Procesos Históricos Fundamentales en la Configuración de España

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La Repoblación en la Península Ibérica: Modelos y Consecuencias

La Repoblación fue el proceso de ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes durante la Reconquista. Este fenómeno presentó diferentes características según la zona geográfica:

  • En el norte de España (Cornisa Cantábrica, Pirineos, Submeseta Norte) se aplicó el sistema de presura, en el que predominó la apropiación individual de tierras. Esto fue posible ya que estas zonas se conquistaron de forma lenta y progresiva entre los siglos VIII y XI, teniendo como consecuencia el asentamiento de campesinos con pequeñas y medianas propiedades.
  • En el resto del territorio, especialmente en el sur, predominaron los repartimientos efectuados por los concejos en función de los intereses de sus oligarquías o por la Corona, que hizo de ellos un instrumento para pagar el apoyo recibido por los grandes señores feudales y las órdenes militares.

Como consecuencia de ello y la falta de colonos suficientes para ocupar el territorio (pues el avance entre los siglos XI y XIII fue muy rápido), en el sur peninsular predominaron los grandes latifundios y señoríos, por lo que la población estuvo compuesta mayoritariamente por siervos feudales y jornaleros. Estas diferencias en la estructura de la propiedad son una de las causas fundamentales para comprender el contraste socioeconómico entre la España rica del norte y el sur pobre.

El Origen de las Cortes en los Reinos Cristianos Peninsulares

Las Cortes surgieron en los reinos cristianos peninsulares entre los siglos XII y XIII como instituciones de representación estamental. Estaban compuestas por la nobleza, el clero y la burguesía urbana (en representación del estado llano).

Sus principales competencias se centraban en el establecimiento de nuevos impuestos, pero no poseían un poder legislativo pleno, ya que estaban sometidas a la voluntad del rey.

La excepción fueron las Cortes del Reino de Aragón (donde existían cortes separadas en Aragón, Cataluña y Valencia, aunque a veces se reunían conjuntamente), que sí tenían potestad legislativa. En el caso de Cataluña, incluso existió una diputación permanente que ostentaba los poderes cuando las Cortes no estaban reunidas: la Generalitat.

La Política de Unidad Religiosa de los Reyes Católicos

Las monarquías autoritarias y, posteriormente, las absolutistas, tuvieron entre sus justificaciones ideológicas el origen divino del poder real. Esto implicaba que un súbdito, para ser leal al rey, debía compartir la misma religión.

En el caso de las monarquías de la península ibérica, la confesionalización fue mucho más intensa debido al enfrentamiento secular con los musulmanes durante la Reconquista. Para los Reyes Católicos (RR.CC.), la unificación de sus súbditos bajo la misma religión (cristiana) sería un elemento impulsor para la fusión progresiva de las Coronas de Castilla y Aragón, que carecían de unidad política.

Con este objetivo, los RR.CC. decretaron medidas clave:

  • En 1492: La conversión obligatoria o la expulsión de los judíos de todos sus reinos.
  • En 1502: La conversión obligatoria o la expulsión de los mudéjares en Castilla.

Ambos decretos dieron origen a dos grupos que, a pesar de ser oficialmente cristianos, siguieron practicando en secreto su antigua religión: los judeoconversos y los moriscos.

Los Decretos de Nueva Planta: Hacia un Estado Centralizado

Los Decretos de Nueva Planta, aprobados en 1707 para los reinos de Aragón y Valencia, y en 1716 para Cataluña y Mallorca, supusieron la supresión de los fueros de esos reinos, es decir, sus leyes e instituciones propias, siendo estas castellanizadas.

Estos decretos implicaron importantes cambios en la administración:

  • La extensión del sistema de audiencias, intendentes y corregidores a los antiguos reinos de la Corona de Aragón.
  • En la administración central, se produjo la pérdida de poder de los Consejos frente a los ministros o secretarios.

Los Decretos de Nueva Planta supusieron el fin de la monarquía confederal establecida por los Reyes Católicos y el nacimiento de un Estado unificado y centralista, tanto en lo político-administrativo como en lo económico.

Su importancia histórica radica en que, a partir de entonces, España nació como entidad política unificada. Sin embargo, también dieron origen a uno de los principales problemas políticos de la España contemporánea: los movimientos nacionalistas periféricos que se desarrollaron desde mediados del siglo XIX.

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