El Rol del Docente: Claves para Entender la Profesión Educativa
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El Enseñante como Profesional: Un Vistazo a sus Características Clave
Existen múltiples maneras de definir una profesión. En este texto, la abordaremos a través de cinco características fundamentales para comprender en qué medida son compartidas por el colectivo docente.
1. Competencia
El maestro posee una competencia oficialmente reconocida, tradicionalmente asociada a una enseñanza superior corta y de menor prestigio que la universitaria en sentido estricto. Con el cambio a carreras de grado, es imperativo que esta competencia aumente. Socialmente, el saber docente no se considera sagrado, y la educación es uno de esos temas sobre los que cualquier persona se siente con capacidad de opinar, de modo que su trabajo puede ser juzgado, y de hecho lo es, por personas ajenas al grupo profesional.
2. Vocación
El propio término profesión alude a una dimensión casi religiosa, invocando las ideas de fe y llamada. En la palabra profesor resuena la idea de vocación para una parte de los docentes, mientras que el término maestro recuerda a un trabajador cualificado en su significado más antiguo en castellano. Tradicionalmente, se ha reconocido un componente vocacional en la práctica de la docencia, una situación que está cambiando con el aumento del poder adquisitivo y la mayor valoración del tiempo libre. En cualquier caso, el docente es un asalariado, y las opiniones sobre la adecuación de su salario dependen de la valoración que se haga de su esfuerzo.
3. Licencia
Los profesionales tienen acotado un campo de actuación exclusivo, generalmente reconocido y protegido por el Estado. Esta licencia es la contrapartida de su competencia técnica, su vocación de servicio y la función que la sociedad encomienda al grupo profesional. El docente tiene un campo acotado, pero solo parcialmente. La ley no permite que otras personas evalúen y acrediten los conocimientos de los alumnos, pero tampoco otorga a los maestros, en exclusiva, la capacidad de enseñar: junto a las enseñanzas regladas, existe plena libertad para las no regladas.
4. Independencia
Los docentes solo son parcialmente autónomos, tanto frente a las organizaciones como frente a su público. En su totalidad, son asalariados. En cuanto a su público —los alumnos y, por sustitución, los padres—, no están dispuestos a situarse en la misma posición de dependencia total que, por ejemplo, los pacientes frente a los médicos. La ley reconoce y otorga el derecho a participar en la gestión de los centros de enseñanza a padres y alumnos, pero no hace lo mismo con los pacientes en relación con los hospitales. No obstante, este reconocimiento es más bien formal, pues los enseñantes tienen garantizadas competencias exclusivas, disfrutan de una mayoría segura en los órganos colegiados y están sometidos a autoridades que, por lo general, también son enseñantes.
5. Autorregulación
La autorregulación es la base de la identidad y la solidaridad grupal. La profesión regula por sí misma su actuación a través de su propio código ético y deontológico, así como de órganos propios para la resolución de conflictos internos. Sin embargo, el colectivo de docentes carece de un código ético o deontológico consolidado y de mecanismos propios para juzgar a sus miembros o resolver disputas. Los enseñantes no controlan como tales la formación de los nuevos miembros del grupo. Intervienen en el control de los mecanismos finales de acceso, pero solo bajo la tutela de la burocracia pública o de los empleadores privados. Cuentan con organizaciones colegiales, pero estas suelen ser mucho menos relevantes que las sindicales, que se reparten entre sindicatos adheridos a las centrales de clase y sindicatos independientes y abiertamente corporativos.