Religión y Ritos Funerarios en la Antigua Roma: De los Sacrificios al Culto Imperial
Enviado por Chuletator online y clasificado en Griego
Escrito el en
español con un tamaño de 4,1 KB
Los Cultos Romanos: Tipología y Práctica
Clasificación de los Cultos
En Roma existían tres categorías fundamentales de culto:
- Los populares.
- Los domésticos (o privados).
- Los públicos (o estatales).
El Sacerdocio y los Rituales
Los sacerdotes eran elegidos por el ciudadano y eran los encargados de dirigir los rituales de culto.
Los Sacrificios y Ofrendas
Los sacrificios eran una de las principales expresiones del culto y seguían un ritual estricto. Los animales sacrificados generalmente eran de pequeño tamaño y debían ser perfectos, sin manchas. No obstante, a veces algunos ritos específicos exigían animales más grandes, como bueyes, caballos o jabalíes.
En festividades importantes, como la hecatombe, se sacrificaban varios animales a la vez. Otro tipo de sacrificios eran las libaciones (o liberaciones), que consistían en ofrendas de vino, miel y tortas.
Influencias Externas y Sincretismo
Otros cultos fueron de origen oriental. Uno de los más importantes fue el de la divinidad egipcia Isis. También de Asia Menor llegó el culto a Cibeles.
En la época de Augusto, la figura del emperador también formó parte del culto. Desde mediados del siglo I a.C., empezó a extenderse el cristianismo.
El Culto a los Muertos y el Inframundo
La Importancia del Culto a los Difuntos
Los romanos daban gran importancia al culto de los difuntos, hacia los que sentían un profundo respeto. En el culto romano existían diferentes tipos de almas o espíritus:
- Los Manes: Espíritus benévolos de los antepasados.
- Los Lemures: Espíritus errantes.
- Las Larvae: Espíritus malignos.
Ritos Funerarios Romanos
Cuando un romano moría, el funeral se preparaba minuciosamente:
- De la puerta del hogar familiar pendían ramas de ciprés.
- La llama del altar de la casa se apagaba en señal de duelo.
- El cadáver era lavado, perfumado y sobre él se colocaban coronas de flores y cintas.
El cortejo fúnebre salía de la casa acompañado por músicos. El ataúd iba descubierto, portado por familiares y amigos. El cadáver podía ser incinerado o inhumado.
Sepultura y Luto
Si se incineraba, las urnas con las cenizas se introducían en unos nichos o bien se enterraban. Los cuerpos sin incinerar eran inhumados en panteones o tumbas más humildes. Los cementerios solían estar a las afueras de la ciudad, junto a caminos y vías, de modo que el viajero al pasar por allí leía epitafios en recuerdo a los difuntos.
El luto riguroso duraba nueve días, en los cuales los familiares vestían de negro, sin ningún tipo de adorno ni joya, y descuidaban la barba y los cabellos. Los difuntos eran recordados todos los años en febrero, mes de las purificaciones.
El Viaje al Inframundo (Averno)
Los romanos creían que las almas de los muertos descendían a los infiernos. El mundo de los muertos, llamado también Averno o Hades, estaba gobernado por Plutón y su compañera (Proserpina).
Para acceder a él, las almas tenían que cruzar la laguna Estigia en una barca, previo pago de un peaje. Por eso, a los difuntos se les ponía una moneda bajo la lengua (el óbolo de Caronte).
Las puertas del infierno estaban custodiadas por Can Cerbero, el feroz perro de tres cabezas. Más adelante, las almas eran juzgadas y se las destinaba a la estancia que les correspondía, según sus acciones en la tierra. Solo los héroes, hijos de una divinidad y un mortal, retornaban del infierno.