Recomendaciones nutricionales para SIBO, diarrea, estreñimiento y trastornos tiroideos

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Recomendaciones nutricionales por patología

SIBO

Tratamiento: Antibiótico específico (rifaximina o combinados).

Medidas nutricionales y de manejo: Corregir la causa subyacente; en ocasiones dieta baja en fermentación; uso de procinéticos para mejorar la motilidad intestinal.

EII (Enfermedad Inflamatoria Intestinal)

  • Aumentar la ingesta calórica si existe riesgo de desnutrición.
  • Incrementar proteínas, incluir omega-3 y vitamina D.
  • Suplementar vitamina B12, hierro, folato y zinc según necesidad.
  • Evitar irritantes y alimentos muy grasos durante los brotes.

Enfermedad diverticular

En brote: dieta líquida. Cuando mejora: introducir fibra de forma progresiva y evitar alimentos con semillas pequeñas (kiwi, tomate, uva).

Resecciones intestinales

  • Si hay diarrea intensa o malabsorción importante: nutrición parenteral (vía venosa) temporalmente.
  • Posteriormente: iniciar con líquidos templados y, de forma progresiva, alimentos suaves en pequeñas cantidades.

SII (Síndrome de Intestino Irritable)

  • Cambiar hábitos: masticar bien y evitar tragar aire.
  • Evitar irritantes alimentarios.
  • Considerar dieta baja en FODMAPs por un periodo controlado.
  • Promover ejercicio y control del estrés.

Hipotiroidismo

  • Suplementar yodo solo si la causa no es autoinmune.
  • Considerar selenio, hierro, vitamina A y zinc según indicación clínica.
  • Evitar ayunos prolongados y reducir el consumo de alimentos bociógenos crudos (brócoli, coliflor, soja).

Hipertiroidismo

  • Dieta normoproteica.
  • Incluir vitaminas antioxidantes.
  • Reducir gluten si está indicado por criterio clínico.
  • Evitar bociógenos crudos y el estrés.

Regulación de la anemia ferropénica

Conceptos clave:

  • Hepcidina: bloquea la salida del hierro.
  • Transferrina: transporta el hierro en sangre.
  • Ferritina: almacena el hierro.

Tratamiento y recomendaciones nutricionales:

  • El hierro hemo (procedente de carne) se absorbe mejor.
  • La vitamina C aumenta la absorción del hierro.
  • Valorar mala absorción si existe enfermedad celíaca o Crohn.
  • Para el diagnóstico: medir hierro sérico, ferritina y transferrina.

Anemia megaloblástica

Características: VCM alto; vitamina B12 baja; folato bajo. El MMA (ácido metilmalónico) suele estar alto cuando la B12 está baja.

Diarrea aguda

Fase inicial: dieta astringente/de protección gástrica.

Fase 2 (digestión fácil): alimentos hervidos o al vapor; evitar lactosa, azúcares simples, fibra poco digerible e irritantes.

La fase 3 puede darse junto con la fase 2 si hay buena tolerancia. Es importante iniciar la alimentación cuanto antes para evitar desnutrición: pescado blanco, pollo sin piel, fruta pelada y verduras cocidas y en puré.

Diarrea crónica

Valorar dieta y síntomas si duran más de una semana; no restringir alimentos sin base diagnóstica.

  • Evitar cafeína y polioles.
  • Comer en tomas pequeñas y frecuentes.
  • Considerar nutrición enteral y suplementación si existe malabsorción.
  • Rehidratación oral cuando sea necesaria.
  • Evitar lácteos al inicio; posteriormente, probar yogur/kéfir si hay tolerancia o quesos curados en baja cantidad.
  • Preferir proteínas fáciles de digerir; evitar crudos y fruta con piel al inicio; introducir grasas de forma progresiva (bajas al inicio).
  • El yogur puede ayudar si no existe intolerancia.

Estreñimiento

  • Mantener el consumo de lácteos salvo que exista intolerancia; limitar el queso curado si corresponde.
  • Consumir fruta, verdura, cereales integrales y legumbres.
  • Usar probióticos y prebióticos cuando esté indicado.
  • Las legumbres pueden causar meteorismo y dificultar la defecación en algunas personas; adaptar la cantidad y la forma de preparación.
  • Limitar grasas, especialmente las procesadas.
  • Promover medidas de higiene intestinal y hábitos regulares de defecación.

Notas finales

Estas recomendaciones son generales y deben individualizarse según el diagnóstico, la gravedad, las pruebas analíticas y la tolerancia del paciente. Consultar con el equipo médico y nutricional para establecer el plan más adecuado y el uso de suplementos o tratamientos farmacológicos.

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