Represión y Oposición Política durante la Dictadura de Franco (1939-1975)

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EPÍGRAFE 32

1. La represión como sistema

La represión contra los movimientos democráticos y de izquierdas se articuló mediante varias leyes: la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940), la Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo (1958) y la Ley de Orden Público (1959). Miles de personas fueron encarceladas por sus ideas políticas. El franquismo continuó aplicando la pena de muerte a sus opositores políticos hasta el final. Junto a este "terror caliente", un "terror frío" se cebó en el mundo administrativo, docente y cultural mediante las depuraciones.

2. La oposición al franquismo

a) La oposición durante el primer franquismo (1939-1959)

En el interior, la actividad clandestina de pequeños grupos de izquierdas nunca se interrumpió. El maquis se constituyó como una guerrilla diseminada por las montañas, de inspiración comunista y con apoyo local. La oposición interior experimentó cambios significativos: la renuncia a la práctica violenta, la transformación social y generacional de sus miembros... Las acciones más frecuentes de la oposición eran las convocatorias de huelga en las que se reivindicaban mejoras económicas.

En el exterior, un gran número de diputados partieron al exilio. En agosto de 1945, se reunieron en México las Cortes republicanas de 1939 y eligieron a Diego Martínez Barrio como presidente de la República en el exilio.

b) La oposición durante el segundo franquismo (1959-1975)

El punto álgido de la oposición al franquismo tiene lugar en 1962 en el Congreso del Movimiento Europeo en Múnich. Estos grupos pidieron a la Comunidad Económica Europea que no aceptara a España como miembro mientras no hubiera un sistema democrático. En esta segunda fase, mezclaban las reivindicaciones económicas y laborales con las políticas, como el rechazo del sindicalismo oficial y la demanda de libertad sindical y de derechos políticos. El PCE y el PSOE se configuraron como los partidos más importantes de la clandestinidad. Santiago Carrillo lideraba el PCE, y Felipe González accedía en 1974 a la secretaría general del PSOE. La Junta Democrática (1974) y la Plataforma de Convergencia Democrática (1975) pusieron de manifiesto que la alianza antifranquista unía diversas clases sociales.

3. El papel de la cultura

La mayoría de los artistas e intelectuales partieron al exilio. El régimen impuso una dura censura; todo lo que se publicaba necesitaba contar con autorización oficial, ya que la prensa estaba controlada. La enseñanza fue controlada por la Iglesia y muchos maestros fueron depurados. Finalmente, desde algunos sectores se acogieron ideas o se establecieron contactos con grupos de oposición al franquismo.

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