Reformas y Tensiones durante la Segunda República Española (1931-1936)

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La Segunda República Española: Reformas, Oposiciones y Tensiones (1931-1936)

Tras la proclamación de la República, el 14 de abril de 1931, el comité revolucionario se convirtió en un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora. Este gobierno provisional se propuso como misiones principales solucionar el problema de la proclamación de la República Catalana y reunir unas Cortes que elaborasen una nueva Constitución. La Constitución fue aprobada en diciembre de 1931 por unas Cortes surgidas tras las elecciones de junio, en las que republicanos y socialistas obtuvieron la mayoría. A lo largo de dos años, el gobierno impulsó un ambicioso programa de reformas sociales y administrativas con el objetivo de modernizar España. Las reformas más importantes (Doc. 1) fueron:

  • Modernización del ejército
  • Reforma agraria
  • Reforma educativa
  • Estado descentralizado
  • Reforma laboral

Este importante programa de reformas encontró importantes obstáculos desde distintos ámbitos. La oposición llegó desde la Iglesia Católica, el ejército y los grandes propietarios, hasta los sectores de la izquierda más radicales y revolucionarios.

La Cuestión Militar y la Reforma del Ejército

El llamado "problema militar" había sido una constante de la vida política española durante el primer tercio del siglo XX. La modernización de las fuerzas armadas era una necesidad, ya que la estructura del ejército era macrocefálica. La cifra de sus efectivos no alcanzaba los 200.000 hombres, de los cuales más de 21.000 eran jefes y oficiales, y el número de generales rozaba el medio millar. Era imprescindible reducir el número de mandos y modernizar las unidades para hacer un ejército operativo. Las medidas tomadas por el gobierno incentivaron el paso a la reserva de muchos militares y, en 1932, se decidió el cierre temporal de la Academia Militar de Zaragoza. Esto produjo un profundo malestar entre los militares y muchos de ellos comenzaron a rechazar la República.

La Reforma Agraria y sus Consecuencias

La reforma agraria (Doc. 2) fue la cuestión de mayor relevancia política de la Segunda República. La decisión del gobierno fue la expropiación de aquellas fincas que no cumpliesen una función social. La aplicación de la ley fue lenta y pronto se mostró insuficiente. Por otro lado, creó un fuerte rechazo a la República entre los grandes propietarios. Los frecuentes enfrentamientos entre los campesinos y la Guardia Civil dejaron un balance sangriento. Uno de esos enfrentamientos fue el producido en Casas Viejas al ocupar los campesinos una finca. También podemos destacar la reforma religiosa, donde el punto más controvertido de la Constitución fue el artículo 26, que regulaba las relaciones del Estado con la Iglesia.

La Reforma Educativa y el Conflicto con la Iglesia

La enseñanza también sufrió una reforma. Desde la segunda mitad del siglo XIX se había convertido en objeto de debate entre quienes la consideraban una obligación del Estado y quienes defendían el papel de las órdenes religiosas en una educación teñida de un fuerte contenido católico. El gobierno afrontó la cuestión como un asunto del Estado y puso en marcha un ambicioso proyecto de construcción de centros escolares. Por otro lado, con las llamadas Misiones Pedagógicas se llevaron al mundo rural numerosas actividades teatrales y musicales. La política gubernamental de potenciación de una educación laica llevó a un fuerte enfrentamiento con la Iglesia, lo que dio lugar a numerosos conflictos Iglesia-Estado.

Las Reformas Laborales y Sociales

En el ámbito laboral y social, Largo Caballero, desde el Ministerio de Trabajo, impulsó una legislación que llevaba la jornada de 8 horas al campo, establecía un salario mínimo agrícola y creaba los jurados mixtos, con el rechazo de la CNT.

Los Estatutos de Autonomía y la Crisis de 1933

En mayo de 1932 entró en las Cortes el proyecto de Estatuto de Cataluña (Doc. 3), que quedó aprobado en septiembre de aquel año con una fuerte oposición de la derecha. Las primeras elecciones para constituir el Parlamento de Cataluña se celebraron en 1932, resultando ganadora la coalición encabezada por Esquerra Republicana de Catalunya. También podemos destacar el Estatuto de Estella y el de Galicia. En septiembre de 1933, las divergencias entre los partidos que integraban la coalición gubernamental, acentuadas a partir de los sucesos de Casas Viejas, llevaron a Manuel Azaña a formular la disolución de las Cortes. Las nuevas elecciones quedaron fijadas para el 19 de noviembre.

Las Elecciones de 1933 y el Ascenso de la Derecha

Se vivió una situación inversa a la de los comicios de 1931. Mientras las fuerzas de izquierdas acudían divididas a las elecciones, la derecha se agrupó alrededor de la CEDA, dirigida por José María Gil-Robles. La derecha política española era heterogénea y esto se refleja en la campaña electoral (Doc. 4). Dentro de la derecha se situaban los monárquicos que no aceptaban la República. También había grupos de corte totalitario como Falange Española y, por otra parte, estaban los que aceptaban la República como un mal menor y que tenían por objetivo darle un giro conservador: catolicismo, defensa de los terratenientes, paralización de la reforma agraria, etc. La derecha nunca hizo una declaración pública de fidelidad a la República y esto despertó la desconfianza del PSOE y de la UGT.

La Revolución de Octubre de 1934 y la Crisis Final

Cuando en octubre el gobierno de Alejandro Lerroux dio entrada a ministros de la CEDA, el PSOE y la UGT llamaron a la huelga general, temiendo un golpe de Estado. Esta huelga se convirtió en una revolución socialista en Asturias. La dura represión tras los sucesos de octubre del 34, así como la actuación del gobierno en diferentes campos, aumentaron su impopularidad. La Ley de Reforma Agraria se paralizó y también se produjo la paralización del Estatuto de Autonomía Vasco. Los nombramientos de militares de dudosa lealtad a la República, como el de Francisco Franco para Jefe del Estado Mayor Central, generaron mucho malestar en la oposición. En octubre de 1935, un escándalo en la concesión de licencias de juego, conocido como "estraperlo", provocó la dimisión de Lerroux. Se convocaron nuevas elecciones en febrero del 36 que fueron ganadas por el Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda. Desde el primer momento hubo indicios y rumores de un golpe de Estado.

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