Rem Koolhaas y la Ciudad Genérica: De la Homogeneización a la Estructura Vertical Urbana

Enviado por Chuletator online y clasificado en Plástica y Educación Artística

Escrito el en español con un tamaño de 3,63 KB

La Ciudad Genérica: Un Fenómeno de la Globalización

En La Ciudad Genérica, Koolhaas cambia el foco de Manhattan hacia el fenómeno global contemporáneo de las ciudades sin identidad propia, surgidas a partir de la globalización, la economía digital y el transporte aéreo masivo. La Ciudad Genérica es aquella que podría estar en cualquier parte del mundo: sus rasgos son la falta de historia, la homogeneización cultural y la fragmentación funcional.

Características de la Ciudad Genérica

Estas ciudades suelen caracterizarse por la presencia de:

  • Aeropuertos internacionales.
  • Autopistas periféricas.
  • Centros comerciales.
  • Hoteles de cadena.
  • Parques empresariales.
  • Barrios residenciales indiferenciados.

Ejemplos de esta condición son urbes como Atlanta, Singapur o Dubai, donde la arquitectura y el urbanismo ya no responden a una tradición local, sino a una lógica de eficiencia, rapidez y adaptación al flujo constante de personas y mercancías.

La Postura de Koolhaas

Koolhaas no condena la Ciudad Genérica; simplemente la describe como un producto inevitable de la modernidad tardía. Su ambigüedad puede ser vista como una oportunidad para nuevas formas de vida, donde la falta de restricciones históricas libera al espacio urbano de cualquier carga cultural previa.


El Concepto del Corte Vertical en el Urbanismo

La noción de “corte vertical” en la obra de Rem Koolhaas, especialmente en La Ciudad Genérica, revela una transformación radical en la forma de concebir y representar la ciudad contemporánea. A diferencia del trazado horizontal tradicional (calles, plazas, continuidad espacial), el corte expone cómo hoy las ciudades se organizan por capas superpuestas que funcionan independientemente entre sí: subsuelos técnicos, niveles comerciales, plataformas peatonales, torres de oficinas o residencias, pantallas digitales. Esta estructura vertical ya no se articula en torno a un sentido colectivo, sino a partir de una lógica de eficiencia, flujo y consumo.

Separación entre Forma y Función

Lo que Koolhaas evidencia con este corte no es solo un cambio físico, sino conceptual: la separación entre forma y función. Mientras que en la modernidad se buscaba coherencia entre ambas (por ejemplo, “la forma sigue a la función”), en la ciudad contemporánea esa relación se ha disuelto. Un mismo edificio puede adoptar la apariencia de transparencia (vidrios, líneas limpias), pero esconder tras su fachada funciones contradictorias: vigilancia, exclusión, especulación. La forma se convierte en envoltorio estético, mientras las funciones reales están desconectadas de cualquier narrativa visual clara.

Desafíos de la Arquitectura Fragmentada

Esta disociación se proyecta en la arquitectura y la ciudad como un escenario fragmentado. Los edificios ya no responden al entorno ni a una continuidad urbana, sino que se diseñan como objetos autónomos, sin vínculo con la historia, el contexto o la experiencia peatonal. En palabras del propio Koolhaas: “La ciudad ya no es un lugar de encuentro, sino un conjunto de paquetes funcionales superpuestos, conectados solo por infraestructuras técnicas”. Esta situación plantea desafíos fundamentales para la arquitectura:

  • ¿Cómo proyectar en un contexto donde la forma ya no comunica, y la función está oculta o es múltiple?
  • ¿Cómo diseñar ciudades legibles en un paisaje cada vez más desmaterializado?

Entradas relacionadas: