Reformas de las políticas sociales: Topalov, Pastorini y Bauman sobre movimientos, Estado y concesión-conquista

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Reformas de las políticas sociales: Topalov y la interacción entre prácticas populares y la iniciativa de las clases dirigentes

A partir del texto de Topalov, explicar por qué las reformas de las políticas sociales son el resultado de una interacción entre prácticas y movimientos populares e iniciativa de las clases dirigentes

Según Topalov, las políticas sociales (PSS) surgen de la interacción entre las prácticas populares y las iniciativas de los dirigentes porque los “problemas urbanos” no fueron definidos únicamente desde el Estado, sino a partir de las experiencias y tensiones que vivían cotidianamente los trabajadores. Las luchas de inquilinos, la resistencia a los desalojos, la movilidad laboral y la defensa del barrio hicieron visibles necesidades sociales que las autoridades no podían ignorar. Estas prácticas obligaron a reformadores y expertos a intervenir.

Al mismo tiempo, los dirigentes utilizaron nuevas herramientas científicas y administrativas para clasificar, ordenar y regular esas demandas. Sus iniciativas buscaban mejorar las condiciones de vida, pero también disciplinar a la clase trabajadora y garantizar la cohesión social en el nuevo orden urbano-industrial.

Por eso, las políticas sociales no son solo decisiones “desde arriba” ni simples conquistas “desde abajo”: resultan de un proceso conjunto, conflictivo y negociado entre las necesidades populares y los proyectos de reforma y control impulsados por el Estado.

Puntos clave según Topalov

  • Visibilidad de las demandas: las prácticas cotidianas de los trabajadores hacen evidentes problemas que obligan a la intervención pública.
  • Intervención técnica y administrativa: el Estado y sus expertos transforman las demandas en políticas mediante clasificación y regulación.
  • Relación conflictiva y negociada: las políticas sociales emergen de la interacción entre presión popular y objetivos de gobernabilidad de las élites.

Pastorini: reconstrucción del binomio concesión–conquista en el abordaje de las políticas sociales

Reconstruir el planteo de Pastorini acerca del binomio concesión–conquista en el abordaje de las políticas sociales

Pastorini (2000) plantea que para analizar las políticas sociales es útil recuperar la categoría concesión–conquista, porque permite superar visiones simplificadas que las entienden solo como resultados de la voluntad estatal o únicamente como producto de la lucha social. Su aporte central es mostrar que ambas dimensiones coexisten y se condicionan mutuamente.

En primer lugar, Pastorini señala que el Estado no concede derechos de manera neutral o automática: toda política social implica una concesión, pero esa concesión está atravesada por intereses, correlaciones de fuerzas y la necesidad de mantener la gobernabilidad. Sin embargo, al mismo tiempo, esas concesiones no son puramente un regalo, sino que se explican por la capacidad de organización, presión y demanda de los actores sociales. Por eso, la política social también debe entenderse como conquista, resultado de luchas, disputas y acumulación histórica de fuerzas por parte de los sectores subalternos.

Pastorini destaca que el valor del binomio concesión–conquista es que evita explicaciones unilaterales. Si solo se piensa la política como concesión, se invisibiliza la acción colectiva; si solo se piensa como conquista, se pierde de vista el papel estratégico y regulador del Estado. Así, propone que la política social surge de una relación dialéctica: el Estado concede determinadas prestaciones o derechos en función de límites estructurales, intereses de clase y necesidades de legitimación, pero esas concesiones son posibles porque previamente existió algún grado de conquista por parte de los sujetos sociales.

Finalmente, Pastorini advierte que la categoría tiene límites si se la usa de forma mecánica o lineal. No todas las políticas pueden explicarse estrictamente como concesiones o conquistas directas, y muchas veces los resultados no coinciden con las intenciones de los actores. Aun así, el binomio sigue siendo analíticamente fértil para identificar las tensiones que atraviesan la formulación de las políticas y para comprender quién “mueve los hilos” en su producción.

Bauman: razones éticas para defender el Estado de bienestar en la modernidad líquida

¿Por qué, según Bauman, en la actualidad solo permanecen razones éticas para defender el Estado de bienestar?

Para Bauman, en la sociedad individualizada actual el Estado de bienestar pierde sus fundamentos políticos y económicos clásicos. Ya no se lo defiende como una herramienta eficaz para asegurar estabilidad social ni como un mecanismo funcional al mercado laboral. Esto se debe a que la lógica neoliberal desplaza la responsabilidad colectiva y promueve que cada individuo sea “empresario de sí mismo”.

En este contexto, la única justificación que persiste para sostener el Estado de bienestar es una razón ética: la idea de que seguimos siendo responsables por el otro. Como ya no hay argumentos utilitaristas aceptados socialmente, la defensa del bienestar se apoya en la obligación moral de proteger a quienes quedan excluidos por las dinámicas de mercado.

Bauman afirma que sin esta responsabilidad ética —sin asumir que somos “guardianes de nuestros hermanos”— la solidaridad institucional se desmorona.

Implicaciones

  • Desplazamiento de la legitimidad: la política social deja de sustentarse en eficacia económica y pasa a justificarse por valores morales.
  • Fragilidad de la solidaridad institucional: si la defensa del bienestar depende solo de razones éticas, su continuidad es más vulnerable a cambios culturales y políticos.

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