René Descartes: Razonamiento, duda metódica y estructura del conocimiento

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René Descartes (contexto filosófico)

René Descartes (1596-1650) fue un filósofo, matemático y científico francés, considerado el padre de la filosofía moderna. Vivió en una época de grandes cambios en Europa, como la Reforma protestante y la revolución científica, cuando se comenzó a confiar más en la razón y en la ciencia que en la tradición. Pertenece al racionalismo, corriente que defiende que la razón es la principal fuente de conocimiento. En su obra Meditaciones metafísicas intenta encontrar una base absolutamente segura para todo el saber. Su famosa frase “cogito, ergo sum” (“pienso, luego existo”) resume su pensamiento: la primera verdad indudable es que existimos porque pensamos.

Estructura de la razón según Descartes

Descartes busca un método universal que sirva para usar correctamente la razón en cualquier campo del conocimiento. Se inspira en las matemáticas porque ofrecen verdades claras y seguras. Según él, la razón conoce de dos formas: por intuición y por deducción. La intuición es la comprensión directa y evidente de una idea simple, sin necesidad de razonamientos largos. La deducción es el proceso por el cual llegamos a una verdad a partir de otra que ya conocemos con seguridad, relacionando ideas entre sí. Para que esto funcione, la razón realiza dos operaciones principales:

  • Análisis: dividir los problemas en partes simples.
  • Síntesis: unir esas partes para reconstruir el todo.

El Discurso del método (1637)

En El discurso del método, Descartes explica las reglas que debe seguir la razón para alcanzar la verdad. Sus reglas fundamentales son:

  1. No aceptar nada como verdadero si no se presenta con claridad y sin posibilidad de duda.
  2. Dividir cada problema en partes más pequeñas para entenderlo mejor.
  3. Ordenar los pensamientos desde lo más simple hasta lo más complejo.
  4. Revisar todo cuidadosamente para no cometer errores.

Estas reglas forman el método cartesiano.

El contenido de la razón: las ideas

Para Descartes, las ideas son representaciones mentales. Pueden ser de tres tipos:

  • Adventicias: proceden de los sentidos, como la imagen de una casa o un sonido.
  • Facticias: son creadas por la imaginación al combinar otras ideas, como la idea de un unicornio.
  • Innatas: nacen con nosotros y no provienen de la experiencia, como la idea de infinito o de existencia.

Para él, solo las ideas innatas y las que se presentan con claridad y distinción pueden servir de base segura para el conocimiento, ya que los sentidos pueden engañarnos.

Descartes

La búsqueda de una primera certeza

Descartes quiere encontrar una verdad totalmente indudable. Para ello aplica la duda metódica, que consiste en dudar de todo aquello que pueda ser puesto en cuestión. Primero duda de los sentidos, porque a veces nos engañan. Después plantea la hipótesis del sueño, según la cual podríamos estar soñando sin saberlo. Finalmente propone la hipótesis del genio maligno, un ser poderoso que podría engañarnos incluso en las verdades matemáticas. Con esta duda radical intenta eliminar cualquier creencia insegura.

Superación de la duda metódica

Mientras duda, Descartes descubre que no puede dudar de que está pensando. Y si piensa, existe. Así llega a la primera verdad indudable: “yo pienso, luego existo”. Esta verdad es clara y distinta, y se convierte en el criterio para reconocer otras verdades. Para eliminar definitivamente la duda, necesita demostrar que Dios existe y que no es un ser engañador. Según Descartes, la idea de un ser perfecto e infinito solo puede haber sido puesta en nosotros por ese mismo ser, es decir, por Dios. Dios garantiza que nuestras ideas claras y distintas son verdaderas.

La estructura de la realidad: las tres sustancias

Descartes distingue tres tipos de sustancia, entendiendo por sustancia aquello que no necesita de otra cosa para existir:

  • Dios: la sustancia infinita.
  • La sustancia pensante (res cogitans): el alma o la mente.
  • La sustancia extensa (res extensa): el mundo material.

Esta división provoca un problema importante: cómo se relacionan la mente y el cuerpo, ya que son realidades distintas. Además, su visión de la naturaleza es mecanicista, pues entiende el mundo físico y los seres vivos como si funcionaran como máquinas.

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