Relaciones Semánticas en el Léxico Español

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1. La Identidad de Significados

1.1. Sinonimia

La sinonimia se define como la relación existente entre términos con distinto significante que poseen el mismo significado. Ejemplos: morir – fallecer – expirar – fenecer; asno – burro – pollino – borrico – jumento; rapidez – celeridad – presteza. Puede discutirse si existen realmente en la lengua sinónimos perfectos. La respuesta parece negativa, o si existen, son muy escasos. En efecto, la identidad total de los significados supondría la coincidencia absoluta de todos los semas denotativos, connotativos y relacionantes de los términos comparados. Más exacto que hablar de sinónimos en general es especificar el criterio seguido y distinguir clases de sinonimia:

  • Sinonimia conceptual: Los términos remiten al mismo concepto. Los semas denotativos son los mismos, o prácticamente los mismos. Es la condición más “característica” de la sinonimia.
  • Sinonimia referencial: Los términos remiten al mismo referente, pero no “significan” lo mismo. Ejemplo: “El lucero vespertino” y “la estrella de la mañana” se refieren a Venus.
  • Sinonimia contextual: Son sinónimos contextuales los términos que pueden conmutarse en un contexto dado sin alterar el significado de la secuencia. En otros contextos esto no es posible. Ejemplos: “Los garbanzos son pesados / indigestos”; “Pepe es un pesado / pelma / latoso”.
  • Sinonimia de connotación: Cuando dominan las connotaciones afectivas puede borrarse totalmente el contenido conceptual y ciertos términos son equivalentes. Ejemplo: “¡Eres un bestia / salvaje / monstruo!”.

1.2. Polisemia

Es la relación semántica opuesta a la sinonimia: a un mismo significante corresponden distintos significados según el contexto en que aparecen. Ejemplos:

  • Mano: a) Parte que remata el brazo. b) Conceder la mano. c) Echar una mano. d) Mano de obra. e) Eso es mano de santo. f) Una mano de pintura.
  • Banco: a) Asiento para varias personas. b) Institución financiera. c) Conjunto de peces. d) Conjunto de datos.

1.3. Homonimia

En ella la identidad de los significantes es un fenómeno puramente casual. No existe, por tanto, relación alguna entre los términos. Con frecuencia los homónimos pertenecen incluso a categorías gramaticales distintas. Ejemplos: haya (árbol) / haya (del verbo haber) / aya (nodriza); haz (conjunto de ramas cortadas) / haz (del verbo hacer). La homonimia puede ser homófona y homógrafa. En el plano estrictamente sincrónico, a veces resulta difícil saber si dos términos son homónimos o si estamos ante un fenómeno de polisemia. Hay que recurrir al enfoque diacrónico y conocer la procedencia de los términos. Los diccionarios distinguen ambos fenómenos agrupando en el mismo epígrafe las acepciones si se trata de polisemia, y adoptando entradas distintas si se trata de la homonimia.

2. La Jerarquización de Significados

Cuando el significado de un término incluye el de otro se dice que es su hiperónimo. La relación inversa se denomina hiponimia. Ejemplo:

  • (Hiperónimo) FLOR
  • (Hipónimos) CLAVEL, ROSA, TULIPÁN, MARGARITA (Cohipónimos)

El hiperónimo de un término contiene, por tanto, menos rasgos que éste, es decir, menos comprensión. Puede aplicarse a más seres, es decir, tiene mayor extensión significativa. El hipónimo, sin embargo, es un término de extensión significativa restringida. La relación que se establece es, por tanto, de lo general a lo particular: clavel implica flor, pero flor no implica clavel. Un hipónimo de un término puede, a su vez, ser hiperónimo de otros y así sucesivamente, dando origen a un sistema arbóreo de estratos jerarquizados.

3. La Oposición de Significados

3.1. Antonimia

Consiste en la oposición de significados. Constituye una de las relaciones más importantes estructuradoras del léxico. Esta oposición puede ser de diversos tipos:

  • Antónimos en sentido estricto: Son los términos opuestos que admiten gradación. Ejemplos: alto / bajo; grande / pequeño; frío / caliente.
  • Complementarios: Todo elemento que no pertenece a una categoría pertenece necesariamente a la otra en el ámbito en que se aplican. No son posibles ni la gradación ni las opciones intermedias. Ejemplos: varón / hembra; presente / ausente; posible / imposible; tónico / átono.
  • Recíprocos: Los términos opuestos se implican mutuamente. Ejemplos: comprar / vender; padre / hijo; dar / recibir; salir / entrar.

4. Método de Análisis del Significado

El método de análisis del significado más operativo consiste en considerar que, al igual que el plano del significante, el significado es susceptible de descomponerse en unidades menores. El significado de un término puede considerarse, por tanto, como una suma o conjunto de rasgos semánticos o semas. Ejemplos:

  • niño = (humano) + (corta edad) + (varón)
  • correr = (desplazamiento) + (rapidez) + (por tierra)
  • silla = (no animado) + (material) + (para sentarse) + (con patas) + (con respaldo) + (para una sola persona)

Este conjunto de semas es potencial y flexible. En un contexto dado, se activan unos u otros para constituir la acepción conveniente al mismo.

