Prosa del Siglo XVI y Poesía Barroca: De la Picaresca al Conceptismo

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La prosa en el siglo XVI

Prosa ficcional

En la primera mitad del siglo XVI, domina la novela de caballerías, con sus característicos relatos fantásticos. Ya en la segunda mitad, surgen las novelas pastoriles, bizantinas y moriscas, que tienden a idealizar la realidad. Como contrapunto, La vida de Lazarillo de Tormes (1554) da inicio a la novela picaresca, de corte mucho más realista.

Prosa no ficcional

Incluye una variedad de textos didácticos, históricos y religiosos, notablemente influenciados por las corrientes del humanismo y la Contrarreforma.

La prosa de ficción idealista

Novela de caballerías

Estos relatos fantásticos presentan héroes invencibles y se desarrollan a través de tramas extensas y complejas. Entre las obras más destacadas se encuentran Amadís de Gaula y Tirant lo Blanc. A finales del siglo XVI, el género entró en decadencia, siendo magistralmente parodiado en El Quijote (1605).

Novela pastoril

Narra historias de pastores idealizados en paisajes idílicos (locus amoenus), con tramas amorosas fuertemente influenciadas por el neoplatonismo.

La novela bizantina

Se centra en las peripecias de jóvenes enamorados que deben superar numerosos obstáculos (naufragios, ataques de piratas, cautiverios) hasta lograr un final feliz. Estas obras exaltan el amor puro y suelen comenzar in medias res. Destacan títulos como Historia de los amores de Clareo y Florisea (1552) y Selva de aventuras (1565).

La novela morisca

Presenta relatos idealizados de musulmanes nobles que conviven pacíficamente con cristianos, todo ello ambientado en un marco histórico y geográfico realista.

La novela realista: El Lazarillo

La vida de Lazarillo de Tormes (1554) inaugura la novela picaresca. A través de una narración epistolar autobiográfica, muestra la dura vida de un joven de origen humilde que debe sobrevivir en una sociedad hipócrita y hostil.

El teatro de Cervantes

La producción teatral de Miguel de Cervantes se puede dividir en dos grandes etapas:

  • Primera época: A este periodo pertenece La Numancia, considerada su mejor tragedia.
  • Segunda época: Se materializa en la publicación de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos (1615), una colección de piezas llenas de ironía y aguda crítica social.

El estilo barroco

El Barroco se caracteriza por su complejidad y exageración. Emplea de forma recurrente figuras retóricas como metáforas, hipérbatos, antítesis y paradojas. Su objetivo es impactar al lector a través de ideas ingeniosas (concepto) y una expresión retorcida y elaborada, a menudo dirigida a un público culto. No idealiza la realidad, sino que la transforma o la deforma para intensificar la expresión.

Corrientes poéticas del Barroco

Culteranismo

Esta corriente busca la belleza formal a través de metáforas audaces y un lenguaje culto y sensorial. Utiliza neologismos, latinismos e hipérbatos, alejándose deliberadamente de la lengua común. Sus versos poseen una gran musicalidad y están repletos de referencias mitológicas que elevan el tono poético. Luis de Góngora es su máximo exponente.

Conceptismo

El conceptismo prioriza el ingenio y la agudeza en el uso del lenguaje. Se basa en la asociación ingeniosa de ideas (concepto) y se manifiesta a través de juegos de palabras, dobles significados, paradojas y retruécanos. Destaca especialmente en la sátira y la prosa didáctico-moral. Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián son sus principales representantes.

Grandes autores del Barroco

Francisco de Quevedo

Autor cumbre del conceptismo, combina un profundo lirismo con una afilada sátira. En su poesía amorosa, exalta el amor como una fuerza inmortal capaz de trascender la muerte (el famoso "polvo enamorado"). Su poesía burlesca, por otro lado, se caracteriza por el uso de hipérboles y constantes juegos de palabras.

Miguel de Cervantes

Aunque su fama se debe a su prosa, Cervantes también cultivó la poesía, a menudo insertada en sus obras narrativas y teatrales. Su estilo poético mezcla la emoción con el humor, como se puede apreciar en su soneto Al túmulo de Felipe II en Sevilla.

Lope de Vega

Fue un poeta prolífico y variado, con una vasta producción que abarca la poesía amorosa, religiosa y de inspiración popular. Su estilo, apasionado y accesible, gozó de una enorme difusión y popularidad en su época.

Luis de Góngora

Poeta de una belleza formal y complejidad sin igual, es el maestro indiscutible del culteranismo. Escribió tanto poesía de corte popular (letrillas y romances) como composiciones de gran elaboración culta, entre las que destacan sus obras mayores: las Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea. Fue revalorizado siglos después por la Generación del 27.

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