La Segunda República Española: Conflictos, Reacción Conservadora y la Revolución de Asturias (1932-1936)
Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,07 KB
El Fracaso de las Reformas y la Reacción Conservadora (1932-1933)
Las reformas fracasaron por la oposición de los sectores privilegiados que se veían perjudicados (terratenientes, Iglesia, ejército y patronal), por la conflictividad social campesina (especialmente anarquista), por la crisis económica derivada del Crack del 29 y por su lentitud.
La derecha intentó un golpe de Estado liderado por el general Sanjurjo en 1932, el cual fracasó ante la oposición popular. Sanjurjo fue detenido y condenado a muerte, aunque se conmutó la pena por reclusión perpetua. La derecha se reagrupó a través de varias fuerzas políticas, ligadas a la Iglesia y a los terratenientes, en la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) para probar la vía electoral.
En 1933 se produjeron los Sucesos de Casas Viejas, en los que la Guardia Civil y la Guardia de Asalto prendieron fuego a la casa de un viejo anarquista y ordenaron fusilar a una decena de vecinos tras conflictos de ocupación de tierras. La división que esto creó en la opinión pública y en la coalición republicano-socialista llevó a la dimisión de Azaña y a la convocatoria de elecciones.
El Bienio Conservador (1933-1936)
En las elecciones de 1933 ganó la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), seguida por el Partido Radical de Lerroux. Se formó un gobierno presidido por Lerroux y apoyado por la CEDA (en las Cortes, pues no entraron al Gobierno). Los conflictos comenzaron pronto, pues la CEDA presentó un proyecto de ley de amnistía para los militares golpistas, que fue aprobado y llevó a la disensión entre la CEDA y los Radicales. Asimismo, hubo conflictos con las leyes aprobadas por el Parlamento catalán sobre la propiedad de la tierra, lo que llevó a la CEDA a amenazar con la retirada de su apoyo parlamentario si no entraba en el Gobierno, por lo que en 1934 se formó otro Gobierno, esta vez de coalición, presidido por Lerroux y con tres ministros de la CEDA.
La CEDA era una derecha no republicana, partido de masas del catolicismo militante y de los círculos de terratenientes y empresarios, que quería acabar desde dentro con el régimen republicano o bien vaciarlo de contenido mediante el antirreformismo. La perspectiva de que accediera al Gobierno levantó la alarma en la izquierda marxista revolucionaria, pues se trataba de una derecha influida por el fascismo internacional y en proceso de fascistización, especialmente sus juventudes, las Juventudes de Acción Popular (JAP), y que amenazaba con acabar con las conquistas conseguidas por la República. Por ello, el PSOE realizó una compra de armas y se alió con otros sectores políticos (como el catalanismo del presidente de la Generalitat, Lluís Companys).
Ante la entrada de la CEDA, Lluís Companys (ERC) declaró la República Federal Catalana y los socialistas proclamaron una huelga general conocida como la Revolución de Asturias (1934), en la que se formaron comités revolucionarios y milicias socialistas, comunistas y anarquistas que tomaron las principales ciudades, y se produjo violencia, especialmente contra la Iglesia, con quema de conventos y asesinato de clérigos.
El Gobierno arrestó a Companys y a parte de su Gobierno y envió al ejército a sofocar la Revolución de Asturias, que fue sofocada por el general Franco. El resultado de toda la revolución fueron más de 2000 muertos y miles de detenidos. Se llevó a cabo la política antirreformista: