La Revolución Gloriosa de 1868: El Fin del Reinado de Isabel II y el Nacimiento de la Democracia
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La Revolución Gloriosa de 1868
Las causas de la Revolución de 1868 son múltiples y se remontan cinco años atrás. Desde 1864 se hizo patente el inicio de una crisis económica y financiera provocada por el hundimiento de las bolsas, la bancarrota de la Hacienda Pública y una crisis industrial, lo que generó un descontento generalizado en la sociedad.
El Contexto Político y el Pacto de Ostende
Políticamente, en 1868 casi nadie defendía ya la causa isabelina. La reina se había apoyado sistemáticamente en gobiernos conservadores, pero la realidad del país había evolucionado. Ante esta situación, una coalición de progresistas, demócratas, republicanos y unionistas descontentos firmaron el Pacto de Ostende (1866), con el firme objetivo de derrocar a Isabel II y establecer un nuevo sistema político.
El Pronunciamiento Militar
“La Gloriosa” no fue una revolución popular en su origen, sino un pronunciamiento militar encabezado por los generales Prim y Serrano, junto al almirante Topete. Este movimiento se extendió rápidamente desde Cádiz por toda la Península Ibérica. Ante la incapacidad manifiesta para hacer frente a la sublevación, la reina Isabel II abandonó el país junto a su corte.
El Gobierno Provisional y las Cortes Constituyentes
Tras el triunfo de la revolución, se formó un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano. Este nuevo ejecutivo convocó elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino. La victoria electoral fue para la coalición gubernamental (integrada por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas), quienes eran partidarios de establecer una monarquía.
Enseguida, el Gobierno Provisional mostró su programa de reformas que definía un orden social conservador de carácter burgués. En este proceso, los sectores poderosos y acomodados dirigieron la revolución sin atender plenamente a las demandas populares y democráticas, razón por la cual algunos historiadores la han considerado una revolución “falseada”.
La Constitución de 1869: Un Hito Democrático
Este nuevo gobierno aprobó la Constitución de 1869, que destaca por ser la primera de carácter democrático en la historia de España. Las principales características que recogía este documento fundamental fueron:
- Establecimiento de la soberanía popular.
- Definición de la monarquía democrática y parlamentaria como forma de gobierno.
- División estricta de poderes.
- Una amplia declaración de derechos ciudadanos: libertad, inviolabilidad del domicilio, derecho al voto, libertad de residencia, libertad de enseñanza, expresión, reunión y asociación.
- Sufragio universal para varones mayores de 25 años.
La Cuestión Religiosa
En cuanto al ámbito religioso, se aprobó la libertad de cultos, aunque se mantuvo el compromiso del Estado de sostener el culto y el clero católicos. En conjunto, el nuevo marco legal establecía un régimen democrático, diseñado para incluir a todas las alternativas políticas que habían participado en la revolución.