El Proceso de Evaluación del Alumno: Fases Clave para Docentes
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Continuación del Proceso de Evaluación: Comparación, Consideración Personal y Juicio Final
2ª Fase: Comparación
En esta fase, se compara la medida obtenida con un estándar de referencia adecuado al sujeto evaluado. Los resultados del alumno se contrastan con una escala de referencia que puede admitir varios niveles, indicadores de logro o de rendimiento en dicho estándar. Esta escala de referencia se puede plantear de cuatro modos distintos:
a) Tablas estandarizadas
Se utilizan tablas estandarizadas estadísticamente para una población específica. Por ejemplo, si un alumno de 10 años salta 1,47 m de longitud, ¿es mucho o poco? Para responder, debemos comparar ese resultado con unas tablas estandarizadas para niños de su edad, las cuales nos indicarán su posición relativa en el conjunto.
b) Comparación consigo mismo
Consiste en comparar los resultados actuales del alumno con los que él mismo obtuvo en la misma prueba realizada anteriormente. Si el mes pasado hizo 8 abdominales y ahora hace 10, podemos afirmar que ha mejorado. Es una medida de su propio progreso.
c) Puntuaciones de corte
Este sistema utiliza como referencia un criterio de ejecución concreto. El criterio indica la actuación que el alumno debe realizar y los distintos niveles, si los hay, que se pueden considerar en su ejecución, normalmente conocidos como puntuaciones de corte. Los resultados del alumno se obtienen comparando su ejecución con un estándar establecido y fijo. Por ejemplo: la tarea para determinar la fuerza abdominal es hacer el ejercicio de curl up y el nivel de corte es 9 repeticiones (correctas) en 30 segundos; si las alcanza, supera la prueba, y si no, no la supera. Los profesores no suelen ser partidarios de establecer niveles de corte cuantitativos o cualitativos porque se enfrentan a clases heterogéneas y, por tanto, tienen que establecer niveles de corte muy bajos para permitir que los alumnos menos capacitados los alcancen.
d) Comparación con el grupo de clase
Otra opción consiste en comparar el resultado del alumno teniendo como referencia los resultados de sus compañeros de clase y obtener una información estadística. La ventaja de este caso es que se opera con los mismos datos que el profesor ha obtenido en las mediciones de su clase en ese momento. El inconveniente es que el resultado de los alumnos depende del resultado del resto, motivo por el cual esta práctica está prohibida o fuertemente desaconsejada en la evaluación formal. Sin embargo, esto no impide que sea una información que se pueda obtener para el análisis de los resultados de la docencia.
3ª Fase: Consideración Personal
Esta fase trata de introducir las circunstancias personales que se dan en el caso. El alumno está en una situación personal concreta que no modifica el resultado obtenido, pero sí el significado de ese resultado. Si el objetivo esperado es encestar 5 de 10 tiros y nuestro alumno X ha hecho 3 de 10, inmediatamente se puede afirmar que ha hecho 2 menos de lo esperado. En esta tercera fase hay que considerar al alumno personalmente, su situación y su circunstancia, antes de emitir la evaluación (juicio).
Esta fase se ocupa de conocer la situación del alumno y humaniza los fríos datos obtenidos en las fases anteriores. En ocasiones, la conclusión puede ser que el nivel de exigencia estaba mal planteado por el profesor, siendo demasiado fácil o muy difícil.
4ª Fase: Evaluación (Emisión del Juicio)
Por último, aunque todo el proceso se llama evaluar, ahora, en sentido estricto, es la fase de evaluar: decir si es bueno o malo y en qué medida. La finalidad de la cuarta fase, la evaluación (en sentido estricto), no es comprobar si se han alcanzado los niveles de logro, de exigencias, metas, estándares y objetivos, sino si la actuación de nuestro alumno es adecuada para él en concreto, en su situación o circunstancia concreta. Ahora se trata de valorar el esfuerzo del alumno y, de forma inevitable, en cierto sentido, al alumno mismo, a su persona.
Este proceso recae inevitablemente en la responsabilidad del maestro, por ello, el maestro debe tener una madurez, honradez e integridad a toda prueba. La información que se entrega al alumno de la evaluación obtenida debe ser muy cuidadosa. Se debe procurar expresar el juicio con una proposición, con una frase que tenga algún contenido explicativo para que refleje de forma más adecuada la opinión que nos merece el aprendizaje del alumno. Por eso, la evaluación se resiste a expresarse en un número.