Relación de la Filosofía con la Ciencia, la Religión y el Mito
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Filosofía frente a la Ciencia, la Religión y la Mitología
Filosofía y Ciencia
- 1. La ciencia tiene un campo delimitado, mientras que la filosofía trata de la totalidad de las experiencias.
- 2. La ciencia parte de ciertos supuestos que no necesita demostrar; la filosofía busca el fundamento último en todo.
- 3. Las ciencias cuentan con ciertos modos específicos; la filosofía no se limita solo a uno.
- 4. Las ciencias tienen un conocimiento propio, mientras que la filosofía trabaja sobre las aportaciones de las propias ciencias.
- 5. Las ciencias trabajan sobre lo que hay; la filosofía quiere saber por qué hay.
Filosofía y Mitología
- 1. Para la mitología, la causa última de los fenómenos naturales es el destino. Para la filosofía, estos responden a un orden inteligible.
- 2. Las narraciones míticas deben su fuerza al peso de la tradición que suscitan en los oyentes. La filosofía debe su fuerza a la argumentación racional.
- 3. Las narraciones carecen de estructura y se suelen contradecir. La filosofía busca dotar a la totalidad de un orden.
Filosofía y Religión
Ambas comparten el intento de dotar de sentido a la totalidad de las experiencias humanas; también admiten que hay un orden racional que rige el Universo. Para la religión, ese fundamento último es Dios, pero Dios es impenetrable para el pensamiento humano. La filosofía no acepta dogmas y busca el fundamento racional en el sentido.
Necesidad y Contingencia
La filosofía toma como punto de partida para su reflexión a la naturaleza; sin embargo, el pensamiento griego no se plantearía por qué existe la naturaleza, pues, para la filosofía griega, la naturaleza es algo necesario: puesto que existe, no puede no existir.
Con la aparición del cristianismo, esto cambia. El cristianismo considera que la naturaleza es contingente: existe, pero podría no existir. Por eso, para el pensamiento cristiano tiene sentido preguntar por qué existía la naturaleza. Pero ya tienen la respuesta, dada por la fe: ha sido creada por Dios. No obstante, esta es una respuesta religiosa, no filosófica.
Ahora bien, el cristianismo surge en un entorno cultural en el que se ha generalizado el modo racional de pensar, por lo que se ve obligado a buscar un fundamento racional para sus creencias. Esto les lleva a preguntarse por qué existe Dios. Pues bien, Dios existe porque es un ser necesario, porque no puede no existir. Esta respuesta sigue siendo otro acto de fe.
El Argumento Ontológico de San Anselmo de Canterbury
El primer pensador que consigue elaborar una demostración racional de ese principio fue San Anselmo de Canterbury, quien elaboró el conocido como argumento ontológico.
Cuando un cristiano habla de Dios, se refiere a un ser perfecto. Pero solo puede ser perfecto un ser infinito, pues solo un ser tal puede tener todas las perfecciones; por tanto, "ser perfecto" y "Dios" pasarían a significar lo mismo. Partiendo de esa base, y dado que la perfección es impensable para nosotros, podemos limitarnos a definir a Dios como "el ser mayor".
Aceptada esta definición de Dios, la conclusión inevitable es que Dios existe. De lo contrario, siempre podríamos pensar en un ser mayor: uno que incluyera entre sus rasgos la existencia. Por lo tanto, por la definición dada, Dios existe.
Recepción Histórica del Argumento
Este argumento ha tenido una presencia casi constante a lo largo del pensamiento filosófico posterior:
- Tomás de Aquino, en el siglo XIII, no lo considerará válido.
- En el siglo XVII, Descartes vuelve a retomarlo.
- Será cuestionado nuevamente por Hume y Kant en el siglo XVIII.
- Volverá a ser asumido por Hegel en el siglo XIX.