El Régimen Franquista: Dictadura, Ideología y Evolución
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El rasgo político más significativo del régimen franquista fue el poder dictatorial, personal y vitalicio del general Franco, quien ejerció los cargos de jefe de Estado, presidente del Gobierno, jefe del partido único y generalísimo de los tres ejércitos.
Ideología
Las fuentes ideológicas del régimen franquista fueron diversas y tuvieron más o menos peso según las circunstancias históricas. Rasgos ideológicos que estuvieron presentes a lo largo de todo el periodo franquista fueron su antiliberalismo político y anticomunismo. El fascismo italiano fue un modelo de referencia en los primeros años del régimen, pero las bases sobre las que se asentaría el régimen fueron el ultracatolicismo, el militarismo y el tradicionalismo carlista, que se pueden sintetizar en el concepto de nacionalcatolicismo.
Todos estos elementos ideológicos influyeron en un modelo de Estado autoritario, confesional y centralista, con predominio de lo castellano, y que rechazaba cualquier manifestación del nacionalismo periférico. El nacionalcatolicismo se defendía como algo “consustancial” a la nación española y se justificaba con referencias históricas sesgadas: exaltación de los valores de la Reconquista, las figuras de los Reyes Católicos, la España imperial de los Austria, etc.
Las Familias del Régimen
Los diferentes sectores sociales que apoyaron el levantamiento militar y la dictadura franquista fueron conocidos como “familias del régimen”. Cada una de ellas fue ganando o perdiendo influencia a lo largo de la Dictadura. Podemos distinguir:
- Familias institucionales: la Iglesia Católica, el Ejército y los fascistas de Falange.
- Familias políticas: los franquistas “puros”, afines completamente al dictador; los monárquicos (divididos entre carlistas y donjuanistas); y los tecnócratas del Opus Dei, que mezclaban valores ultracatólicos con liberalismo económico.
Evolución Política del Régimen Franquista
El régimen franquista fue evolucionando políticamente a lo largo de casi los 40 años que duró, pero sin dejar su esencia de dictadura militar centrada en el poder ilimitado de Franco. La institucionalización del régimen se hizo por medio de la elaboración a lo largo de los años de diferentes Leyes Fundamentales.
1. La Etapa "Azul" (hasta 1945)
La posguerra estuvo marcada por una durísima represión institucionalizada por la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939, por medio de la cual los tribunales franquistas llevaron a cabo una depuración del enemigo político dictando sentencias de cárcel, trabajos forzados y ejecuciones.
Se denomina etapa azul por el peso que tuvo Falange en los primeros años de posguerra. Franco, conforme avanzaba la guerra civil, tenía la necesidad de configurar el nuevo régimen, y el modelo fascista de Falange estaba en consonancia con los regímenes que le apoyaban: un modelo político dictatorial de partido único (FET y JONS); un modelo social corporativo, que se plasmó en la 1ª Ley Fundamental, el Fuero del Trabajo de 1938, que establecía sindicatos verticales controlados por Falange; y un modelo económico basado en el intervencionismo estatal y la autarquía.
En 1942 se aprobaba la 2ª Ley Fundamental, la Ley de Cortés, que daba a los españoles una institución de carácter “representativo”, aunque solo era un órgano al servicio de Franco.
Serrano Suñer (el “cuñadísimo”) fue la figura clave de esta época, tanto en la organización interna, como en las relaciones internacionales, que estuvieron marcadas por la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente, España se declaró neutral, pero Franco estaba interesado en participar junto al bando fascista. Sin embargo, la lamentable situación de España tras la guerra civil, así como las elevadas exigencias de Franco, no convencieron a las fuerzas del Eje. No obstante, España pasó a ser país no beligerante y envió la “División Azul” al frente soviético. A finales de 1943, España volvió a la neutralidad.
2. El Nacional-Catolicismo (1945-1957)
Desde 1945, Franco se adaptó al triunfo de los Aliados y empezó a suprimir signos externos fascistas, además de retirar parcelas de poder a los falangistas en favor de ministros católicos. El régimen, en su búsqueda de mayor aceptación internacional, se presentaba como un Estado católico y anticomunista, además de querer dar una apariencia de Estado democrático.
El régimen continuó su institucionalización con nuevas Leyes Fundamentales:
- El Fuero de los Españoles de 1945 recogía unos “derechos y deberes” muy limitados.
- La Ley de Referéndum Nacional preveía la posibilidad de una consulta popular.
- La Ley de Sucesión de 1947 definía a España como una “monarquía católica”, con Franco como Jefe de Estado vitalicio con la prerrogativa de nombrar a su sucesor.
A pesar de los esfuerzos del régimen franquista, España fue sometida a un duro aislamiento internacional. La apertura internacional llegó en la década de los 50 gracias al contexto de la Guerra Fría. En 1953 se firmó el Concordato con el Vaticano y también se firmaron una serie de pactos con Estados Unidos. España también pudo integrarse en otros organismos internacionales.
3. La Tecnocracia de los Años 60
A finales de los años 50, Franco dio peso en el Gobierno a los ministros tecnócratas del “Opus Dei”, responsables de la liberalización de la economía española. España empezó a crecer económicamente, pero el inmovilismo político continuó:
- La Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958 suponía la incorporación institucional de los principios falangistas dentro del Movimiento.
- La Ley Orgánica del Estado de 1966 aportó novedades institucionales como la separación de jefe del Estado y presidente del Gobierno.
En 1969 Franco nombró al príncipe Juan Carlos su sucesor en la jefatura del Estado. Este hecho desató el enfrentamiento entre tecnócratas y falangistas.
4. La Agonía del Régimen (1973-1975)
En 1973, Franco nombraba a Carrero Blanco presidente de Gobierno, pero en diciembre un atentado de ETA acababa con su vida. El nuevo presidente de Gobierno, Carlos Arias Navarro, tuvo que afrontar numerosas crisis. El 20 de noviembre de 1975 fallecía el Dictador y le sucedía en la Jefatura del Estado Juan Carlos de Borbón, que inició movimientos para una transición del régimen franquista hacia una democracia.