Salvación Integral y Doctrina Social: El Reino de Dios y la Misión de la Iglesia

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Una Salvación Universal e Integral

La Buena Noticia

El pecado original supuso el alejamiento de Dios y, como consecuencia, la ruptura de la armonía que reinaba entre los seres humanos. Tras esta ruptura, el Señor se compadeció de la humanidad y prometió un Salvador. Esta buena noticia se hizo realidad en Jesucristo.

El Reino de Dios: Naturaleza y Presencia

El Reino de Dios no es de este mundo...

Jesús, con su muerte y resurrección, inauguró el Reino de Dios sobre la Tierra. Pero este Reino no es de este mundo, es decir, geográfico o político; su naturaleza es espiritual.

... Pero está presente en el Mundo...

Ha comenzado a edificarse ya en la historia gracias a la Encarnación del Hijo de Dios. Pero su consumación tendrá lugar con el triunfo definitivo de Dios al final de los tiempos.

... Sembrando la Justicia, la Paz y la Fraternidad

Dios no salva solo a la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres. Por ello, el Reino de Dios es también un reino de justicia, paz y fraternidad.

La Iglesia al Servicio del Reino de Dios

Para que su labor se perpetuase, Jesús fundó la Iglesia, a la que convoca a todos los hombres y en la que reúne a todos los que, por la fe y el bautismo, han sido elevados a la condición de hijos de Dios. Su misión consiste en edificar el Reino en todas las naciones de la Tierra. Esta labor tiene dos vertientes que no se pueden separar:

  • La transmisión del mensaje de Jesús y de su obra salvadora.
  • La promoción humana, personal y social.

La Iglesia fecunda a la sociedad con el Evangelio.

Una Enseñanza de Orden Religioso y Moral

La Iglesia pretende infundir en el corazón de los seres humanos la sabiduría y el amor de Dios que les permita construir una vida social más humana y conforme al Reino de Dios. Su finalidad es de orden religioso y moral.

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Tuvo un hito importante en 1891 cuando el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum Novarum.

La Persona Protagonista de la Vida Social

La Iglesia desarrolla su doctrina a partir de un principio: la inviolable dignidad de la persona humana.

  • El orden social tiene que estar subordinado al bien de la persona.
  • La dignidad de la persona exige unas determinadas condiciones económicas, jurídicas, políticas y culturales.
  • Todas las personas tienen los mismos derechos fundamentales.
  • La persona debe considerar al prójimo como a otro yo.
  • El ser humano debe descubrir y respetar el valor de las demás criaturas.

Los Puntos de Apoyo de la DSI

El Principio del Bien Común

El bien común es el conjunto de condiciones de la vida social que permite a las personas conseguir su propia perfección. Exige todo aquello que esté vinculado con la promoción de todas las personas, en todas sus dimensiones.

El Principio de Subsidiariedad

El Estado debe promocionar el bien común, pero no hacerse cargo de todas las acciones que lo promueven. El principio de subsidiariedad recuerda que estas acciones las pueden llevar a cabo los individuos y los grupos de la sociedad.

El Principio del Destino Universal de los Bienes

Dios ha creado la tierra para todo el género humano; en consecuencia, toda persona tiene el derecho natural a los bienes. Para su pleno desarrollo y disfrute, este principio exige la justicia social e internacional. Este principio es compatible con el derecho a la propiedad privada; es lícito y necesario que la persona posea bienes propios.

El Principio de Solidaridad

Este principio debe presidir las relaciones entre las personas, las instituciones y los pueblos.

La Propuesta de Jesús...

La propuesta es que le prestemos a los demás no solo el mismo grado de atención, sino que también les amemos como Jesús nos ha amado.

... Exige el Compromiso...

El amor de la Iglesia y de cada cristiano a los demás está inspirado en el Evangelio y las bienaventuranzas, en la pobreza de Jesús y en su atención a los desfavorecidos. Esto implica la práctica habitual de las obras de misericordia:

Corporales: Visitar y cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo.

Espirituales: Enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste.

... Para la Edificación de la Civilización del Amor

La caridad y el amor al prójimo comienzan con el servicio a aquel que está a nuestro lado, pero no se puede limitar a eso. La fe exige el compromiso del cristiano en la edificación y cooperación en la tarea evangelizadora en la Iglesia.

¿Cómo Enfrenta un Cristiano su Sed de Justicia?

  • Renueva su mirada sobre los desfavorecidos.
  • Esta nueva mirada lo lleva a sensibilizarse y a sensibilizar a los demás.
  • Su acción nace de un amor desinteresado y se orienta por el amor de Dios.
  • No pierde la esperanza, pues gracias a la redención de Cristo es posible superar la injusticia.

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