De la Regencia de María Cristina a la Constitución de 1837
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Revolución Liberal y los Orígenes del Estado Liberal
A la muerte de Fernando VII, aunque su hija Isabel II fue proclamada reina, la regencia recayó en su madre María Cristina de Borbón. Desde la década de 1830, en España se implantó el liberalismo y se sentaron las bases jurídicas y administrativas de un Estado nacional.
El Reformismo desde Arriba
La primera fase del proceso puede ser calificada como un reformismo desde arriba, ya que la acción de gobierno, dirigido por Cea Bermúdez, estuvo guiada desde palacio y protagonizada por absolutistas moderados. En 1833, se aprobó la actual división provincial española, obra del ministro de Fomento Javier de Burgos. El modelo se inspiraba en el centralismo francés. El ministro legisló a favor de la libertad económica y sentó las bases de la Administración pública liberal.
Transición al Liberalismo Moderado
Tras el estallido de la Primera Guerra Carlista, la regente se vio obligada a buscar un mayor apoyo de los liberales; de esa forma se explica el reemplazo de Cea Bermúdez por el liberal moderado Francisco Martínez de la Rosa. Durante este periodo se tomaron medidas trascendentales:
- En 1834 se decretó la supresión de la Inquisición.
- En 1836 la disolución de la Mesta, de los gremios y de los mayorazgos.
- En 1837, la abolición del régimen señorial.
También se introdujeron novedosas reformas, como la promulgación en 1834 de una ley de prensa e imprenta que otorgaba un alto grado de tolerancia en lo referente a la libertad de expresión.
El Estatuto Real de 1834
Se trataba de una carta otorgada, es decir, una concesión por parte de la Corona. El Estatuto Real no hacía referencia a la soberanía nacional ni a los derechos fundamentales. Las Cortes se dividían en dos cámaras:
- Estamento de los Próceres: formado por personalidades designadas por la reina entre los nobles y las altas jerarquías eclesiásticas.
- Estamento de los Procuradores: era elegido por un sufragio censitario que solo extendía este derecho a las burguesías y las élites de dinero y del poder.
Se trataba de unas Cortes que carecían de capacidad legislativa y que tenían una función consultiva y de debate al objeto de poder hacer propuestas.
La Constitución de 1837
En 1835, Martínez de la Rosa fue sustituido por Juan Álvarez Mendizábal. Su entrada en el Gobierno significó la recuperación de la Constitución de 1812, que fue restablecida en 1836. Se restableció la legislación aprobada por las Cortes de Cádiz y el Trienio Liberal. En mayo de 1836, Mendizábal fue sustituido por Francisco Javier Istúriz, lo que desencadenó la protesta de los progresistas, cuya máxima expresión fue el Motín de la Granja de San Ildefonso protagonizado por un grupo de sargentos.
Hacia un Sistema Parlamentario
La regente nombró un nuevo Gobierno progresista dirigido por José María Calatrava y en el que Mendizábal fue ministro de Hacienda. En 1837 se promulgó la nueva Constitución, que sancionó la soberanía compartida y estableció una amplia declaración de derechos. La verdadera importancia de la Constitución de 1837 fue que estableció definitivamente el régimen constitucional en España, el cual consolidó un sistema parlamentario.