La Segunda República Española: Transformación Política y Reformas del Bienio Progresista
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Elecciones municipales y Gobierno Provisional
El 14 de abril de 1931, tras las elecciones municipales, España se quedó sin jefe de Estado y empezó una corta e intensa etapa política de Gobierno Provisional que acabaría en diciembre con la aprobación de la Constitución de la República y la elección de su primer presidente. El último Gobierno de la monarquía, para intentar volver de manera gradual a una normalidad constitucional, convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. La oposición planteó que serían a favor de la monarquía o de la república. A pesar del fraude electoral, los republicano-socialistas triunfaron en la mayoría de las capitales de provincia y en las ciudades más importantes de las regiones industriales, donde la opinión pública era más independiente.
Ante estos resultados, Alfonso XIII se exilió y el 14 de abril de 1931 se proclamó la República en varias ciudades españolas. Finalmente, Niceto Alcalá-Zamora, en nombre del Comité Revolucionario, la proclamó en Madrid para toda España y creó un Gobierno Provisional formado por republicanos, socialistas y nacionalistas. El Gobierno Provisional, que pronto convocó elecciones constituyentes, inició una serie de reformas en los ámbitos social y militar, que se desarrollaron durante el primer Gobierno de la República. Inició una legislación para mejorar la situación laboral del campesinado y se empezó a planificar la reforma educativa. También se llevaron a cabo medidas para reformar el ejército para asegurar la lealtad a la República y racionalizar su estructura para que fuera más eficaz.
Las actuaciones reformistas contaron desde el principio con la oposición de un sector del ejército y de la oligarquía económica, quienes veían peligrar sus intereses. Pero sobre todo chocaron con la Iglesia, que tradicionalmente había tenido una función legitimadora del poder y el orden social, y no quería aceptar la concepción laica del Estado de los republicanos. Esto provocó una oleada anticlerical que se manifestó en la quema de conventos. Estas reformas tampoco cumplieron las expectativas de una parte del proletariado que buscaba una revolución social y un reparto inmediato de tierras; así se rompió la unanimidad y el apoyo generalizado que había hecho que se proclamara este nuevo régimen.
Diversidad ideológica
Las elecciones a Cortes Constituyentes se celebraron el 28 de junio de 1931 siguiendo la nueva ley electoral, que concedía el derecho a voto a los hombres mayores de 23 años y ampliaba los límites electorales para combatir el caciquismo. Este fue el primer proceso electoral legítimo desde el Sexenio Democrático. Con la República se diversificaron los partidos políticos, que defendían proyectos políticos y modelos de sociedad contradictorios y excluyentes. Pero estos no pudieron formar gobiernos sólidos ni consolidar mayorías parlamentarias, lo que restó eficacia a la República.
Republicanos
Seguían divididos en diversas tendencias:
- Centro-derecha: destacaban el Partido Radical de Alejandro Lerroux, en una posición de centro cada vez más conservadora y ambigua, y la Derecha Liberal Republicana de tendencia católica y con bajo contenido social, que dio lugar al Partido Republicano Progresista de Niceto Alcalá-Zamora y al Partido Republicano Conservador de Miguel Maura.
- Izquierda: destacaba Acción Republicana (después Izquierda Republicana) de Manuel Azaña y el Partido Radical Socialista de Marcelino Domingo y Álvaro de Albornoz, que reivindicaban un Estado laico y el reformismo social.
Organizaciones obreras
- Las favorables a la República estaban vinculadas al PSOE de Indalecio Prieto y Julián Besteiro y la UGT, con Francisco Largo Caballero, que representaban a un amplio sector de la clase obrera. Adoptaron una postura reformista al unirse con los republicanos de centro-izquierda en el primer bienio.
- El resto de las organizaciones obreras no apoyaron al régimen. La CNT tuvo un gran protagonismo, con líderes como Buenaventura Durruti, Joan Peiró o Frederica Montseny.
- Apareció el Partido Comunista en 1921 como una división del PSOE, con José Díaz y Dolores Ibárruri.
- El Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), liderado por Andreu Nin y formado por comunistas contrarios a la obediencia soviética, tuvo cierta incidencia en Cataluña.
Nacionalistas
Fueron favorables a la República. Los partidos catalanes tuvieron un papel importante, especialmente Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), liderada por Francesc Macià y Lluís Companys, que había relevado a la conservadora Lliga Regionalista de Francesc Cambó. También destacó el papel de la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), de Santiago Casares Quiroga y del PNV, con José Antonio de Aguirre.
Fuerzas políticas de derechas contrarias a la República
Estaban formadas por:
- Los católicos de Acción Popular, que en 1933 formaron la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).
- Los monárquicos alfonsinos agrupados en Renovación Española, con José Calvo Sotelo.
- Los carlistas de la Comunión Tradicionalista.
- Los propietarios agrícolas, especialmente de Castilla y León, que formaban el Partido Agrario Español (PAE).
