La Restauración Borbónica (1874-1923): Fundamentos, Bipartidismo y Oposición Política

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El Sistema Político de la Restauración: Bases, Fuerzas y Oposición

2.1. Las bases del sistema político

Antonio Cánovas del Castillo fue el principal creador del sistema político de la Restauración, cuyo objetivo era acabar con los factores que provocaron la caída de la monarquía isabelina y construir nuevos mecanismos de estabilidad. Para ello, estableció un régimen basado en la monarquía, trató de apartar al ejército del poder civil y creó un sistema político bipartidista inspirado en el modelo británico. Para dar legitimidad al nuevo sistema, nacido de un pronunciamiento militar, se aprobaría una nueva Constitución.

La Constitución de 1876

Las elecciones a Cortes constituyentes tuvieron una alta abstención, del 45 %, y el partido canovista logró una mayoría aplastante. La Constitución de 1876, proclamada ese mismo año, se basó en la de 1845 e incorporó algunos principios de la de 1869. Fue un texto breve y pragmático, con 89 artículos, que establecía los principios generales del nuevo régimen, pero dejaba sin concretar muchos aspectos para que pudieran adaptarse según el momento y el partido gobernante.

Entre sus rasgos principales figuraban:

  • La soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
  • La ampliación de las prerrogativas reales y la inviolabilidad de la Corona.
  • El monarca ejercía el poder ejecutivo mediante un gobierno cuyo presidente podía nombrar y cesar libremente, tenía derecho de veto y capacidad legislativa, además de ser la cabeza de las fuerzas armadas.
  • Las Cortes eran bicamerales: el Congreso se elegía por sufragio y el Senado se componía por distintas vías, incluso por designación real, lo que garantizaba el control de las élites.
  • Se reconocía la religión católica como oficial, aunque se toleraban otros cultos, y se mantenían los derechos de 1869, aunque formulados de manera ambigua.

El Bipartidismo y el Turnismo

Para garantizar la estabilidad, se estableció un bipartidismo basado en dos partidos dinásticos, ambos leales a la Corona. Este sistema se sustentaba en el turnismo pactado entre ambos grupos:

  • El Partido Liberal Conservador, dirigido por Cánovas.
  • El Partido Liberal Fusionista, encabezado por Sagasta.

Ambos eran partidos de las élites y alejados de las bases sociales.

Composición de los Partidos Dinásticos

El Partido Conservador reunía a políticos procedentes del moderantismo, el unionismo y el progresismo moderado, vinculados a la aristocracia, la alta burguesía, los terratenientes y sectores católicos. El Partido Liberal agrupaba a demócratas, progresistas y radicales procedentes del Sexenio, con apoyo de la burguesía media, industriales, funcionarios y algunos aristócratas.

El Fraude Electoral: Caciquismo y Pucherazo

La estabilidad del sistema se mantenía gracias a un amplio fraude electoral. El rey nombraba al presidente del gobierno, y este convocaba elecciones para formar unas Cortes favorables. Mediante el encasillado, se acordaba de antemano qué diputados debían ser elegidos en cada circunscripción.

Los caciques, personajes influyentes de cada localidad, garantizaban esos resultados mediante redes clientelares basadas en favores, coacción, compra de votos y falsificación de actas, conocida como pucherazo. Este fraude fue más intenso en las zonas rurales y se agudizó tras la implantación del sufragio universal masculino en 1890.

Las Fuerzas de Oposición al Régimen

Aunque el sistema parecía sólido, existieron grupos de oposición que, progresivamente, ganaron fuerza:

Oposición Tradicionalista y Obrera

  • El carlismo, derrotado en 1876, perdió apoyo de la Iglesia y se dividió en integristas y tradicionalistas.
  • El movimiento obrero, fortalecido por la industrialización, se desarrolló con el anarquismo —muy presente en Cataluña y Andalucía— y el socialismo de Pablo Iglesias, fundador del PSOE en 1879 y de la UGT en 1888.

Republicanismo y Nacionalismos

  • El republicanismo, tras el fracaso de la Primera República, se fragmentó en corrientes federalistas, unionistas, radicales y posibilistas, con escasa representación.
  • Finalmente, los nacionalismos y regionalismos cobraron fuerza en Cataluña, Galicia y el País Vasco. En Cataluña surgió el catalanismo político con la Lliga de Catalunya y las Bases de Manresa; en el País Vasco, Sabino Arana fundó el PNV en 1895; y en Galicia el Rexurdimento cultural dio lugar a movimientos regionalistas de carácter conservador y liberal.

El régimen canovista garantizó una larga estabilidad, pero lo hizo apoyándose en el control de las élites, el fraude electoral y la exclusión de amplias capas sociales de la vida política.

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