El Romanticismo Literario en el Siglo XIX: Poesía, Prosa y Teatro

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Romanticismo Literario del Siglo XIX

Tendencias Ideológicas

Dentro del Romanticismo se perciben dos tendencias ideológicas: la conservadora, que pretende restaurar los valores tradicionales patrióticos y religiosos (Walter Scott en Inglaterra, Chateaubriand en Francia, y el Duque de Rivas y Zorrilla en España); y la liberal, que encarna los valores más progresistas y revolucionarios (Lord Byron en Inglaterra, Víctor Hugo y Alejandro Dumas en Francia, y Larra y Espronceda en España).

La Poesía Romántica

Es el género más adecuado para expresar la actitud romántica: la rebeldía ante el mundo y la expresión de los sentimientos más íntimos. Se distinguen dos tipos:

La poesía narrativa: Aborda, en tono heroico y enfático, temas históricos y legendarios. Emplea estrofas de distintos metros y medidas (polimetría), y rehabilita el romance. Entre sus creadores destacan: Espronceda (El estudiante de Salamanca); Ángel de Saavedra, Duque de Rivas (El moro expósito, sobre la leyenda de los Infantes de Lara, y Romances históricos); y José Zorrilla, autor de Cantos de trovador, conjunto de leyendas entre las que destacan Margarita la tornera y A buen juez, mejor testigo.

La poesía lírica: expresa los conflictos íntimos del poeta (el desengaño amoroso, los anhelos de libertad, la melancolía, el hastío de la vida, la soledad, la muerte). Unas veces emplea un tono arrebatado, declamatorio y grandilocuente (con un lenguaje plagado de interjecciones, frases exclamativas, adjetivación sensorial): es el caso de Espronceda, en sus poemas Canto a Teresa (escrito en octavas reales, y dedicado a la muerte de su amada), La canción del pirata, El mendigo, El verdugo y El reo de muerte. En el romanticismo tardío sobresale el tono intimista de Bécquer y Rosalía de Castro.

Gustavo Adolfo Bécquer está considerado el primer poeta moderno y una de las cimas de la poesía española de todos los tiempos. Su obra poética se reduce a un solo libro, Rimas, articulado en cuatro núcleos temáticos: a) la poesía como algo inexplicable; b) la exaltación gozosa del amor; c) el desengaño amoroso; d) la soledad y la muerte. Rosalía de Castro escribe en la misma línea intimista de Bécquer. Entre sus obras destacan: Cantares gallegos y Follas novas (en gallego), y En las orillas del Sar (en castellano). En ellas armonizó la subjetividad lírica y dolorida con una magistral contemplación de la naturaleza y la vida de las gentes gallegas.

La Prosa Romántica

Destacan tres géneros:

  • La novela histórica: Ambientada en la Edad Media, trata temas de la historia de España. Las obras más representativas son El doncel de don Enrique el Doliente, de Larra, y El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco.
  • El cuadro de costumbres: Aparece ligado al periodismo, pues la mayor parte de ellos se publicaban en periódicos y revistas. Se define como una descripción inmovilista de una realidad social típica, sin desarrollo dramático. De breve extensión, recrea temas de la actualidad del momento y busca la amenidad y la gracia con un lenguaje popular y expresivo. El costumbrismo madrileño lo representa Mesonero Romanos, con sus Escenas matritenses, y el andaluz, Estébanez Calderón (Escenas andaluzas).
  • El artículo periodístico: Los escritores románticos se sirven del periódico como vehículo perfecto para transmitir sus ideas de progreso. En sus páginas se propagaban opiniones, acontecimientos y proyectos, lo que permitió el nacimiento de un nuevo género: el artículo periodístico, caracterizado por una prosa llana y directa, y por un tono didáctico. La figura más representativa es Mariano José de Larra. En sus artículos (de costumbres, de crítica política y de crítica literaria) lucha por el progreso y la modernidad, atacando las costumbres anticuadas y los vicios inmovilistas.

El Teatro Romántico

El triunfo del drama romántico se produce en 1834, cuando se representan La conjuración de Venecia, de Martínez de la Rosa, y Macías, de Larra. Sus rasgos característicos son:

  • El tema principal es el amor, un amor imposible más allá del bien y del mal, que está por encima de las convenciones sociales. Pero hay otros, como el azar, que vapulea al héroe romántico, la defensa de la libertad y el derecho a la rebelión frente a los tiranos y los malos gobiernos, la reivindicación de la felicidad íntima de los individuos frente a los códigos morales establecidos, preocupación por los problemas políticos y sociales.
  • Los personajes no cambian, son siempre iguales, carecen de evolución psicológica. El héroe es un ser misterioso, valiente, amante de la libertad, en busca de una felicidad inalcanzable y con un destino inevitablemente desgraciado. La heroína que lo acompaña es dulce, inocente y una amante apasionada.
  • En cuanto a los aspectos formales, el drama romántico se caracteriza por su rechazo de todas las reglas: la libertad es el principio artístico más importante y, en función de ella, se mezclan lo trágico y lo cómico, la prosa y el verso. Se quebranta la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar). El número de actos varía de tres a cinco. En el desarrollo del argumento es fundamental la intriga, caracterizada por la inclusión de numerosos elementos melodramáticos (el origen desconocido de los personajes, las anagnórisis o reconocimientos finales, las escenas nocturnas y sepulcrales, los desafíos…) con el fin de conmover y emocionar al público.

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