Revolución Industrial en Inglaterra: Causas, Demografía y Transformación Agrícola (1780-1870)

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Causas de la Revolución Industrial en Inglaterra

Las sociedades preindustriales, o del Antiguo Régimen, se caracterizaban por una agricultura de subsistencia y una industria artesanal con limitaciones tecnológicas. La mayor parte de la población tenía una baja capacidad adquisitiva, los medios de transporte eran lentos y el comercio se veía afectado por aduanas internas.

Desde mediados del siglo XVIII, la región británica de Lancashire, en Inglaterra, experimentó un proceso de concentración industrial con la creación de numerosas fábricas.

El desarrollo de las industrias textil y siderúrgica es lo que hoy conocemos como Revolución Industrial Británica. Fue un proceso de cambio que afectó a todos los sectores de la economía y la sociedad. Aunque estos cambios se iniciaron en el Reino Unido, sus efectos se expandieron rápidamente a otros países, dando lugar a la creación de un mercado mundial.

Esta primera Revolución Industrial tuvo lugar entre 1780 y 1870, aproximadamente. Se caracterizó por el uso del carbón como fuente de energía, la máquina de vapor, la fábrica y la industria textil del algodón como pionera en este cambio transformador.

La Revolución Demográfica

La Revolución Industrial fue precedida, impulsada y acompañada por una serie de cambios en la población y en la agricultura del Reino Unido. La población inglesa se triplicó en un siglo y medio. Este crecimiento demográfico se debió a la conjunción de dos factores: el aumento de la natalidad y el descenso de la mortalidad. La natalidad se vio favorecida por la mejora de la dieta.

A partir de 1760, se inició una reducción de la mortalidad debido a dos causas principales:

  • Mejora de la dieta, gracias al aumento de la producción y a los nuevos medios de transporte que facilitaron la importación de alimentos.
  • Avances significativos en la medicina (como la vacuna contra la viruela de Jenner en 1796) y mejoras en las condiciones higiénicas, con el uso de ropa interior y la extensión de la potabilización del agua.

Se produjo una auténtica revolución demográfica, ya que la población pasó de una fase de estancamiento a una rápida expansión.

La Revolución Agrícola

El sector agrario contribuyó de manera decisiva al éxito de la industrialización. La llamada revolución agrícola se inició a principios del siglo XVIII con las leyes de cercamientos (Enclosure Acts) y la introducción de novedades técnicas. También fue crucial la aparición de nuevos empresarios agrícolas con mentalidad capitalista.

En Inglaterra, más de la mitad de las tierras eran propiedad de la baja nobleza (gentry), quienes las arrendaban a campesinos sin tierra. La otra mitad pertenecía a la alta nobleza y a propietarios libres.

Gran parte del suelo agrícola de Inglaterra estaba dividido en campos abiertos (open fields), grandes propiedades comunales. Su explotación colectiva atendía a la beneficencia, proporcionando leña y otros productos naturales. Las leyes de cercamientos, aprobadas por el Parlamento, transformaron las antiguas dehesas comunales en grandes parcelas privadas y valladas.

Este proceso experimentó un notable crecimiento a partir de 1760 y se prolongó hasta 1860, resultando en uno de los mayores cambios en el paisaje de la Inglaterra rural. Los efectos de los cercamientos fueron de gran importancia:

  • Al desaparecer los bienes comunales, los campesinos sin tierra tuvieron dificultades para subsistir y emigraron a las ciudades en busca de trabajo, donde formaron parte del proletariado industrial.
  • El sistema de producción se hizo más rentable, con la introducción de innovaciones técnicas como la siembra en hileras, el arado de Rotherham y las primeras trilladoras mecánicas.
  • Los cercados impedían que el ganado pastara en los campos, lo que permitió suprimir el barbecho. El ganado se estabuló y su cría se hizo más rentable. Para su alimentación, se cultivaron plantas forrajeras que no agotaban la tierra.

La productividad en el campo aumentó. El desarrollo agrario impulsó el despegue de la industria: el campo suministraba alimentos, materias primas para la industria y mano de obra para trabajar en las fábricas. Además, la población agrícola, al incrementar sus ingresos, pudo comprar productos industriales, aumentando así la demanda interna.

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