muy reducida, las JONS tuvieron unos grupos pequeños en Bilbao y algo similar ocurrió con el partido monárquico Renovación Española. La influencia y representación de estos partidos, en general, no fue significativa. Sin embargo, en el ámbito de la derecha, el Tradicionalismo tuvo una gran implantación. Al proclamarse la República, el carlismo de las provincias vascas y de Navarra vio una buena oportunidad para reunificar sus tendencias internas, creando la Comunión Tradicionalista.
El Republicanismo Vasco
El Partido Republicano Radical Socialista fue el más importante y tuvo implantación en las tres provincias. El Partido Radical de Lerroux se asentó bastante tarde en Euskadi y tuvo su mayor influencia en Bizkaia. En Araba y Gipuzkoa apareció también tarde.
La Izquierda
El PSOE en el ámbito político, y la UGT en el sindical, fueron las organizaciones más fuertes en el período 1931-1936. Tuvieron su mayor implantación en Bizkaia, en Gipuzkoa, sobre todo en Eibar y en Arrasate, mientras que en Araba su presencia fue escasa.
Euskadi en el Bienio Reformista y el Estatuto de Autonomía
Como consecuencia de la pérdida de los fueros vascos en 1876, el nacionalismo vasco se centró en reivindicar un estatuto de autonomía. Este proporciona un poder subordinado al poder del Estado, pero que posibilita actuar en libertad en algunos ámbitos, dentro de los límites precisados en ese estatuto. El estatuto de autonomía es el tema clave que atraviesa la política vasca durante este período. Al acabar la Primera Guerra Mundial, el nacionalismo vivió un gran ascenso, tanto en Euskadi como en Cataluña. La consecución de Estados por parte de los movimientos nacionalistas del Este de Europa y los 14 puntos del presidente Wilson, sin duda, fueron decisivos en ese ascenso. La proclamación de la Segunda República dejó las puertas abiertas para poner en marcha nuevamente el proyecto. En esa situación, el nacionalismo vasco y los políticos republicanos impulsaron el estatuto.
El Estatuto de Estella-Lizarra
El 17 de abril de 1931, José Antonio Agirre convocó una asamblea de alcaldes y concejales de Bizkaia en Gernika. El objetivo de la asamblea era conseguir la autonomía. En un principio, surgieron dificultades cuando el gobierno prohibió la reunión, pero se le confió a Eusko Ikaskuntza la redacción del estatuto. El nacionalismo y el carlismo impulsaron conjuntamente el proyecto, que reivindicaba un marco común para Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Nafarroa. El poder legislativo quedaba en manos de dos cámaras: un Parlamento en cada provincia y una Cámara común para los cuatro territorios. El poder ejecutivo lo tendría cada una de las diputaciones más un gobierno común a todas ellas. Sin embargo, las mayores discusiones se produjeron en torno a las competencias, especialmente la de firmar acuerdos con el Vaticano. El estatuto fue aceptado en junio.
El Estatuto de las Gestoras
Después de disolver las diputaciones, el gobierno encargó a las Gestoras la redacción de un nuevo proyecto de Estatuto. En comparación con el anterior, se reducían algunas competencias y se encuadraba dentro de los límites establecidos por la Constitución. El carlismo y el tradicionalismo navarrista no lo aceptaron por el carácter laico del texto. Por ello, y después de reunirse en Iruña, los alcaldes de Navarra rechazaron el proyecto y el territorio quedó fuera del Estatuto. Sin embargo, los alcaldes de las provincias vascas reunidos en Gasteiz en el mes de agosto lo aceptaron. En noviembre de 1932 se celebró el referéndum. El proyecto de Estatuto vasco quedó suspendido.
El bienio radical-cedista fue complicado en Euskadi. En 1934 quedó interrumpida la vía para conseguir el Estatuto. En verano, como consecuencia del problema del estatuto del vino, muchos concejales fueron encarcelados y en octubre, la llamada revolución de octubre tuvo su impacto en Euskadi: se convocó la huelga general y ésta se extendió por el país.
El Gobierno del Frente Popular y la Aprobación del Estatuto Vasco
El Frente Popular ganó las elecciones de 1936. Este incluyó en su programa político el tema de la autonomía vasca, basándose en el principio de autodeterminación que defendían los comunistas y con la intención de atraer a los miembros de ANV. Después de celebradas las elecciones, se creó una comisión para desarrollar el texto. El director de esa comisión fue Indalecio Prieto. Los días 17 y 18 de julio empezó la guerra, como consecuencia del golpe de Estado impulsado por Franco. A pesar de todo, el proceso de elaboración del Estatuto continuó. El 1 de octubre de 1936, las Cortes aceptaron el texto. Era un texto breve para superar así rápidamente todos los trámites y alcanzar el consenso. El 7 de octubre se constituyó el primer gobierno vasco. El texto estuvo en vigor durante 9 meses en Bizkaia. En 1937, las tropas navarras dirigidas por el general Mola ocuparon Bizkaia.
El Golpe de Estado y el Inicio de la Guerra Civil
El comienzo de la guerra civil como consecuencia del fallido golpe de Estado acarreó el fracaso de la República y la división de Euskal Herria. Emilio Mola estaba en Iruña. Allí había acordado con los jefes de la Guardia Civil y con los requetés su apoyo para el día 19 de julio, día en el que se alzó en armas. Navarra cayó rápidamente en poder de los rebeldes o de los nacionales, pues ésta fue la denominación que adoptaron.
