Represión Sistemática y Derechos Humanos: El Legado de la Dictadura Argentina y el Sistema Interamericano
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La Violación Sistemática de los Derechos Humanos en Dictaduras
Durante una dictadura militar, el poder se concentra y se eliminan los resguardos institucionales de protección de los derechos humanos. Esto facilita una violación planificada y sistemática, como ocurrió en la dictadura argentina iniciada en 1976.
Derechos Fundamentales Violados
Entre los derechos violados sistemáticamente se incluyen:
- Derecho a la vida. Las personas eran ejecutadas y asesinadas de distintas maneras, incluso mediante fusilamientos encubiertos llamados “enfrentamientos”. Se usó la figura de “procedimiento antisubversivo”, donde el acusado no tenía garantía legal y la sentencia se dictaba en horas.
- Integridad física y a no sufrir torturas. En las dictaduras se implementaron distintos mecanismos de tortura.
- Libertad de opinión. No se permitían opiniones críticas y se castigaba con la cárcel, incluso por la sospecha de tener familiares opositores.
- Derecho a una identidad. Mujeres embarazadas secuestradas eran asesinadas y sus hijos apropiados por integrantes de las fuerzas armadas o funcionarios de la dictadura, o entregados a amigos. Muchos crecieron sin saber su origen. Surgió la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, que trabaja con el Banco Nacional de Datos Genéticos y el Equipo de Antropología Forense para restituir identidades.
También se violaron derechos como el de igualdad ante la ley, acceso a la justicia, a no ser detenido arbitrariamente y a la propiedad. Prácticamente todos los derechos humanos fueron violados en los países de la región durante los regímenes dictatoriales.
El Terrorismo de Estado: La Figura del Desaparecido
La dictadura militar argentina hizo famosa la figura del “desaparecido”. Con esta figura, el Estado totalitario eliminó el derecho. Las personas eran detenidas ilegalmente, secuestradas y mantenidas en lugares clandestinos. Muchos desaparecían sin dejar registros oficiales; otros aparecían asesinados.
El delito fue garantizado por la impunidad, ya que el Estado negaba su responsabilidad.
Hacer desaparecer opositores fue un método de represión basado en el secuestro y asesinato. Por eso, para los organismos de derechos humanos y la democracia, es clave saber qué pasó, dónde están las personas desaparecidas, y recuperar la memoria, la justicia y la verdad.
El Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos
La Organización de los Estados Americanos (OEA), creada en 1948, es el organismo que representa al Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos. La Carta de la OEA contiene normas sobre la democracia y los derechos humanos. Junto con ella, se aprobó la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, una precursora de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas.
La OEA posee un sistema complejo de supervisión, recomendación y sanción. Sus órganos principales en materia de derechos humanos son:
- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
- La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)
Funciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
Las funciones de la CIDH son recibir, analizar e investigar peticiones de particulares que alegan violaciones. También observa, a través de visitas e informes, la vigencia general de los derechos humanos en los estados que integran la OEA. Puede publicar informes especiales, hacer recomendaciones y requerir medidas cautelares para evitar la repetición de hechos denunciados.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)
La Corte Interamericana de Derechos Humanos es el órgano judicial de la OEA. Su función es interpretar y aplicar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, uno de los tratados que sostiene el Sistema Interamericano.
Proceso de Denuncia y Reparación
Ante una violación que no tiene respuesta satisfactoria en el sistema interno, se puede hacer una denuncia ante la CIDH. La Comisión analiza el caso, emite observaciones y busca una solución entre el Estado y las víctimas. Si no se logra, la CIDH puede elevar el conflicto a la Corte Interamericana, que resolverá con una sentencia inapelable e indicará al Estado cómo debe reparar la violación.