La Revalorización de los Sentidos en Nietzsche: Ciencia y Filosofía
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c) Los sentidos. La nariz. La ciencia. Metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento, lógica y matemáticas.
| 3 —¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos! |
Nietzsche, frente a la tradición filosófica occidental de carácter platónico, se esfuerza en una revalorización de los sentidos, al igual que Heráclito.
| Esa nariz, por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra. |
En Ecce homo dice Nietzsche a propósito de su “nariz”: “Mi instinto de limpieza posee una susceptibilidad realmente inquietante, de modo que percibo fisiológicamente -huelo- la proximidad o -¿qué digo?- lo más íntimo, las “vísceras” de toda alma… Esta sensibilidad me proporciona antenas psicológicas con las que palpo todos los secretos y los aprisiono con la mano: ya casi al primer contacto cobro consciencia de la mucha suciedad escondida en el fondo de ciertas naturalezas, debida acaso a la mala sangre, pero recubierta de barniz por la educación.” (p. 33) “Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir – en oler – la mentira como mentira… Mi genio está en mi nariz.” (p. 123). Nietzsche acusa a la civilización occidental de esconder tras sus grandes ideas (Dios, el Bien, la Verdad…) una tendencia antivital, una renuncia a este mundo, un afán de otro mundo. Está claro que lo contrario de la vida de este mundo es la muerte y lo propio de los muertos es oler fatal. Por eso Nietzsche dice que su nariz le ha inspirado toda su filosofía porque ha sido capaz de oler la podredumbre que se oculta tras las bellas Ideas de Occidente.
| Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, —en que hemos aprendido a seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final. |
El testimonio de los sentidos es el origen de la verdad científica: el método de la triunfante nueva ciencia instaurada por Galileo se fundamenta en el valor concedido a la experiencia, una experiencia que es continuamente mejorada mediante instrumentos de observación cada vez técnicamente más perfectos.
| El resto es un aborto y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento. |
Nietzsche critica abiertamente todo conocimiento no basado en los sentidos, puesto que es o bien un aborto, un conocimiento imposible y monstruoso muerto antes de nacer, como puede ser la metafísica o la teología, o bien un saber que todavía no ha alcanzado el grado de ciencia pero que pudiera llegar a hacerlo en el futuro, como la psicología o la teoría del conocimiento.
| O ciencia formal, teoría de los signos: como la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y tampoco como la cuestión de qué valor tiene en general ese convencionalismo de signos que es la lógica. |
Otra posibilidad de conocimiento que no está basado en el testimonio de los sentidos es el propio de las ciencias formales como las matemáticas y la lógica, que evidentemente no roza en absoluto el problema de la realidad.