La representación del Realismo en El jardín de los cerezos de Chéjov: Crítica y Desencanto

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El Realismo en la Obra de Chéjov: Contexto y Estilo

El Realismo surgió a partir del hartazgo originado por el sentimentalismo del Romanticismo. Por ello, en esta obra se plasma el desapego que los personajes sienten hacia una parte tan «importante» de su infancia.

Un mérito no pequeño de la literatura realista fue haber contribuido, al menos en sus cultivadores más eminentes, a una clarificación y simplificación del estilo.

La Crítica a la Clase Intelectual Rusa

Las obras del Realismo trataron temas cotidianos, tal como se observa en esta obra de Chéjov. La historia se desarrolla dentro de la casa familiar, y la monotonía de sus vidas se refleja constantemente en sus diálogos. Nunca les sucede algo extraordinario.

La voz de Trofímov

Trofímov, en El jardín de los cerezos, afirma:

«No leen nada, tienen poco gusto en materia de arte, hablan, hablan, hablan rodeados de lodo, vulgaridad y atraso asiático».

Con este personaje, Chéjov realiza una crítica severa hacia la clase intelectual de su época, marcándolos como personas que «no hacen nada» y que son «inservibles para cualquier trabajo». Este es un perfecto ejemplo de cómo funciona el Realismo: una teoría basada en reflejar la realidad humana y criticarla.

Temas Centrales del Realismo Chejoviano

Chéjov se enfoca principalmente en dos maneras de marcar la inutilidad del ser humano:

  • La inutilidad social de una clase declinante.
  • La inutilidad humana de la gente vencida por la vida, frustrada en sus esperanzas, y la estupidez de la condición del hombre.

Personajes y el Reflejo de la Realidad

El Realismo se ve reflejado en muchos personajes de la obra, principalmente en Liubov Andréevna y Lopajin.

Liubov Andréevna y la Aceptación del Destino

Liubov es una persona derrotada por la vida que ha aceptado la cotidianidad de su existencia. Ha sufrido desamores y carencias económicas; sin embargo, eso no la motiva a cambiar su destino, sencillamente deja que el tiempo avance y que otros se hagan cargo de sus asuntos.

Lopajin: El Comerciante y el Traidor

Lopajin es muy diferente: un comerciante enamorado al que nunca se le da la atención que merece y que termina siendo considerado un traidor.

Al final de la obra, Lopajin, que había insistido en llamar la atención de la familia dueña del terreno, compra definitivamente El jardín de los cerezos y lleva a cabo los proyectos que había propuesto a los integrantes de la familia, quienes lo habían ignorado.

Firs: Símbolo de la Impotencia

Un ejemplo de cómo Chéjov utiliza sus personajes para reflejar el Realismo se puede ver en esta conversación entre Firs y Gáev:

Firs: Igual ocurrió antes de la desgracia. También graznó el búho y sonó el samovar.

Gáev: ¿Antes de qué desgracia?

Firs: Antes de que se nos diera la libertad.

Firs es igualmente el símbolo de la impotencia ante el destino. Nació lacayo y no concibe otra vida que la de lacayo; es en eso distinto de Lopajin. Se encuentra enfermo, lo han llevado al hospital, pero regresó sin que nadie se diera cuenta y lo dejan encerrado. El espectador presiente que allí se encontrará con la muerte.

La Naturaleza y el Final Trágico

Retomando las características del Realismo, podemos notar que la obra se encarga de representar el tema de la manera más real posible: los problemas económicos y el desinterés de las personas por lo sentimental son la parte central de todo. Esto está relacionado con la naturaleza, que es otro de los temas constantes de la obra.

Nuestros personajes están inmersos en un mundo alejado, en una extensión territorial muy aparte del mundo materialista ruso. Este es otro ejemplo de la crítica a la Rusia de aquel momento:

«Estamos viviendo en un atraso de por lo menos doscientos años y no tenemos absolutamente nada».

Y como se mencionaba al principio, en la literatura nada es gratuito. El fin de la tragedia se enmarca en el mes de octubre, y los inicios del invierno traen consigo el frío desgarrador que termina por envolver a los personajes en el panorama más trágico.

El Encapsulamiento del Realismo

La familia se despide y las didascalias traen el anuncio del final inminente:

«Reina el vacío en medio de tal silencio, se da un sonido solitario y triste: el de los golpes de hacha que caen sobre un árbol».

El final, muy al estilo desolador de Chéjov, en palabras de Firs, cierra el telón con las siguientes palabras: «Se han marchado. Se olvidaron de mí». Este final es un perfecto encapsulamiento del Realismo, ya que una idea muy popular de este movimiento fue que no existen los finales felices. Después de leer la obra, queda claro que esta es una comedia trágica.

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