Realidad, Existencia y Substancia en la Filosofía Cartesiana
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La Distinción entre Realidad Objetiva y Realidad Substancial
a) Tipos de Realidad en Descartes
Descartes distingue dos tipos de realidad:
- Realidad objetiva (realitas obiectiva): La poseen los objetos de nuestro pensamiento.
- Realidad formal o actual (realitas formalis o actualis): La poseerían las cosas reales, en caso de existir.
La principal diferencia radica en que la realidad objetiva es mental y depende del pensamiento (para que algo sea un objeto, debe ser pensado), mientras que la realidad formal es extramental e independiente del pensamiento (las cosas existen aunque no haya pensamiento).
b) Realidad Formal, Subjetiva o Substancial
La realidad formal o actual también se denomina subjetiva o substancial, porque los seres que la tienen son “sujetos” o “substancias”.
Aquí reaparece la distinción aristotélica entre subjectum (sujeto) y objectum (objeto), pero transformada. En la filosofía cartesiana:
- Ser objeto significa “estar presente en la mente”.
- Ser sujeto significa “existir más allá de la mente”.
El estar del objeto es la presencia mental (ideas), y el estar del sujeto es la existencia extramental (“cosas en sí”).
En Aristóteles, sujeto y objeto son la misma realidad; en Descartes, son dos realidades distintas, separadas por la mente. La mente contiene el objeto (la idea), pero deja fuera al sujeto (la cosa), que, si existe, se encuentra en el mundo. La mente solo contiene ideas; los objetos, que para Aristóteles eran entidades físicas, para Descartes son simplemente ideas. Si estas ideas corresponden a realidades físicas es algo que está por ver.
La Insuficiencia de la Egología para Responder a la Pregunta por la Existencia
La egología nos da certeza sobre la existencia del yo y sus ideas, pero no sobre la existencia del mundo físico y sus componentes (incluido nuestro cuerpo).
No sabemos si la existencia se limita a lo mental o abarca también lo extramental. Aún no tenemos respuesta a la pregunta metafísica: ¿qué existe?, ¿quién existe?
El Problema de la Fundamentación de la Verdad
Descartes quiere probar que la existencia abarca lo extramental; es decir, certificar la existencia de un mundo de “cosas en sí”, porque de esto depende la verdad. Para él, la verdad consiste en la coincidencia entre los contenidos objetivos de la mente y las realidades substanciales del mundo. Si las ideas no expresan la realidad de las cosas, el conocimiento no es verdadero.
Para fundamentar la verdad, Descartes necesita sobrepasar el idealismo de su egología. Aunque los objetos del pensamiento son ideas (=idealismo), el conocimiento verdadero no puede ser de meras ideas, sino de cosas. Para que el conocimiento sea de cosas, las ideas deben coincidir con las cosas, de modo que, a través de las ideas, conozcamos las cosas.
Hay que demostrar que existe una realidad extramental (substancial), además de la mental (objetiva), y que ambas coinciden.
Dios como Fundamento de la Verdad
Descartes cree que esta demostración se puede hacer apoyándose en la idea de Dios. Si ambas realidades existen y Dios es el creador de toda la realidad, entonces ambas deben haber sido creadas por Él, y Él puede haber hecho que coincidan.
Esto implica probar dos presupuestos:
- Que Dios existe.
- Que Dios, al crear la mente y el mundo, ha hecho coincidir sus realidades.
Para el primer presupuesto, Descartes usa la idea de Dios (que considera innata) como premisa en varias demostraciones de la existencia de Dios.
Para el segundo, se apoya en la veracidad de Dios. Como Dios es bueno y no quiere que nos engañemos, debe haber creado el mundo y la mente de manera que las ideas expresen la realidad de las cosas.
La Restricción de la Verdad al Conocimiento Calculador
a) Esquema del Razonamiento de Descartes
[Insertar esquema]
b) Cualidades Primarias y Secundarias
La coincidencia entre realidad objetiva y substancial no se da en todas las ideas. Descartes, como Galileo, distingue entre cualidades primarias (figura, tamaño, movimiento) y secundarias (colores, sonidos, etc.). Las primarias son matematizables, las secundarias no. Como en el mundo solo existe lo matematizable, las únicas cualidades que lo constituyen son las primarias. Las “cosas en sí” no tienen cualidades secundarias; son cuerpos con figura, tamaño y movimiento, pero sin cualidades secundarias.
