Regímenes Políticos: Diferencias Clave entre Totalitarismo y Autoritarismo

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III. Totalitarismo y Autoritarismo: Interpretaciones y Contexto

Estos términos, muy polémicos, han sido interpretados a menudo de forma muy distinta. Recordemos que el término totalitarismo tuvo alguna presencia en las propias teorizaciones que los regímenes fascistas realizaron sobre sí mismos. Su éxito llegó, sin embargo, más tarde, cuando, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, vieron la luz numerosos estudios sobre ese tipo de regímenes.

No puede olvidarse tampoco que aparecieron los primeros estudios que utilizaban el término totalitarismo para referirse tanto a la Alemania Hitleriana como a la URSS Estaliniana, en un intento de situar bajo un mismo concepto a dictaduras que hasta entonces habían pasado por ser extremadamente diferentes.

El resurgimiento conceptual en las transiciones políticas

De manera más reciente y al calor de las «transiciones políticas» operadas en América Latina y en la Europa mediterránea, los conceptos de totalitarismo y autoritarismo han reaparecido con singular vigor. En las líneas que siguen solo nos ocuparemos del uso que se hace de esos conceptos en el ámbito de los estudios sobre transiciones.

Rasgos Definitorios del Totalitarismo

Son varios los rasgos que podemos considerar que definen el totalitarismo:

  1. Concentración del poder: Se da en un partido o en una élite, por lo común encabezado por un dirigente carismático.
  2. Desaparición del pluralismo: Acompañada de una visible jerarquización en todas las relaciones y de un manifiesto olvido de la autoridad del derecho.
  3. Supervisión estatal total: Nada escapa a la supervisión ejercida por el Estado o el Partido, que acaba por abarcarlo todo bajo su mirada en un escenario marcado por un visible control policial y por la ausencia de trabas a la violencia estatal.
  4. Formalización de la ideología: El totalitarismo implica la formalización de una ideología que, sin competidores posibles, no se halla claramente delimitada, sino que suscita también una obediencia sin fisuras. En ello desempeñan un papel decisivo el absoluto control estatal de los medios de comunicación y un permanente esfuerzo de movilización de la población en apoyo al régimen totalitario.

Características del Régimen Autoritario

Un régimen autoritario se abre camino cuando todos o algunos de los rasgos anteriores suavizan su rigor, sin que por ello emerjan fórmulas democráticas y se restaure el imperio del derecho. La teorización de lo que se entiende por autoritarismo debe mucho a la obra de J. J. Linz (ejemplo: la España Franquista).

Diferencias clave según la visión de Linz

Entre los rasgos del autoritarismo, y en la visión de Linz, hay que hacer mención a los siguientes puntos:

  1. Pluralismo limitado: Existe un pluralismo limitado, aunque nada asimilable a un pluralismo plenamente democrático. Se hace valer cierto pluralismo que obliga a distinguir entre diferentes posiciones.
  2. Organización del partido: El partido autoritario no se encuentra ya perfectamente organizado ni monopoliza el acceso al poder, toda vez que una parte de la élite política carece de relación directa y no se identifica con aquel.
  3. Debilitamiento de la ideología: Un tercer rasgo definitorio es el relativo al debilitamiento de la ideología oficial, que ahora se presenta cargada de ambigüedades.
  4. Menor control estatal: El grado de control ejercido por el Estado resulta mucho menor que el que se manifiesta en un régimen totalitario, ya que existe un ordenamiento legal que, aunque marcado por numerosas arbitrariedades, obliga al régimen a ajustarse a algunas normas que mitigan su dureza.
  5. Baja movilización popular: El autoritarismo reclama un grado de movilización y disciplinamiento populares sensiblemente inferior al que demandan los regímenes totalitarios: poco más se exige de la población que una especie de pasivo acatamiento.

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