La Restauración Borbónica en España: Alfonso XII, la Regencia y el Sistema Político del Turnismo
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El Régimen de la Restauración Borbónica en España: Alfonso XII, la Regencia y la Alternancia Política
Tras la caída de Isabel II y el fracaso del Sexenio Democrático, Antonio Cánovas del Castillo impulsó la Restauración Borbónica con la proclamación de Alfonso XII como rey en 1874. Consciente de que el reinado anterior había fracasado por su vinculación con un solo partido, Cánovas diseñó un sistema político basado en la alternancia en el poder entre dos partidos dinásticos: el Partido Liberal-Conservador y el Partido Liberal-Fusionista.
Aunque con diferencias, ambos partidos compartían los pilares fundamentales del régimen: la defensa de la monarquía, del Estado unitario, del sistema capitalista y del constitucionalismo. Para evitar inestabilidades, se acordó no aprobar leyes que el otro partido tuviera que derogar al llegar al poder, lo que garantizaba una continuidad institucional. Sin embargo, esta alternancia no se produjo de forma democrática, ya que el sistema electoral estaba controlado mediante el caciquismo y el fraude electoral, asegurando que el partido que debía gobernar ganara las elecciones.
La Constitución de 1876 y la Figura de Alfonso XII
En 1876 se celebraron las primeras elecciones del nuevo régimen y se promulgó la Constitución de 1876, que establecía una monarquía constitucional con amplios poderes para el rey. En 1878, Alfonso XII se casó con su prima María de las Mercedes de Orleans, quien falleció a los pocos meses. Este hecho afectó profundamente al monarca, que se retiró un tiempo de la vida política, dejando el gobierno en manos de Cánovas y Sagasta. En 1879, el rey contrajo matrimonio con María Cristina de Habsburgo-Lorena, una mujer de carácter firme que desempeñaría un papel relevante tras la muerte del monarca.
Medidas del Gobierno Conservador y la Búsqueda de Estabilidad
Durante el gobierno conservador, se tomaron medidas para reforzar el poder del Estado y la Corona. Se sustituyó a los gobernadores civiles, presidentes de diputación y alcaldes por personas fieles al nuevo régimen. También se aprobaron nuevas leyes para controlar la prensa, se eliminó el matrimonio civil y se restauró el matrimonio eclesiástico como único válido. Además, se restableció el Concordato con la Santa Sede, devolviendo bienes a la Iglesia y garantizándole ingresos del Estado.
Estas medidas suponían una vuelta al orden tradicional, aunque Cánovas intentó no romper del todo con los logros del Sexenio Revolucionario. Por ello, aplicó las políticas represivas de forma selectiva y moderada, concedió una amplia amnistía y mantuvo contacto con antiguos progresistas y demócratas, con el objetivo de que aceptaran el nuevo orden constitucional.
El Turnismo y la Regencia de María Cristina: Reformas Clave
En 1881 se produjo el primer traspaso pacífico del poder a los liberales de Sagasta, lo que consolidó el sistema del turnismo. En 1885, Cánovas, de nuevo en el poder, cedió el gobierno a Sagasta tras la muerte de Alfonso XII, respetando lo pactado en el llamado Pacto del Pardo.
La regente, María Cristina, embarazada de Alfonso XIII, gobernó hasta la mayoría de edad del futuro rey en 1902, en un periodo conocido como el Gobierno Largo, con el Partido Liberal al frente. Durante esta etapa se impulsaron importantes reformas:
- En 1882 se aprobó el sufragio universal masculino para elecciones municipales.
- En 1887 se promulgó la Ley de Asociaciones.
- En 1888 se decretó la abolición definitiva de la esclavitud.
- En 1890 se promulgó una nueva Ley Electoral que eliminó el sufragio censitario, ampliando el censo de votantes de 800.000 a más de 5 millones.
Los Pilares de la Pacificación Cánovista: Iglesia y Ejército
El objetivo principal de Cánovas fue lograr la pacificación social y política del país. Para ello, buscó el acuerdo con los grandes poderes tradicionales: la Iglesia, el Ejército y la Monarquía.
El restablecimiento de la confesionalidad del Estado permitió a la Iglesia recuperar su influencia, especialmente en la enseñanza. Aun así, se toleró la libertad de cultos bajo un enfoque posibilista. Con el Ejército, la reconciliación fue posible gracias a la figura del propio Alfonso XII, que se presentó como un “rey soldado”, reforzando el vínculo entre la Corona y los militares, y evitando así la inestabilidad provocada por los pronunciamientos del pasado.
Legado y Críticas al Sistema de la Restauración
Este régimen proporcionó estabilidad política durante varias décadas, aunque a costa de un sistema poco representativo y escasamente democrático, basado en el control electoral, la manipulación del poder local y la exclusión de las fuerzas políticas no integradas en el sistema.