También se articularon los primeros grupos autoritarios paramilitares próximos al fascismo. En 1931, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo fundaron las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), y en 1933, José Antonio Primo de Rivera fundó la Falange Española. En 1934 estas dos se fusionaron como un único partido político.
Constitución de 1931
El Parlamento, con mayoría republicana y socialista, redactó una nueva constitución, aprobada el 9 de diciembre de 1931.
- Establece un sistema democrático de gobierno basado en unas Cortes unicamerales (Congreso de los Diputados) que ejercían el poder legislativo y eran escogidas por sufragio universal para los mayores de 23 años, para un mandato de 4 años. Por primera vez se concedió el voto a las mujeres, quienes también podían ser elegidas como diputadas.
- El poder ejecutivo lo tenía el Gobierno y era responsable de su gestión ante las Cortes. El presidente de la República era elegido por las Cortes por 6 años y podía nombrar o destituir al jefe de gobierno, promulgar leyes y disolver las Cortes, aunque su actuación estaba subordinada al poder legislativo. También se creó un Tribunal de Garantías Constitucionales.
- Se reconocieron las libertades individuales y los derechos sociales y políticos. Se establecieron las libertades religiosas, de expresión, de reunión y de asociación.
- La estructura del Estado era unitaria pero se reconocía el derecho de autonomía a los municipios y regiones, aunque el artículo 13 negaba la federación entre regiones.
- En la cuestión religiosa (artículos 26 y 27) se vio la voluntad de eliminar el poder de la Iglesia. Se establece la separación entre la Iglesia y el Estado, se instaura un régimen laico, se suprime el presupuesto del clero y se apartó a las órdenes religiosas de la enseñanza.
Los republicanos conservadores no aceptaron esto y los dos miembros de la Derecha Liberal Republicana abandonaron el Gobierno (Alcalá-Zamora y Miguel Maura). Manuel Azaña pasó a ser presidente del Gobierno Provisional.
Bienio progresista (1931-1933)
Tras la aprobación de la constitución y la elección de Alcalá-Zamora como presidente de la República, Manuel Azaña fue presidente, hasta 1933, del Gobierno de coalición entre republicanos de izquierda y socialistas. Este Gobierno llevó a cabo una política reformista a pesar de la oposición de la derecha y de parte de las organizaciones obreras.
El contexto internacional no era favorable debido a la gran crisis económica de la década de 1930 y al auge de los regímenes autoritarios. En Europa se notaban los efectos del crack de 1929. Aunque en España la incidencia fue menor por su aislamiento, el comercio exterior y las inversiones se vieron afectados, aumentando el desempleo. El paro en el campo fue el factor que más contribuyó a las tensiones sociales.
Influidos por el fascismo italiano y el nazismo alemán, estos sistemas se presentaron como solución a los problemas socioeconómicos. Por otro lado, el ejemplo del régimen comunista soviético también dificultaba la aceptación del reformismo republicano por parte de las clases proletarias, que querían cambios más radicales.
Reformas
Reforma religiosa
Se aprobaron leyes para reducir el poder de la Iglesia. Se disolvió la Compañía de Jesús y se confiscaron sus bienes. También se aprobó el divorcio, el matrimonio civil y la secularización de cementerios. En 1933 se promulgó la Ley de Congregaciones, con la que el Estado reguló sus actividades. La Iglesia se posicionó en contra de la República con el apoyo de la oligarquía económica.
Reforma militar
Buscaba modernizar el ejército mediante su profesionalización y asegurar su fidelidad a la República. Con Azaña como ministro de Guerra, el decreto de 1931 permitió el retiro voluntario de los militares que no quisieran jurar fidelidad. Se suprimieron las capitanías generales y la Academia Militar de Zaragoza. También se creó la Guardia de Asalto y se redujo el servicio militar a un año.
Reforma agraria
En 1932 se aprobó la Ley de Reforma Agraria para eliminar el latifundismo. Establecía la expropiación de tierras a los Grandes de España sin indemnización y, con indemnización, de fincas no cultivadas. Su aplicación quedó a cargo del Instituto de Reforma Agraria (IRA). Sin embargo, la falta de presupuesto y la complejidad burocrática hicieron que la reforma fuera ineficaz, provocando el descontento del campesinado.
Reforma laboral
El ministro Largo Caballero promovió reformas como la negociación de convenios colectivos, la protección del derecho a huelga, la Ley de Contratos de Trabajo y la reducción de la jornada laboral de los campesinos. A pesar de esto, no existía un plan eficaz para combatir el paro masivo.
Reforma educativa
Influida por la Institución Libre de Enseñanza, se centró en la enseñanza primaria en un país con un 33% de analfabetismo. Se construyeron nuevas escuelas, se subió el sueldo a los maestros y se crearon las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura al mundo rural. La formación religiosa dejó de ser obligatoria, aunque la falta de fondos limitó su aplicación total.