Propósito Vital y Ética: La Búsqueda de la Plenitud Humana

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El Sentido de la Vida y las Trayectorias Vitales

Comencemos con un ejemplo ilustrativo: un médico, de lunes a viernes en el hospital, tiene como fin primordial la curación de los enfermos. Sin embargo, las actividades deportivas que realiza los sábados por la mañana persiguen la finalidad del descanso y el mantenimiento de un buen estado de salud. Además, al llegar a casa por la noche, atiende a su esposa e hijos, cuyo propósito es hacerles felices, y también cuida de sus hábitos sociales y de su dimensión religiosa. Cada uno de estos ámbitos parece tener un fin independiente del resto.

Pero, de repente, llega el día en que le ofrecen un ascenso en el trabajo que implicará trabajar los sábados. Aunque cobrará más y crecerá en su carrera profesional, perderá tiempo valioso con su familia, hijos y su dimensión espiritual. Este dilema pone de manifiesto la importancia de que, en la vida de cada persona, se fundamente en primer lugar quién soy, se dé sentido a lo que se hace y se descubra el sentido de lo que sucede.

Las decisiones que tomamos presuponen una jerarquía entre nuestras actividades y sus respectivos fines, los cuales se fundamentan en el tipo de vida que deseamos construir. Esto es lo que la Ética denomina el fin último.

Que sea el fin último no significa que deba ser excluyente de los demás. En realidad, el fin último es inclusivo; actúa como principio o criterio ordenador de muchos otros bienes, uniéndolos en un proyecto o plan de vida que se percibe como el más adecuado. Por ello, se habla de "Vida buena" o de "vida lograda" para referirse al fin último. Y las acciones son consideradas buenas o rectas cuando están en el camino que el individuo recorre para alcanzar su meta.

La felicidad está intrínseca e inseparablemente relacionada con este concepto; es la manifestación vital de que el fin último se ha conseguido, se ha hecho vida personal. La plenitud así alcanzada se experimenta como una finalidad en sí misma. Es tarea de la reflexión ética ayudar a cada persona a identificar ese bien supremo y distinguirlo de los bienes aparentes, es decir, descubrir qué es racional buscar como fin último, qué es lo que verdaderamente se anhela.

Para responder a esta cuestión, es fundamental abordar la dinámica de los deseos en la persona:

La Dinámica de los Deseos Humanos

1. Necesidades Biológicas y Materiales

El primer dinamismo es la tendencia a cubrir las necesidades biológicas materiales (alimento, vivienda, vestido). Estas no son infinitas; una vez satisfecha una, se busca la siguiente. Sin embargo, al conseguir la satisfacción, el "fuego" de la necesidad no se apaga de forma permanente; requiere la reiteración sucesiva de satisfacciones o, en última instancia, la anulación de la necesidad o del deseo, lo cual, en su expresión más radical, implicaría la anulación de la vida misma.

2. Aspiraciones

En segundo lugar, se encuentran las aspiraciones. Más allá del primer nivel, la inteligencia y la voluntad nos permiten proyectar la vida y marcarnos metas en diversos ámbitos (profesional, artístico, social). Tampoco son infinitas; una vez conseguida una, se busca la siguiente. Se pueden desear aspiraciones concretas con gran intensidad en un momento dado, pero cuando pasa el tiempo y se percibe que no han proporcionado la plenitud que en el fondo se busca, surge la decepción, a pesar de que en sus momentos específicos fueron deseadas y buscadas con plena voluntariedad.

3. Anhelos

Y la tercera categoría son los anhelos. Se diferencian de las aspiraciones en que surgen de la realidad intrínseca de la persona; están inscritos en la naturaleza humana y no son elegidos. Anhelamos la vida feliz perdurable, amar y ser amado, la verdad y la sabiduría, una vida feliz en unión con personas queridas, y disfrutar en toda acción vital. Una vez que se alcanzan, estos anhelos son permanentes y no desaparecen.

En este enfoque, el principal motor es la atracción del bien, y esta tendencia se manifiesta como amor y, junto a él, la esperanza. Ambos tienen por objeto un bien alcanzable en el que reside la felicidad. Esta felicidad es la que posee una verdad completa, la perfecta, y la que hace justicia a la realidad de la persona. Cuando se alcanza, no desaparece, sino que permanece como plenitud en el sujeto: al alcanzar el bien por el amor, se sigue amando; el amor no se extingue como el deseo.

Las Dimensiones de la Ética

Las cinco dimensiones fundamentales de la ética son:

  • Profesional
  • Social
  • Familiar
  • Ecológica
  • Espiritual-Trascendente

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