La Restauración Canovista en España: Claves del Sistema Político y su Crisis del 98
La Restauración Canovista: Un Sistema Político en la España del Siglo XIX
La Restauración Canovista fue el sistema político ideado por Antonio Cánovas del Castillo tras restaurar en el trono en diciembre de 1874 a Alfonso XII, y que se prolongó también durante la regencia de su viuda María Cristina de Habsburgo.
El Sistema Político de la Restauración: Bipartidismo y Turno Pacífico
Era un sistema claramente conservador basado en un modelo parlamentario liberal, pero escasamente democrático, apoyado en los dos grandes partidos dinásticos:
- El Partido Conservador, liderado por el propio Cánovas, partidario del inmovilismo político, la defensa de la Iglesia y el orden social.
- El Partido Liberal, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, algo más reformista y laico.
Ambos partidos coincidían ideológicamente en lo esencial: la defensa de la monarquía, de la Constitución de 1876, de la propiedad privada y de un estado unitario y centralista. Por ello, asumían de manera consensuada papeles complementarios en el llamado sistema de turno pacífico de partidos.
El Fraude Electoral y el Caciquismo: La Base del Sistema
Esta alternancia pacífica fue posible gracias a un sistema electoral corrupto que manipulaba las elecciones, y que constituye lo que Joaquín Costa denunció como un sistema oligárquico y caciquil. Para conseguir esta alternancia, contaban con el apoyo de los caciques, oligarcas y gobernadores civiles.
Los caciques eran personas poderosas y enriquecidas del ámbito local (pueblos y comarcas) encargadas de llevar a cabo el fraude electoral, mediante presiones al electorado o realizando “pucherazos” si el resultado final no era el esperado. Solían ser notarios, terratenientes, jueces, entre otros. Su lema era: “Para los enemigos, la ley; para los amigos, el favor”. Su equivalente en las ciudades eran los oligarcas, mientras que los gobernadores civiles vigilaban la puesta en marcha de este sistema.
La Crisis de 1898 y el Surgimiento del Regeneracionismo
El sistema entró en crisis después de 1898 con la derrota frente a Estados Unidos y la pérdida de los restos del imperio colonial, lo que provocó en la sociedad y en la clase política española un estado de frustración y pesimismo. La Crisis del 98 fue fundamentalmente una crisis moral e ideológica de la que surgió como reacción el movimiento regeneracionista, que pedía una verdadera democratización y modernización del Estado y el fin del caciquismo y la corrupción política. La conmoción del 98 estimuló las críticas de Joaquín Costa, principal representante del regeneracionismo, al orden establecido y la búsqueda de propuestas de cambio.
Principios y Demandas del Regeneracionismo
La crítica regeneracionista, que denunciaba los defectos de la psicología colectiva española, sostenía que existía una especie de “degeneración” de lo español y que había que enterrar las glorias pasadas – en palabras de Costa, había que “cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid”. Los regeneracionistas defendían también la necesidad de mejorar la situación del campo español y de elevar el nivel educativo y cultural del país, como refleja el lema, también de Costa: “Escuela y despensa”.
Renovación Cultural y la Generación del 98
En la década de los 90 del siglo XIX, empezó a producirse también una renovación en la ciencia española, con adelantos en la medicina, la ciencia experimental, etc. Asimismo, un grupo de literatos y pensadores, conocidos como la Generación del 98, intentaron analizar el “problema de España” en un sentido muy crítico y en tono pesimista. Pensaban que había llegado el momento de una regeneración moral, social y cultural del país.
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