Como no todas las ideas coinciden con la realidad extramental, no todo el conocimiento es verdadero. En cuanto al mundo, el único conocimiento verdadero es el calculador, pues las únicas cualidades existentes son las matematizables.
Los Dos Fundamentos de la Filosofía Cartesiana
El yo es el primer fundamento, pero no el único. La verdad se funda en Dios.
El fundamento es antropológico y teológico. Aunque Descartes se apoya en un fundamento teológico, no parte directamente de él, sino que llega a él desde el antropológico. Su filosofía no es teología, sino “antropología abierta a la teología” (Zubiri).
La Respuesta Final a la Pregunta por la Existencia
Descartes responde a la pregunta “¿qué existe?, ¿quién existe?” con tres afirmaciones encadenadas:
- “Pienso, luego existo yo” (“Cogito, ergo sum”). Se basa en la percepción.
- “Existo yo, luego existe Dios”. Se basa en demostraciones.
- “Existimos Dios y yo, luego existe el mundo”. Se basa en demostraciones.
El Concepto Cartesiano de Substancia
La metafísica cartesiana responde a “¿qué existe?” y “¿qué es lo existente?”. Para Descartes, Dios, el yo y el mundo son substancias. La substancia es “aquello que existe de tal modo que no necesita de otra cosa para existir”. Esto implica:
- Existir en sí mismo, no en otro (ser sujeto de atributos).
- Existir por sí mismo, no por otro (aplicable estrictamente solo a Dios).
Cada substancia tiene un atributo fundamental que la define. El yo y el mundo son co-dependientes de Dios, pero independientes entre sí, lo que permite considerarlos substancias. La independencia del yo respecto al mundo significa que no es parte de él y puede existir sin él, lo que justifica la posible pervivencia de la conciencia personal más allá de la mente.
Atributos y Modos
Cada substancia tiene un atributo fundamental. Los demás atributos lo presuponen y son variaciones del mismo, llamados “modos” (modi).
a) El Yo
Atributo fundamental: pensamiento. Se define como substancia pensante (res cogitans). Modos generales: percepción (entendimiento) y determinación (voluntad). Modos particulares de la percepción: sentir, imaginar, concebir. Modos particulares de la determinación: desear, odiar, juzgar.
b) El Mundo
Atributo fundamental: extensión. Se define como el ámbito de la substancia extensa (res extensa).
c) Dios
Atributo fundamental: infinitud. Se define como substancia pensante infinita (res cogitans infinita).
En esta metafísica, Descartes plantea una concepción dualista del ser humano.
La Dualidad Yo-Cuerpo y el Concepto Cartesiano de Pasión
El ser humano se compone de yo (substancia pensante) y cuerpo (substancia extensa), distintos y autónomos, pero relacionados. El yo (parte inferior) es afectado por percepciones o sentimientos originados en el cuerpo, de los cuales el yo es sujeto pasivo.
Descartes llama “pasiones” a estas percepciones o sentimientos de origen fisiológico. Son involuntarias, pueden estar en desacuerdo con la razón, y si dominan la voluntad, se vuelven peligrosas. De ahí la necesidad del autodominio (control racional de las pasiones).
El Yo como Pensamiento y Libertad
Aunque el yo y el cuerpo componen al ser humano, el más propio del hombre es el yo, sujeto de las actividades anímicas (pensamientos). Los pensamientos son operaciones del entendimiento (percepción: sentir, imaginar, concebir) y la voluntad (determinación: desear, rechazar, afirmar, negar, etc.).
La característica esencial de la voluntad es la libertad, la perfección fundamental del hombre. La libertad es la capacidad de la voluntad para realizar sus operaciones sin ser forzada, eligiendo espontáneamente. Se ejercita mediante el autodominio (control racional de las pasiones). Las pasiones, al originarse en el cuerpo, son una fuerza exterior; un comportamiento pasional no es libre. Actuar sometidos al entendimiento (que percibe lo bueno y verdadero) es actuar libremente, porque la percepción del entendimiento es un acto del yo que se origina en el propio yo.