Pueblos prerromanos y la romanización de la Península Ibérica: Vascones, provincias y monarquía visigoda

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Pueblos prerromanos

Pueblos indígenas de la Península Ibérica que conocemos gracias a historiadores griegos y romanos (Estrabón y Plinio) y a sus restos materiales. Tras el siglo VI a. C. se agrupan en celtas e iberos y, en las zonas de contacto, en celtíberos.

Las tribus ibéricas, con una civilización más avanzada, se extendieron por el sur (turdetanos), la costa mediterránea, el valle del Ebro (edetanos e ilergetes), y en la Meseta (vacceos, vettones, carpetanos y oretanos). Estuvieron en contacto con fenicios y griegos.

Los pueblos celtas, procedentes de inmigraciones en el siglo IX a. C., practicaban la incineración (sistema del campo de urnas) y conocían el hierro. Se ubicaron en Galicia, Alto Ebro (berones y pelendones), Alto Duero y Alto Tajo. Al margen de estos, en el norte montañoso permanecieron los cántabros, astures y vascones.

Vascones

Vascones: pueblo surgido de la unificación u homogeneización étnica, cultural y lingüística de las gentes que habitaban las actuales tierras navarras, vascas y aquitanas en el II milenio a. C.. Por fuentes romanas sabemos que entre el siglo I a. C. y el siglo II d. C. se asentaban sobre gran parte de la actual Navarra y zonas limítrofes (Gipuzkoa oriental, Aragón occidental).

Sobre un sustrato preindoeuropeo recibieron aportaciones íberas y celtas, utilizando una lengua propia y original, el euskera, de raíces desconocidas. La zona que los romanos denominaron Arger (sur) recibió influencia celtibérica y desarrolló explotaciones agrícolas y poblados; posteriormente fueron intensamente romanizados. En el saltus (la montaña) pervivió una tradición ganadera, pastoril y trashumante, con costumbres menos evolucionadas y su propia lengua.

Provincias romanas (s. III a. C. - s. V d. C.)

División administrativa de la Península Ibérica tras la conquista romana, que supuso la incorporación de este territorio al Imperio. Hubo varias fases:

  • 218 a. C. — Victoria contra Cartago. Roma divide la península en Hispania Citerior (cerca de Roma) y Hispania Ulterior (más alejada).
  • Siglo I a. C. (époque de Augusto) — Se da por finalizada la conquista y se divide el territorio en Lusitania (Emerita Augusta), Baetica (Corduba) y Tarraconensis (Tarraco/Cartago Nova).
  • Siglo III d. C. (Diocleciano) — Crea la diócesis de Hispania con siete provincias: Lusitania, Baetica, Carthaginensis, Tarraconensis, Gallaecia (Bracara), Balearica (Pollentia) y, fuera de la península, la Mauritania Tingitana (Tingis).

Andelos (s. I a. C. - s. IV d. C.)

Andelos fue una ciudad romana situada en la Navarra media, cerca de Mendigorría, que estuvo en uso entre los siglos I y IV d. C. Su ubicación se relaciona con la calzada romana de Caesaraugusta a Pompaelo. Los restos más significativos son los relacionados con el abastecimiento de agua: presa, depósito, acueducto y castrum aquae.

Romanización (s. III a. C. - s. V d. C.)

Romanización: proceso de aculturización de los pueblos de la península y su ocupación por parte del Imperio Romano. Se realizó mediante varios instrumentos y transformaciones:

  • Influencia del ejército (tropas auxiliares hispanas).
  • Trazado de la red viaria (calzadas).
  • Creación de núcleos urbanos y del entramado administrativo.
  • Tráfico y actividad comercial.
  • Difusión del latín, del derecho romano, la religión, la cultura y el arte romanos.

Monarquía visigoda (s. V - s. VIII)

Monarquía visigoda: sistema político impuesto en Hispania por los visigodos. Inicialmente aliados del Imperio Romano para combatir a pueblos ‘bárbaros’ como suevos, vándalos y alanos, los visigodos constituyeron un reino poderoso centrado en Tolosa.

Tras la derrota en 507 ante los francos, el reino visigodo se centró en la Meseta peninsular y en Toledo. La monarquía tenía un carácter personal y electivo, con periodos de inestabilidad caracterizados por sublevaciones y conspiraciones internas.

Leovigildo y Recaredo fueron figuras clave en la unidad social y en la conversión al cristianismo; sin embargo, la unificación territorial fue frágil. La aportación cultural fue desigual y el periodo estuvo marcado por inseguridad, procesos de feudalización y divisiones internas, que culminaron en la llegada de los musulmanes en 711.

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