El Raciovitalismo de Ortega y Gasset: La Historia como Realidad Radical

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 4,24 KB

Raciovitalismo y razón histórica

Precisamente porque el hombre tiene historia es por lo que no se le puede aplicar el mero concepto biológico de vida, y su realidad radical está también en lo que los hombres que lo han precedido le han transmitido. A cada generación sus predecesores le han transmitido muchas cosas formadas por infinidad de ideas y de creencias, de modo que el hombre de cada época no parte de cero. Esta convicción permite a Ortega definir al hombre como «heredero». Ortega profetiza que ese descubrimiento es el que debe terminar con la «borrachera de insensatez» originada en el siglo XVIII. El ser el hombre heredero de la historia de la humanidad es lo que permite establecer su distinción de los animales. Nosotros heredamos creencias, de las que podemos llegar a tener conciencia y que podemos transformar o aniquilar. Y esa es la conciencia reflexiva. Pero el hombre además recibe de la historia errores que le son provechosos. La historia nos transmite muchos errores que podemos evitar porque ya han sido mostrados como tales. Para poder evitar los errores del pasado hay que tener «conciencia histórica».

La naturaleza histórica del hombre

La idea de que el hombre es heredero conlleva otras ideas sobre el hombre que Ortega va a desarrollar:

  • 1.ª, que el ser del hombre consiste en su mutabilidad;
  • 2.ª, que esa mutabilidad se puede estudiar en la historia;
  • 3.ª, que, por ser un animal mutable e histórico, puede aumentar o destruir el caudal cultural heredado de sus antepasados.

Precisamente por ser un animal heredero, mutable e histórico, es por lo que está en las manos del hombre de cada época dilapidar o incrementar la herencia recibida.

El hombre como potencia y el recurso a la tradición

Por no tener una naturaleza prefijada de antemano, sino que el hombre de cada época está constituido por lo que ha heredado de la historia y por lo que él hace de sí mismo, es por lo que Ortega puede hablar del hombre como potencia. Es la posibilidad del hombre de tener futuro, de hacerse a sí mismo hacia el futuro, la que hace necesario que tenga que recurrir a su pasado. La convicción orteguiana de la necesidad de vivir el pasado para toda persona que quiera ser un hombre del hoy y del mañana es lo que llevará a su autor a reivindicar la necesidad del recurso constante a la tradición.

La idea de las generaciones como modo de comprender el pasado

La historia nos aparece como un todo continuo que hay que poder dividir para comprenderlo. Si en la historia no pudiésemos hacer divisiones de épocas, no podríamos tampoco tener conciencia reflexiva de ella, porque la mente humana, para comprender algo, necesita dividirlo, analizarlo hasta donde sea posible. Por ello, Ortega tiene que introducir, además, una división de las generaciones. La generación es la unidad molecular en que la historia se divide. Así pues, el concepto de generación es el que nos permite establecer una cierta distinción en el caos de las informaciones que nos da la historia. Cada generación vive de los mismos presupuestos teóricos. Estos presupuestos tendrán más semejanzas que diferencias. Hoy coexisten tres generaciones distintas: la generación emergente, la que está en su plenitud y la que va desapareciendo. Hay otra distinción más profunda entre la coetaneidad y la contemporaneidad, y esta diferencia radica en que, al no vivir todos del mismo pasado, existen hombres que viven en nuestro mismo momento, pero que pertenecen a generaciones posteriores. La coexistencia en el mismo momento histórico de varios grupos de hombres que comulgan con distintas ideas y creencias entre sí es lo que permite que pueda haber innovaciones o retrocesos en la historia. Estas innovaciones que introduce cada generación pueden aparecer de un modo llamativo o de un modo tan disimulado que sea casi imperceptible.

Entradas relacionadas: