Revolución Industrial en Europa: demografía, agricultura, industria y transporte (siglos XVIII-XIX)
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1. Los factores de la primera Revolución Industrial
La revolución demográfica de finales del siglo XVIII
Hasta el siglo XVIII, la población europea creció lentamente. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, la natalidad se mantuvo alta, pero la mortalidad descendió notablemente. Comenzó a remitir la peste. La consecuencia fue que la población comenzó a crecer a un ritmo rápido (revolución demográfica). Este aumento demográfico constituyó un importante factor en el progreso económico de Europa.
La expansión agrícola del siglo XVIII
Los cambios económicos se generaron en el sector primario:
Mejoras técnicas
Se mejoraron las técnicas agrícolas: se sustituyó el barbecho por la rotación continua de cultivos, con lo que se evitaba el agotamiento de las tierras. Ya avanzado el siglo XIX se introdujeron nuevas máquinas y abonos químicos.
Reforma de la ganadería
Se dedicaron tierras a producir forrajes para alimentar a los animales. De esta forma aumentó el número de cabezas de ganado y se desarrolló la estabulación.
Cambio de las estructuras agrarias
Las revoluciones liberales acabaron con propiedades señoriales y comunales y la tierra se convirtió en propiedad privada. Con todo esto, los agricultores tuvieron mayores ingresos y pudieron ahorrar y formar capital. Con la introducción de nuevas técnicas y máquinas empezó a sobrar mano de obra en el campo y los campesinos emigraron a las ciudades (éxodo rural).
Una nueva mentalidad
El cambio social y económico también fue producto de la difusión del liberalismo económico. El liberalismo defendía que el motor del crecimiento económico era la iniciativa privada. Se consolidó una nueva forma de pensar y actuar, más abierta a la inversión, la innovación, el riesgo empresarial y la búsqueda de beneficios.
2. La primera revolución industrial: industrialización, fábrica y mecanización
De las manufacturas a la fábrica
Hasta el siglo XVIII, las manufacturas se elaboraban en pequeños talleres artesanos dispersos por el territorio: todas las ciudades tenían varios talleres. Desde finales del siglo XVIII, los talleres comenzaron a ser sustituidos por fábricas, establecimientos en los que los obreros utilizaban máquinas para trabajar.
La máquina de vapor y la mecanización
Las primeras máquinas funcionaban con una nueva fuente de energía, el vapor, alimentado por carbón. En 1769, James Watt mejoró la eficiencia de la máquina de vapor. Además, se modificó la organización del trabajo: cada obrero se especializó en una única tarea del proceso productivo (división del trabajo), con horario fijo y trabajado al ritmo de la máquina. La división del trabajo aumentó la productividad y los precios de los productos disminuyeron.
Gran Bretaña, centro de la primera industrialización
La industrialización se inició a fines del siglo XVIII en Gran Bretaña. En primer lugar, contaba con mano de obra suficiente y un amplio mercado para sus productos. Además, disponía de yacimientos de hierro y abundante carbón mineral. La nueva mentalidad liberal estaba muy extendida y era la base de las leyes que elaboraba el Parlamento. Entre 1820 y 1840, las innovaciones de la revolución industrial se extendieron por Europa.
Sectores puntuales: textil y siderurgia
- Industria textil: La industria algodonera fue la que más rápido se integró a las innovaciones técnicas. El algodón llegaba a Gran Bretaña desde las colonias a bajos precios. En 1800, unas 350.000 personas trabajaban en el hilado y tejido de prendas de algodón con máquinas especializadas, como el telar mecánico.
- Industria siderúrgica: Alcanzó un gran desarrollo a mediados del siglo XIX. La sustitución del carbón vegetal por el carbón mineral impulsó la construcción de modernos altos hornos, en los que se producía gran cantidad de hierro refinado.
3. La revolución de los transportes: navegación y ferrocarril
El esplendor de la navegación
En 1807, el estadounidense Fulton impulsó la primera línea comercial con barcos propulsados por motor de vapor. Entre 1830 y 1880, los barcos incorporaron cascos de hierro en lugar de los tradicionales de madera y comenzaron a usar hélices. Las flotas comenzaron a especializarse y, hacia 1870, llegó a las costas americanas el primer barco con cámaras frigoríficas. Otros avances fueron la apertura del canal de Suez en 1869, entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo.
La era del ferrocarril
Aunque ya a finales del siglo XVIII se mejoraron las carreteras y muchas se pavimentaron, el transporte terrestre era lento e inseguro. Esto cambió con el ferrocarril, resultado de la conjunción de dos de los principales avances de la Revolución Industrial: las máquinas de vapor, usadas para la propulsión de la locomotora, y el hierro, material de los raíles por donde circulaba el tren.
En 1814, el inglés Stephenson construyó la primera locomotora de vapor, que se utilizó para transportar cargas entre las minas de carbón. Fue perfeccionada y, pocos años después, en 1825 se inauguró la primera línea de ferrocarril de cargas en Inglaterra. En 1830 fue estrenada la primera vía férrea para el transporte de pasajeros, entre Liverpool y Manchester. Pronto se multiplicaron las vías férreas por todo el mundo e incluso se diseñaron líneas intercontinentales, como el Transiberiano en 1891 y 1805.
Consecuencias de la revolución de los transportes
- Se produjo un fuerte crecimiento del comercio.
- La economía mundial se especializó.
- Los nuevos transportes modificaron la vida cotidiana: permitieron mejorar la dieta al poder transportar productos perecederos y facilitaron la emigración.