5. Denotación y Connotación

Los semas que integran el significado pueden ser de distintos tipos:

  • Los semas denotativos: constituyen el significado denotativo o conceptual del término. Son los rasgos o características objetivas que se atribuyen a aquello que el término designa. Ejemplo: significado denotativo de /gato/ es (animal) + (felino) + (doméstico); de /árbol/ es (vegetal) + (gran tamaño) + (tronco leñoso).
  • Los semas connotativos: constituyen el significado connotativo o asociaciones que el término evoca. Los rasgos connotativos se denominan también connotaciones y pueden ser de muy diversa índole. Algunas son compartidas por todos los hablantes; otras pueden ser propias de un grupo o incluso de un individuo particular. A la Lingüística le interesan las de carácter general. Ejemplos: chucho posee un sentido despectivo; can tiene un uso culto o literario. Las connotaciones pueden ser dependientes del contexto: perro/-a tiene connotación de término común, neutro, en la mayoría de los casos. Sin embargo, adquiere connotación fuertemente negativa en contextos humanos: “se portó como un perro”; “hijo de perra”.
  • Los semas relacionantes: La combinación de unidades léxicas está sujeta a ciertas restricciones. Muchas dependen del significado denotativo o conceptual de las mismas; así, es aceptable “el perro muerde al chico” pero no “el plátano muerde al lingüista”. Otras restricciones, sin embargo, se deben tan solo a la norma: algunos contextos exigen obligatoriamente unos términos y excluyen otros, aunque su significado conceptual sea el mismo. El análisis del significado de un término incluye semas que indican sus posibilidades de combinación, es decir, los semas relacionantes. Por ejemplo: “estatura” o “cabello” exigen (humano); “alzada” o “crin” exigen (no humano).

La lingüística actual está interesada en el enfoque semántico estrictamente sincrónico e intenta aplicar al nivel léxico el método estructural que tan operativo se revela en los niveles fónico y morfosintáctico. El análisis se centra en el examen de campos semánticos (términos que recubren un ámbito concreto de significación), de campos léxicos (distintos términos que corresponden a un determinado concepto) y de campos distribucionales (dado un término, se examinan los contextos en que aparece). Al respecto habría que aclarar que un campo semántico es un subconjunto léxico formado por palabras de la misma categoría gramatical que comparten algún sema o rasgo significativo que las agrupa y diferencia de las demás. Ejemplo: bebé, niño, joven, muchacho, adolescente, hombre, anciano… La familia léxica es el conjunto de palabras, pertenecientes a distinta categoría gramatical, que comparten un mismo lexema. La aplicación del método estructural es particularmente sencilla en determinados campos “privilegiados” que constituyen subsistemas fuertemente estructurados en los cuales las oposiciones son muy claras. Tal es el caso de las divisiones del tiempo como los días de la semana; los momentos del día; las estaciones y los meses del año, etc.

Ejemplos de análisis estructural

El campo semántico del asiento: La semántica estructural postula que toda unidad léxica pertenece a un subsistema y puede definirse en el seno del mismo estableciendo las oportunas oposiciones de significado con las restantes. Con este fin el significado se descompone en unidades menores, rasgos semánticos o semas y se procede a las oportunas conmutaciones para observar cuáles son realmente pertinentes o diferenciales. La unidad de significado correspondiente a una unidad léxica se denomina semema y se representa entre comillas. El significante correspondiente se representa entre barras. Los semas se establecen mediante oposiciones binarias +/- (posesión o no del rasgo). Si no es rasgo diferencial se anota el signo + y – de forma vertical.

UNIDAD LÉXICA
S= (semema) S1 (para sentarse) S2 (con patas) S3 (con respaldo) S4 (con brazos) S5 (para una persona) S6 (con oscilación)
/silla/ “silla” + + + - + -

6. Los Cambios Semánticos

Entendemos por cambio semántico cualquier modificación de la relación significante / significado. Los cambios pueden deberse a varias causas:

  • Factores históricos: pluma; retrete.
  • Factores sociales: plural; tabú – eufemismo; connotaciones socializadas.
  • Factores psicológicos: reptil; sapo.

7. Mecanismos del Cambio Semántico

  • La metáfora: Constituye el procedimiento más frecuente. Se basa en una relación de semejanza de algún tipo entre lo designado y lo sugerido. En términos lingüísticos, diremos que entre el significado originario y el nuevo existe algún sema común. Un tipo particular de metáfora es la sinestesia. Consiste en aplicar a un ámbito sensorial un término perteneciente a otro. Ejemplos: “color chillón”; “grito agudo”.
  • La metonimia: Frente a la metáfora, basada en la semejanza, la metonimia se fundamenta en una relación objetiva de algún tipo que existe en el mundo real entre los objetos designados. Cuando la relación es de inclusión se denomina sinécdoque.
  • La elipsis: Consiste en omitir un término en un sintagma. El que queda asume el significado global. Ejemplos: “un cigarro puro” > “puro”; “un café cortado” > “un cortado”; “una tarjeta postal” > “una postal”; “un aparato de radio” > “una radio”.
  • Las siglas: Constituyen otro poderoso medio de creación de unidades léxicas.
  • El eufemismo: Consiste en evitar un término cuyo significado evoca connotaciones temibles, desagradables o indecorosas y sustituirlo por otro para designar lo mismo. El término evitado se denomina tabú. El eufemismo humorístico o disfemismo responde a la intención de “desmitificar” en cierto modo el referente asignándole un significante con connotaciones jocosas. Ejemplos: “estar mal de la azotea”; “estirar la pata”; “casarse de penalti”.

8. Efectos del Cambio Semántico

  • Ampliación: considerar significaba “mirar los astros”.
  • Restricción: faena; obra.
  • Alteración: recordar significaba “despertarse”; castigar, aconsejar.
  • Variación del significante: el concepto es el mismo pero varía el término que lo designa. Ejemplos: exir > salir; yantar > comer.
  • Desaparición: Al perderse el referente por la evolución técnica, social, política, o ideológica de la comunidad lingüística, el término que lo designaba deja de usarse. Ejemplos: jubón; rodela; vasallaje; pechero.

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