La Revolución de la Imprenta: Gutenberg y el Renacimiento Alemán
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La Revolución de la Imprenta en el Renacimiento Alemán
En el campo del libro, el Renacimiento en Alemania tiene lugar con la aparición de la tipografía de tipos móviles. Esta técnica revolucionaria utilizaba piezas de metal móviles e intercambiables, un sistema descubierto por Johannes Gutenberg en Maguncia, Alemania, a mediados del siglo XV. Gracias a ella, el conocimiento dejó de estar exclusivamente en manos de la Iglesia.
Contexto y Primeros Pasos
El crecimiento del número de universidades generó una demanda de libros sin precedentes, creando el escenario perfecto para la invención de Gutenberg. Paralelamente, otro avance crucial fue la proliferación de los molinos de papel, entre los que destacan el de Troyes (Francia) y el de Fabriano (Italia). Para certificar la calidad y el origen del papel, se utilizaba una marca de agua o filigrana.
Las primeras impresiones populares fueron juegos de cartas y estampas religiosas. Estos diseños gráficos evolucionaron hacia los libros xilográficos (o en bloque). En estos, las palabras y las imágenes se tallaban en un único bloque de madera que, una vez entintado, se aplicaba sobre el papel. Los primeros ejemplares eran libros anopisthográficos, es decir, impresos por una sola cara, donde las ilustraciones a menudo tenían más importancia que el texto. Solían tener entre 15 y 20 hojas.
Temas y Técnicas de los Libros Xilográficos
Los temas más tratados en estos primeros libros eran:
- El Apocalipsis
- El Ars Moriendi (El arte de morir)
- La Biblia Pauperum (Biblia de los pobres)
Todas las ilustraciones se realizaban y coloreaban a mano, utilizando técnicas y materiales como polvos metálicos brillantes, fragmentos de metal, incrustaciones de vidrio coloreado y copo (lana pulverizada para crear texturas aterciopeladas). La tipografía empleada era la gótica Textur.
Johannes Gutenberg y la Invención de los Tipos Móviles
La tipografía con tipos móviles de metal fue desarrollada por Johannes Gutenberg hacia 1450. Tras ser expulsado de su Maguncia natal, trabajó como tallador de gemas y formó una asociación con el dueño de un molino de papel. Regresó a Maguncia, donde realizó las investigaciones definitivas para la imprenta. Los tipos de metal se conseguían con una aleación de plomo, estaño y antimonio.
A su regreso, comenzó a diseñar su obra magna, la Biblia de 42 líneas. Durante este proceso, se dio cuenta de que la tinta usada en la xilografía (a base de savia de roble) no servía para los tipos de metal, por lo que la sustituyó por una nueva fórmula con aceite de linaza.
La Biblia de 42 Líneas: La Obra Maestra
Quien financió las investigaciones de Gutenberg fue el prestamista Johann Fust. Al no poder cumplir Gutenberg con los plazos del acuerdo, Fust lo llevó a juicio y ganó, quedándose con todo su taller y con el proyecto de la Biblia de 42 líneas. En esta obra, Gutenberg buscaba imitar a la perfección el formato de los manuscritos iluminados. Aunque inicialmente consideró un tipo de letra de estilo romano, finalmente utilizó la solemne tipografía Textur, logrando una legibilidad excepcional. Las letras capitales se decoraban a mano en colores rojo y azul.
Fust se asoció con Peter Schoeffer (quien había sido capataz de Gutenberg) y juntos completaron la impresión de 210 copias de la Biblia: 80 en papel y el resto en pergamino. Empezaron a comercializarla, y Fust intentó venderlas en París como si fueran manuscritos iluminados. Sin embargo, la asombrosa uniformidad y la cantidad de copias levantaron sospechas, y fue acusado de brujería, lo que le obligó a confesar el secreto de la imprenta. De este episodio surgen leyendas como la de Fausto.
La Expansión de la Imprenta
Además de la Biblia, Fust y Schoeffer publicaron un salterio, una Biblia en latín y la obra De officiis (Sobre los deberes) de Cicerón. Mientras tanto, a Gutenberg, tras ser nombrado cortesano, se le atribuye la creación de la Biblia de 36 líneas. Una obra confirmada como suya es la enciclopedia llamada Catholicon, de 1460.
En 1462, Maguncia sufrió un saqueo que provocó la huida de muchos impresores. Este éxodo fue clave para la difusión de la imprenta, dando lugar al nacimiento de nuevos talleres fuera de Alemania.
Los Incunables y los Pliegos Sueltos
Aparecen así los incunables (del latín incunabula, "en la cuna" o "en pañales"), nombre que reciben todos los libros impresos antes del año 1501. Son obras donde las ilustraciones y las letras capitulares todavía se realizaban a mano, imitando la composición de los manuscritos iluminados, con los que competían directamente. También surgieron los pliegos sueltos, publicaciones de pocas hojas que son los antecedentes directos de los periódicos actuales.
Núremberg: El Otro Gran Centro de Impresión
Aparte de Maguncia, otro centro de impresión fundamental fue Núremberg, donde destacaba el taller perteneciente a Anton Koberger. Las dos grandes obras que salieron de este taller fueron:
- Schatzbehalter oder Schrein der wahren Reichtümer des Heils und ewiger Seligkeit (El tesoro o relicario de las verdaderas riquezas de la salvación y la bienaventuranza eterna), un tratado religioso.
- Las Crónicas de Núremberg (1493), que relata la historia del mundo desde el Génesis bíblico hasta ese año. Esta monumental obra contiene 600 páginas y 1800 ilustraciones, realizadas por Michael Wolgemut, maestro de Alberto Durero.