- Araba quedó rápidamente bajo el control de los rebeldes. El día 19 de julio, encabezados por el teniente Alonso de Vega, ocuparon el gobierno civil sin apenas resistencia. La izquierda convocó una huelga general para el día 20. Sin embargo, aunque el llamamiento tuvo efecto, las amenazas de los rebeldes y la huida de los organizadores hicieron fracasar la huelga.
- En Gipuzkoa la situación fue distinta. Hubo conspiración, pero estuvo mal organizada. Mola había dejado fuera de la conspiración a Carrasco Amilibia, comandante militar de San Sebastián. Envió a Muslera para dirigir la sublevación y el día 19 se produjeron los primeros tiroteos. Los miembros del Frente Popular saquearon los arsenales y la Guardia Civil y la Guardia de Asalto se mantuvieron fieles a la República. Cuando parecía que la situación estaba pacificada, el día 21 de julio, el coronel Vallespín lanzó la amenaza de bombardear la ciudad y los mandatarios de la ciudad huyeron y los jefes militares rebeldes se refugiaron en el hotel María Cristina antes de dirigirse al cuartel de Loyola.
- En Bizkaia el golpe de Estado fracasó. Las tropas no salieron del cuartel de Garellano y los militares implicados en la conspiración fueron detenidos allí mismo. A diferencia de otras provincias, el gobernador civil de Bizkaia, Echevarría Novoa, nombrado por la República, permaneció en su puesto y no huyó.
La Guerra Civil y el Primer Gobierno Vasco
Mientras ocurría todo esto, el 1 de octubre las Cortes de Madrid aceptaron el Estatuto Vasco, y unos días después, se formó el primer Gobierno Vasco, en Gernika. La situación era muy especial. Gipuzkoa, hasta que cayó en manos de los rebeldes, y Bizkaia quedaron arrinconadas respecto del resto del territorio controlado por la República. Esta situación implicó que el Gobierno Vasco se hiciese con el control de algunas competencias que eran del Estado, y casi funcionó como un estado independiente: fabricación de moneda (heliodoros), control del Ejército, la publicación del Boletín Oficial de Euskadi (Euzkadiko Agintaritzaren Egunerokoa), etc. Otra característica de este territorio fue el respeto hacia el culto católico.
El 7 de octubre se constituyó el primer gobierno vasco en Gernika, elegido por los concejales vascos. El jefe de gobierno fue José Antonio Agirre, era miembro del PNV y asumió el cargo de jefe de gobierno y el del departamento de Defensa. Junto a él estaban en el gobierno los representantes de EAJ, PSOE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Comunista y ANV. El predominio del PNV era claro y hay que destacar como rasgos de su política el respeto a la libertad religiosa, la protección al clero, etc.
El primer gobierno vasco fue un gobierno provisional, pero su labor legislativa fue inmensa. Se creó la Ertzaña para mantener el orden público y se creó la Universidad Vasca. La ikurriña ideada por los hermanos Arana se tomó como símbolo de Euskadi. El Gobierno Vasco también organizó la defensa, creando el Ejército de Euskadi y el Cinturón de Hierro. Creó una moneda y mantuvo relaciones internacionales, sobre todo con Francia y Reino Unido. La situación de guerra y las competencias otorgadas por el estatuto convirtieron a Euskadi en un pequeño Estado. Las críticas más duras dirigidas a este gobierno tienen que ver con la política militar.
La Campaña de Bizkaia y el Fin del Frente Vasco
En la primavera de 1937, las tropas franquistas atacaron Bizkaia. Creyeron necesario conquistar esa “isla” de la República para después poder conquistar Madrid. Las fuerzas de Bizkaia se prepararon para la defensa. Aprovecharon la orografía del territorio y construyeron el Cinturón de Hierro en torno a Bilbao. Para tomar Bilbao era necesario conquistar los demás pueblos y puertos de Bizkaia. El 5 de marzo se produjo la batalla del cabo Matxitxako, en la que venció el buque franquista “Canarias”. Ese mismo mes bombardearon Durango y al poco tiempo las tropas nacionales tomaron los puertos de Urkiola y Barazar. En la costa, las tropas italianas tomaron Lekeitio, Ispaster, Ea y Elantxobe. El 26 de abril de 1937, los aviones de la legión Cóndor bombardearon Gernika.
En junio, los franquistas rompieron la línea defensiva del Cinturón de Hierro, gracias a la traición de un ingeniero que intervino en su construcción. El día 19, Bilbao quedó bajo el control de los rebeldes. El día 23, Franco, mediante un decreto, abolía los Conciertos Económicos de Bizkaia y Gipuzkoa, por ser “provincias traidoras”. El Pacto de Santoña supuso el fin de la guerra civil en Euskadi.
Las Consecuencias de la Guerra en Euskadi
El territorio quedó destruido. Los pueblos, las carreteras y las infraestructuras quedaron seriamente dañadas. Bilbao fue la excepción, pues el Gobierno Vasco prohibió destruir la industria. Hubo hambre y con ella llegó el racionamiento. Hubo miles de encarcelamientos. Miles de personas tuvieron que exiliarse. Uno de los hechos más dramáticos y a la vez más conocidos fue el de “los niños de la guerra”. Inglaterra, Francia, Bélgica y la Unión Soviética acogieron a esos niños. Se calcula que fueron más de 20.000, siendo unas 100.000 personas el conjunto de exiliados en los años 1936 y 1937.
Los castigos a Bizkaia y Gipuzkoa: Después de conquistar Bilbao, Franco abolió los Conciertos Económicos en estos territorios.