La Restauración Absolutista de Fernando VII: Represión, Reformas y Crisis Sucesoria (1823-1833)
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El Fin del Trienio Liberal (1820-1823)
Los Exaltados en el Poder y la Intervención Extranjera
Tras el intento de golpe de Estado protagonizado por la Guardia Real, los liberales exaltados toman el gobierno. La petición de ayuda cursada por Fernando VII a la Santa Alianza se concreta tras el Congreso de Verona (1822): un ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, entra en España ocupando la ciudad de Cádiz, refugio final de las Cortes y el gobierno liberal. El rey disolvía esas Cortes y reponía el sistema absolutista.
La Década Absolutista (1823-1833)
Represión y Exilio
La restauración absolutista supuso una nueva oleada de detenciones y de marchas al exilio. La mayoría de exiliados se refugiaron en Inglaterra y Francia. El aparato represivo absolutista se articuló en cuatro instrumentos principales:
- La Superintendencia General de Policía y Comisiones Militares.
- El Cuerpo de Voluntarios Realistas.
- Los Tribunales de Justicia.
- Las Juntas de Fe, herederas directas de la Inquisición.
Reformas Administrativas y Económicas
La situación general del país exigía cambios urgentes. La pérdida de las colonias agravó aún más la crisis crónica de la Hacienda pública. En 1823 se crea el Consejo de Ministros, órgano de consulta del monarca. Paralelamente, el ministro López Ballesteros emprendió una reforma hacendística crucial, introduciendo:
- El presupuesto del Estado.
- Un nuevo Código de Comercio.
- La creación de la Bolsa de Madrid.
- La creación del Ministerio de Fomento.
Estas medidas permitieron una cierta mejora de la economía nacional.
La Crisis Final del Absolutismo: La Doble Oposición
Pese a los avances reformistas, Fernando VII hubo de enfrentarse a una doble oposición:
La Oposición Liberal
Se manifestaba a través de pronunciamientos militares (como el de Torrijos), que generalmente acababan con la ejecución de sus líderes.
Los Ultrarrealistas o Realistas Puros
Protestaban ante las mínimas reformas planteadas por el gobierno. Esto culminó en un levantamiento antiliberal en Cataluña, conocido como la Revuelta de los Agraviados (1827). El propio hermano del Rey, Carlos María Isidro, se alineó con esta facción, y a su alrededor comenzaron a organizarse los sectores más radicales del absolutismo.
La Cuestión Sucesoria y el Origen del Carlismo
La muerte de la tercera esposa de Fernando VII sin descendencia planteó un grave problema sucesorio. El rey se casó con su sobrina María Cristina de Borbón y, para asegurar la descendencia, puso en vigor la Pragmática Sanción (1830), derogando así la Ley Sálica (que impedía reinar a las mujeres).
Tras el nacimiento de la infanta Isabel en 1830, el hermano del rey, Don Carlos María Isidro, consideró que sus derechos sucesorios habían sido vulnerados. Dos años después, Fernando VII cayó gravemente enfermo y, bajo presiones ultrarrealistas, anuló temporalmente la Pragmática Sanción.
Sin embargo, recuperado de sus dolencias, el rey reabrió las universidades y restableció el acceso femenino al trono, por lo que Isabel fue declarada heredera. El monarca murió en 1833, asumiendo la reina María Cristina la regencia hasta la mayoría de edad de la infanta.
Don Carlos María Isidro, exiliado en Portugal, lanzó el Manifiesto de Abrantes, en el que reivindicaba sus derechos sucesorios, dando inicio a las Guerras Carlistas.