Del Regeneracionismo a la República: Claves de la Crisis de la Monarquía Española

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La "Dictablanda" y el Pacto de San Sebastián

Ante el exilio en París del dictador y las voces cada vez más en contra de la monarquía, Alfonso XIII encarga el gobierno al general Berenguer, iniciándose el final de la dictadura o "Dictablanda". El objetivo era volver al régimen constitucional, algo difícil, ya que Berenguer no era un político hábil y no tenía apoyos. Solo la oligarquía caciquil y financiera estaba interesada.

La situación se fue deteriorando y el nuevo gobierno fue llamado por la prensa "Dictablanda". Este gobierno, en lo económico, desarrolló una política de recortes de inversiones y de gasto público para equilibrar el déficit, en un momento de clara necesidad y de crisis. Los problemas sociales derivados se acrecentaban: aumento del paro, caída de la producción, etc.

La oposición fue aumentando en 1930, con bandos a favor de la monarquía, pero sin el rey, y bandos partidarios del rey, que constituyeron la Unión Monárquica Nacional. Lo que estaba en auge era el movimiento republicano. Otros grupos como el PSOE, la UGT y la FUE apoyaron las huelgas y manifestaciones contra la dictadura.

En agosto de 1930 se olía ya a república, y todos los partidos se reunieron y firmaron el Pacto de San Sebastián, que significaba:

  • La formación de un frente unido contra la monarquía.
  • La organización de un comité revolucionario, que organizó el levantamiento en unión con los militares republicanos y con los líderes obreros, sin cuyos apoyos no podía triunfar el nuevo pronunciamiento.

En el mitin de la plaza de toros de Las Ventas del 28 de septiembre de 1930, la cúpula socialista se sumó al pacto, a pesar de la oposición de Besteiro. En octubre se unió la CNT, cerrándose la conspiración contra la monarquía.

La Crisis de la Restauración y el Regeneracionismo (1902-1914)

Los abusos de conservadores y liberales y el control del poder por parte de la oligarquía de esos mismos partidos produjeron un profundo deseo de regenerar la vida política. Joaquín Costa y otros intelectuales reivindicaban la modernización de España en sentido social y económico. Alfonso XIII había comenzado su reinado en 1902.

El Fracaso del Regeneracionismo

Los últimos líderes del sistema, tras la muerte de Cánovas y Sagasta, se dividieron en diferentes tendencias que imposibilitaron la creación de gobiernos estables. El fracaso del regeneracionismo fue debido a que estos gobiernos, que se hacían llamar regeneracionistas, no aplicaron esas políticas. A este fracaso contribuyó igualmente la no admisión de los partidos no turnistas y la no atención a sus exigencias de cambio.

Cambios Sociales y Políticos

Sin embargo, el periodo fue de crecimiento económico hasta 1917, pero en beneficio de la burguesía, cuyos abusos provocaron el radicalismo de los movimientos obreros. También hizo crecer el sentimiento republicano entre los intelectuales, así como las reivindicaciones nacionalistas, regionalistas y autonomistas y el surgimiento de partidos como el PNV.

El sistema canovista había sufrido dos modificaciones: la reimplantación del sufragio universal masculino y el inicio de la actuación política de los sindicatos obreros. Ello traía dificultades para el mantenimiento del sistema electoral turnista. El Desastre de 1898 propició las primeras críticas de intelectuales y escritores, que solicitaban regenerar la vida política y atender a las necesidades del país.

Los partidos turnistas se rompen: Maura sustituye a Cánovas y a Silvela en el Partido Conservador; Canalejas releva a Sagasta en el Partido Liberal.

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