Reinado de Isabel II: Regencias, Guerras Carlistas y la Consolidación del Estado Liberal

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Isabel II (Regencias, Guerras Carlistas, Grupos Políticos, Estatuto Real de 1834 y Constitución de 1837)

Durante el reinado de Isabel II se produjo el desmantelamiento del Antiguo Régimen y la instauración del Estado liberal. Para ello, los liberales se enfrentaron a los carlistas. En España, la Ley Sálica impide desde 1713 a las mujeres heredar la corona; esta ley fue derogada por Fernando VII en 1830 para asegurar el trono cuando su esposa María Cristina de Borbón quedó embarazada. Tras el nacimiento de Isabel II en 1830, es proclamada heredera del trono, quedando excluido su hermano mayor, Carlos, quien no lo acepta y cuenta con el apoyo de los carlistas. Para hacerles frente, Fernando VII se apoyó en los monárquicos más moderados y desterró a su hermano a Portugal. En 1832, el rey enfermó gravemente y María Cristina asumió la regencia. Al morir Fernando VII en septiembre de 1833, Carlos publicó dos manifiestos reclamando el trono, comenzando así la Primera Guerra Carlista, que acabó siendo una guerra civil entre liberales y absolutistas.

El Carlismo

El carlismo defendía el mantenimiento de la religión y de los fueros y privilegios tradicionales. Contaba con el apoyo de la baja nobleza, el bajo clero y campesinos, pero la alta nobleza y el clero apoyaban a Isabel II.

Primera Guerra Carlista (1833-1839)

La Primera Guerra Carlista (1833-1839) tuvo tres etapas:

  • Primera etapa (1833-1835): Los carlistas se hicieron con el control del País Vasco, Navarra y Cataluña, aunque no se aseguraron las ciudades.
  • Segunda etapa (1835-1837): Los carlistas emprendieron varias expediciones militares desde el norte que fracasaron. Carlos llegó a Madrid en 1837. El general Espartero, que apoyaba a Isabel II, adquirió gran prestigio tras liberar Bilbao de los carlistas.
  • Tercera etapa (1837-1839): Los carlistas se dividieron porque no podían ganar. Tras la victoria, el general Espartero y el general carlista Maroto firman la paz mediante el Convenio de Vergara en 1839, y los carlistas cesan la lucha y se reintegran a la vida civil.

A pesar de su derrota militar, el carlismo sigue latente y dio lugar a dos guerras más (1846-1849) y (1872-1876). A sus reivindicaciones iniciales, añadieron la defensa del mantenimiento de los fueros en el País Vasco y Navarra y recuperar Valencia, Cataluña y Aragón. Los fueros otorgaban algunos privilegios, y los liberales se oponen a los fueros.

Regencia de María Cristina (1833-1840)

La regencia de María Cristina (1833-1840) está condicionada por la primera guerra carlista. Ella proclama una amnistía para los liberales más progresistas para ganarse su apoyo. Cea Bermúdez emprende reformas para implantar un liberalismo moderado, una de ellas fue la división del territorio español en provincias en 1833. Bajo su gobierno se promulgó el Estatuto Real de 1834. Los progresistas se movilizaron y protagonizaron un pronunciamiento militar que fue el Motín de la Granja de San Ildefonso en agosto de 1836. María Cristina nombra nuevo jefe de gobierno a Juan Álvarez Mendizábal y más tarde a José María Calatrava quien restauró la Constitución de 1812.

Regencia de Espartero

Durante la regencia de Espartero se puso en práctica una política progresista con nuevas medidas desamortizadoras que no les gustaban a los liberales conservadores. Espartero disolvió el parlamento y cuando se quedó sin apoyos se exilió en 1843. Como la regencia quedó sin líder todos acordaron adelantar la mayoría de edad de Isabel II que tenía 13 años.

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